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Cómo Pasar de una Maldición a una Bendición Parte 1

Jul 22
12 min read
Cómo pasar de una maldición a una bendición Parte1

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Por Derek Prince  -   El tema que quiero tratar es: Cómo pasar de una maldición a una bendición. Lo diré una vez más: Cómo pasar de una maldición a una bendición. Creo que este mensaje será de mucha ayuda a muchos de ustedes en esta noche. A través de los pasados años ha sido probado que este mensaje puede cambiar vidas, comunidades y aun naciones. Sé que hay muchos de ustedes que están batallando con algo. Algo en sus vidas que no pueden entender completamente. Algún tipo de frustración. Que cuando están a punto de vencer, algo interviene e impide el éxito.


Algo que le detiene para llegar a ser una persona completa. De ser completamente libre. De poder servir al Señor de la manera que desearían. El deseo de poder llevar una vida de victoria. Creo que, en muchos casos, el problema con el que está luchando, que nunca ha diagnosticado ni ha llegado a comprender del todo, es que hay una maldición sobre su vida.


Me gustaría primeramente decirle un poco sobre cómo yo mismo fui llevado a esta verdad algunos años atrás en una iglesia Presbiteriana en América.


Estaba llevando a cabo un servicio de liberación. Ya había terminado mi mensaje y no había comenzado a ministrar. Estaba parado detrás del púlpito y en la primera fila a mi izquierda observé una familia: padre, madre y una hija adolescente. Mientras los observaba, el Espíritu Santo me dijo que había una maldición sobre aquella familia.


No tenía ninguna otra razón para pensar aquello, excepto que el Señor me lo había mostrado. Así que salí de detrás del púlpito, fui al padre y le dije: Caballero, Dios me ha mostrado que hay una maldición sobre su familia. ¿Quiere que yo revoque esa maldición y lo liberte a usted en el nombre de Jesús?

Él dijo que sí inmediatamente. No tenía idea del porqué había dicho que sí, aceptando inmediatamente la declaración. Dije una oración simple, rompiendo la maldición sobre aquella familia. Y cuando dije  “En el nombre de Jesús”, aun cuando no había tenido contacto físico con ninguno de ellos, hubo una reacción física en cada uno de ellos cuando rompí la maldición. Entonces me di cuenta de que la adolescente tenía su pierna izquierda enyesada desde por encima del muslo hasta la planta del pie.


Me volví al padre y le pregunté si podía orar por la sanidad de la pierna de su hija. Él dijo que sí, pero que yo necesitaba saber que en dieciocho meses se había roto la pierna tres veces y que según el médico no sanaría rápido.  Si en dieciocho meses una persona se ha roto la misma pierna tres veces, no tengo necesidad de saber que había una maldición sobre aquella familia. Como la pierna estaba dentro de un yeso, todo lo que hice fue sostener el yeso en mis manos y orar. Oré una oración simple.


La historia es más complicada, pero solo les he dicho lo más importante. Inmediatamente después recibí una carta del padre agradeciéndome por lo que había sucedido. Decía que cuando volvió a la clínica para unos Rayos X, estos mostraban que la pierna había sanado y el yeso había sido quitado.

Mientras meditaba sobre esta experiencia, este pensamiento vino a mi mente. Dios me había mostrado que había una maldición sobre la familia y me llevó a romper la maldición antes de permitirme orar por la sanidad de la hija. ¿Por qué llegué a esta conclusión de que no podía ser sanada hasta que la maldición fuera revocada? En otras palabras, la maldición era una barrera invisible que le había mantenido a ella fuera de recibir la bendición que Dios quería para ella. Entonces Dios comenzó a tratar conmigo sobre el asunto de la maldición y la bendición.


Al ir a las Escrituras, me quedé asombrado de cuánto la Biblia habla sobre esto. Y sobre lo poco que se predica en la mayoría de los lugares y congregaciones con los que yo estoy familiarizado.


