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Cómo los medios de entretenimiento están transformando la personalidad humana

Sep 9
10 min read
Cómo los medios de entretenimiento están transformando la personalidad humana

Recientemente escuché un relato bien peculiar que me hizo entender cómo somos afectados por nuestro medio ambiente y cómo todo lo que entra a través de nuestros sentidos va dando forma a nuestra existencia hasta formar lo que conocemos como personalidad.


Un joven cayó en un estado comatoso a raíz de un accidente de tránsito. Cuando despierta tuvo que enfrentar una batalla con otra realidad contraria a la suya. Despertó asumiendo que era un renombrado artista de cine de quien había visto muchas películas. También hablaba el idioma del actor. Tuvo que someterse a muchos años de terapia hasta poder asimilar quién en sí él era.

Analizando esta experiencia en particular he llegado entonces a la conclusión que no estamos muy distantes de esta misma realidad que vive la presente generación y lo que nos advierte el apóstol Pablo en Romanos 12:1:


No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. 

Cuando escarbamos un poco en el papeleo de los millones de patentes de invención registrados en Estados Unidos y los miles de documentos desclasificados últimamente por el gobierno americano, nos damos cuenta de que gran parte de lo que se mueve alrededor nuestro ha sido una agenda programada. Impulsada, como sabemos los que conocemos la palabra de Dios, por fuerzas espirituales del mundo de maldad.


Subrutinas neurológicas, patentes de invención documentadas de tecnologías y programas de acondicionamiento sistemático han ido creando una generación con un fin específico. Este fin aparece registrado en el libro de Revelación:


Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles. Apocalipsis 17:14

 

No descarto absolutamente la tecnología moderna como algo de lo cual tenemos que prescindir totalmente. Tendríamos entonces que encerrarnos en los monasterios como hizo la iglesia medieval. Jamás podremos escapar de esto. Se ha convertido ya en algo sin lo cual no podremos funcionar dentro de esta existencia. Pero soy una observadora. Soy una atalaya. Una que está en el muro. Habacuc se subió al muro y dijo:


Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja. Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.


Y al observar a través del lente de la palabra de Dios y analizar la visión de los profetas de la antigüedad vivo la experiencia que vivió el profeta Jeremías… 


…mi corazón está quebrantado dentro de mí, todos mis huesos tiemblan; estoy como un ebrio, y como hombre a quien dominó el vino, delante de Jehová, y delante de sus santas palabras. Jeremías 23:9

 

Veo una generación diferente a la generación que yo me crié. Y no es que cada generación se mantenga en las mismas pautas de la anterior. Pero queramos admitirlo o no la presente generación ha sido testigo de una declive jamás vista por generaciones anteriores. Veo un colapso de valores que han sido el fundamento de cada generación. Veo la iglesia en una metamorfosis. Unos cambios para los cuales nuestros ojos no han estado preparados.


Veo jóvenes sin afecto natural. Niños y niñas con mente de adultos. Desconectados de la realidad y su medio ambiente. Crueles e insensibles. Apáticos. Sin temor de Dios. Irreverentes.


No soy pesimista. Creo en el potencial humano. Creo en los sueños que avivan las esperanzas. En el altruismo que aviva la fe. Simplemente intento compartir lo que veo. Lo que también vieron los antiguos cuyos cuerpos quedaron estremecidos por sus visiones. Visiones que no eran compatibles con sus realidades presentes. Veían un futuro. Veían lo que nosotros ya estamos viviendo.


Veían niños y jóvenes jugando juegos electrónicos mientras el Espíritu Santo ministra la palabra desde el altar a través del predicador. Veían ministros con sus celulares en los altares viendo Facebook, jugando juegos.


¿En qué contexto podemos explicar que una madre mata de una manera vil a sus tres niños y luego vemos las turbas protestando para que la madre sea absuelta de culpa? Sucedió recientemente en esta nación americana. Entonces estas mismas turbas abogan por la protección de los animales reclamando derechos que van muy por encima de los derechos de los niños.


¿Qué contexto tenemos para explicar que un niño es mutilado sexualmente sin el conocimiento de sus padres y cuando se enteran retiran al niño de la escuela para protegerlo y los padres son entonces metidos a la cárcel? Hay entonces que examinar la arquitectura operacional de un sistema que ha ido transformando los seres humanos en vasos programables para la violencia, el desprecio de valores de familia, de sociedad y de iglesia.


Está documentado en patentes de invención. Miles de documentos y estudios nos dan idea de lo está pasando. Sobre cómo esta generación ha sido usada como conejillas de indias en los laboratorios de gobiernos y grandes universidades. Experimentos llevados a cabo por la CIA, DARPA y otras agencias a nivel federal. Patentes que describen monitoreo neural remoto y manipulación del sistema nervioso.


Hay que seguir los programas desclasificados que establecieron plataformas para la modificación en masa de la conducta, alteración y modificación de los alimentos y cómo estos mecanismos, combinados con el acondicionamiento del entretenimiento y entrenamiento foráneo, produjeron una generación que cerró su oído a ley y el testimonio de Dios.


Esta transformación servía un propósito deliberado: la creación de un problema tan intolerable que el público estaría preparado a través del acondicionamiento para fácilmente y sin cuestionamientos poner su alma y aceptar la solución ya preparada. La solución es una infraestructura de control y vigilancia que llevará a la imposición del sello de la bestia. Llevará a esta generación a postrarse de rodillas al sistema.


El ángel le dijo a Daniel que los entendidos comprenderían. 


Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán. Daniel 12:10

 

Al estar observando y analizando con mente crítica y con la lupa de la Palabra de Dios, los entendidos se darán cuenta de la trampa que está siendo preparada. Sí. Porque el objetivo ultimado es SEPARAR AL SER HUMANO DE DIOS ETERNAMENTE Y PARA SIEMPRE.


Estos entendidos entenderán el momento y sonarán la alarma. Pondrán la trompeta en sus bocas.

Aquí yace la sensates de cinco de las vírgenes ilustradas en la parábola. (Mateo 25) Cinco guardaron aceite y cuando llegó la hora oscura tenían reservas. Tenían entonces luz para ver. Pudieron ahuyentar las tinieblas y ver el trecho que las separaba del Esposo. Un trecho oscuro. Y es aquí donde estamos en esta hora.


Hay algo que estos programadores, quienes manejan nuestras vidas como si fuera una computadora, no quieren que notemos. Prácticamente, en la perspectiva de nuestra corta existencia en esta atmósfera donde respiramos, somos un sistema que funciona con códigos. Si un código entonces puede hacer que mi corazón lata sin que yo esté al tanto, entonces un código puede hacer que mis creencias o convicciones puedan correr sin yo estar al tanto. El mecanismo es idéntico.  Respiro, camino y hablo inconscientemente. Entonces también creo, reacciono y examino inconscientemente.


Es en este punto que los agentes del sistema están trabajando. Y es en este punto también que el Espíritu Santo procura despertar nuestros sentidos espirituales y nos advierte sobre la corriente del mundo. Del sistema. De los poderes espirituales que operan en este siglo y nos da las herramientas para poder defendernos. Es mi responsabilidad entonces buscar, escudriñar, implorar ayuda. Tengo entonces que procurar ser transformada por medio de la renovación de mi entendimiento estando en contacto día a día con el poder de la Palabra divina. Subyugar mi vieja naturaleza. Crucificar mis deseos y pasiones.


Tengo que entender entonces que estoy en guerra. Tengo que asumir la posición de soldado y ceñirme la armadura del Espíritu para poder estar firme.


Hay un punto de inserción, como ellos llaman, que ha sido estudiado a través de los años por los agentes del sistema. Este es su blanco. Aquí es donde han trabajado con el fin de que nos conformemos al sistema. A lo que ellos quieren. Cuando me quedo mirando fijamente la pantalla, no me distraigo de la realidad; me desconecto de la fuente original. Entonces me alimentan con una autenticación falsa que me hace creer que la subrutina es el yo.


En el 1976 la Oficina de Patentes de Estados Unidos aprobó la Patente 3,951,134 del inventor Robert G. Malech. El título es “Aparato y método para monitorear y alterar las ondas del cerebro remotamente.” Describe un método para monitorear y activar la actividad del cerebro usando radiación electromagnética dirigida sin usar sensores locales. Indica que al alterar el escaneo de ángulo y dirección de antenas cualquier sección del cerebro puede servir como blanco.


En el 2003, la Patente 6,506148 B2 (2003) fue concedida a Hendricus G. Loos. El título es “Manipulación del sistema nervioso por monitoreo de campos electromagnéticos.”


La Patente describe una técnica en la cual imágenes pulsadas que son desplegadas en una computadora o pantalla de televisión pueden generar campos electromagnéticos que estimulan el sistema nervioso. La patente específicamente delinea efectos fisiológicos que pueden ser observados en la piel cuando es estimulada con campos electromagnéticos pulsados en frecuencias cerca de uno y medio Hertz o 2.4 Hertz, las que precisamente son las frecuencias que excitan sensores de resonancia.


El diablo no sólo ha creado las técnicas, las ha hecho públicas. Las ha patentado. Están frente a nuestros ojos. Técnicas de destrucción que encarcelan el alma humana. Por años el Espíritu nos advirtió. El problema fue que teníamos que ver para creer. El problema fue que los mensajeros no tenían grados universitarios. Eran toscos predicadores sin escuela. Eran hombres del vulgo sacados de los arrabales. Sin letras.


Cuando el rey Jeroboam mandó a buscar a un profeta encontró a un boyero recogedor de higos silvestres. El rey esperó ver un hombre con ropas espléndidas. Elías vestía con ropas de pelo de camello. Juan comía insectos y miel silvestre. Y no vivía en los palacios. Por tanto, Herodes, aunque ensimismado escuchaba al profeta no pudo creer.

 

Estos eran mensajeros del vulgo. No salían de las grandes universidades de su tiempo. Salieron del desierto.


De allí vinieron los profetas que nos amonestaron de la trampa que se estaba preparando contra nosotros. Ismael Lugo, Rafaela Santos, Luis Pérez… y tantos otros. Pero fueron apedreados con las piedras del sarcasmo. De la crítica. No los escuchamos. Nos burlamos. Nos reímos de ellos. Y de la misma manera que Israel no quiso escuchar, ellos dijeron: “No escucharemos.”


¿Por qué? Porque el árbol era bueno para comer. Era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría. Y tomaron del fruto. Y fue dulce al paladar. Ha resuelto parte de la problemática de nuestra existencia. Los niños no nos molestan porque están entretenidos. Es más, están hipnotizados con la magia de la pantalla.


Pero todo es una trampa. Todo es un engaño. Un trágico engaño que nos ha llevado a negociar nuestra primogenitura por un plato de guisado. Y lo último que negociaremos será nuestra alma por un pasaporte para poder comprar y vender.


En el 2024 se desclasificaron mil doscientas páginas sobre programas que se llevaron a cabo en sujetos desde el 1953 hasta el 1964, donde se probaron drogas, estados de hipnosis y privación de los sentidos. Uno de ellos, Operación Mockingbird, ubicó sus instrumentos en los mayores centros de noticias en América. Entonces los medios noticiosos comenzaron a moldear la forma de pensar de toda una generación.


La patente de Loos describe exactamente cómo la pantalla estimula el sistema nervioso a frecuencias de resonancia sensorial. La patente de Malech describe exactamente cómo la actividad del cerebro puede ser leída remotamente por interferencia electromagnética.


Quizás lo más peligroso son los juegos electrónicos porque entrenan al jugador a ver figuras humanas como blancos u objetivos anticipadamente en despliegue. Esto sistemáticamente alambra el sistema nervioso para asociar la violencia como placer y estados de victoria manufacturada. El asesinato repetitivo de figuras humanas funciona como un proceso que desensibiliza, activando centros cruciales del cerebro. Justifica atrocidades y crea sujetos sin ética ni restricciones morales. La promiscuidad sexual, las drogas, el robo y todas las perversiones hoy presentes en nuestra sociedad están siendo aceptadas y normalizadas.


Y, la ironía de las ironías, la humanidad paga por ser programada. Pagan para que su alma sea condenada. Pagan su pasaje al infierno.


Según muchas de estas patentes, un ser humano que a los 8 años comienza la programación, a la edad de 25 años el daño ya ha sido cimentado en una arquitectura permanente. Queda prisionero de por vida. ¡Sólo un acto redentor puede sacarlo de la prisión que se ha creado!


Estos prisioneros ya condicionados y preparados son los que han comenzado a ocupar puestos claves en la sociedad. Incluyendo puestos eclesiásticos pues en su gran mayoría no es el Espíritu Santo que decide quién puede o no puede ser Pastor de una congregación o líder de un concilio. Los líderes en la iglesia primitiva oraban y ayunaban para el nombramiento de líderes. Hoy ni se ora ni se ayuna y no se siguen las directrices del Espíritu Santo en la obra del Señor.


Cuando el rico en el infierno imploró ser enviado a la tierra para advertir su familia sobre el fin que le deparó, se le dijo: “A Moisés y a los profetas tienen.”


A la generación del profeta Isaías se le dijo: “A la ley y al testimonio.”


Hoy nuestros estantes están llenos de Biblias. Tenemos iglesias. Tenemos la palabra profética a nuestro alcance. Si no nos tornamos a sus advertencias es porque no nos ha amanecido.


Pero más que cualquier otra cosa, tenemos al Espíritu Santo. Nos fue enviado por el Padre para guiarnos, consolarnos, dirigirnos, redargüirnos y mostrarnos el sendero de la salvación que no es otro que Jesús. Tenemos que detenernos y escucharlo. Es como único seremos librados de este sistema satánico que procura la destrucción de nuestra alma.


El corto trecho que hemos comenzado a caminar para recibir al Esposo es oscuro. Tenemos todas las instrucciones en la palabra de Dios. La Biblia es nuestro mapa. Es un lucero que nos alumbra en la oscuridad. Si seguimos sus instrucciones y abrimos nuestro oído a lo que el Espíritu Santo quiere decirnos no tendremos dificultades.


La obediencia es crucial. La orden es explícita.


 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.


Hebreos 12:1-2


Ana Ríos

9 de septiembre del 2026


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