Les relataré un testimonio reciente que escuché cuando estaba en Suráfrica en noviembre del año pasado. Conocí una dama judía quien era creyente en Jesús, salvada y bautizada en el Espíritu Santo. Nos relató a mí y a Ruth este testimonio personalmente. Era una secretaria ejecutiva muy cualificada y se encontraba bajo la influencia de ciertas enseñanzas cristianas que había escuchado. Había orado para conseguir el trabajo mejor pagado en su profesión en Cape Town, y lo obtuvo. Entonces comenzó a trabajar para un hombre quien era presidente de su propio negocio particular y pronto descubrió que este hombre y todos sus ejecutivos en la compañía estaban en un culto extraño dirigido por una mujer profetisa. El jefe le dijo que la dama gurú había pronunciado unas bendiciones sobre ellos y que él quería que ella las mecanografiara para todos ellos.


Pues bien, cuando empezó a escribirlas, descubrió que eran todo menos bendiciones. Siendo ella una cristiana de compromiso, no se sentía libre de mecanografiarlas. Así que fue a su jefe y le explicó la situación. Que no se sentía libre de hacerlo. El jefe fue comprensivo y le pidió disculpas pues no pensó que esto pudiera ir contra su conciencia. Y que de haberlo sabido nunca le hubiera pedido hacerlo.


No sé lo que pasó luego, pero mi suposición fue que esta dama gurú se enteró del incidente y oró alguna clase de oración contra esta secretaria ejecutiva quien tampoco era muy devota en la oración. Inmediatamente después esta dama comenzó a desarrollar una artritis aguda en ambas manos. Sus dedos comenzaron a encorvarse y se volvieron rígidos. No podía doblarlos y no podía hacer todo aquello que su profesión requería pues el dolor era agonizante. Apenas podía dormir por las noches en la misma cama con su esposo pues cada vez que él se movía esto provocaba un dolor terrible en sus dedos. Fue a un profesional en este asunto y el médico le diagnosticó artritis reumatoidea.


Una amiga suya, otra dama cristiana, había escuchado mis tres mensajes que mencioné esta sobre las causas de las maldiciones y le llevó un casete a su amiga, la secretaria ejecutiva, para que los escuchara. Escuchó los tres casetes hasta el final. En el tercero llevo la gente en oración para liberarlos de cualquier maldición sobre sus vidas. En ese momento, el casete se atascó: no avanzaba, no retrocedía y no se expulsaba. Era una situación totalmente sobrenatural, pero la dama que trajo el casete le dijo que ella había mecanografiado la oración de liberación y que tenía la versión con ella. Y que en su lugar la leyera.


Esta dama judía era un poco sofisticada y realmente no creía mucho en maldiciones. Pensaba que era algo medieval. Había escuchado los casetes solo para agradar a su amiga y a primera instancia no quería leer la oración de liberación. Pero eventualmente estuvo de acuerdo con su amiga de leer la oración. Mientras la leía en voz alta, no pasaron más de tres o cuatro minutos cuando sus dedos comenzaron a enderezarse. Quedó completamente libre y el dolor cesó. Cuando terminó la oración de deliberación, estaba completamente sanada. Entonces volvió a su médico quien la examinó y le dijo que estaba totalmente sanada.


Esto sucedió sólo por algo. No fue la oración para sanidad solamente. Fue la oración de liberación de maldición.


Ahora, echemos un vistazo a la Biblia y veamos qué dice sobre las bendiciones y maldiciones.

Para empezar, hay mucho en la Biblia sobre esto. Usted se sorprenderá sobre cuánta información hay sobre ambas: maldiciones y bendiciones. Aparecen expresadas en palabras, ya sea escritas o habladas. Pero aquellas palabras no eran palabras normales, eran palabras cargadas con poder sobrenatural. Y el poder, o era de Dios o era de Satán.


Una de las características tanto de las maldiciones como de las bendiciones, es que cuando se producen suelen perdurar de generación en generación, de modo que una persona que esté experimentando una u otra puede que no distinga fácilmente de dónde provienen. Pueden tener su origen en el pasado, incluso cientos de años atrás.


Estaba enseñando sobre esto en Adelaide donde tuvimos una respuesta dramática de una dama que me escribió una carta más adelante. Sus ancestros eran de Escocia. Pertenecían a un clan llamado Nixon. Ella tenía la evidencia histórica que me dio. Era una fotocopia. En las guerras de clanes que hubo entre los escoceses y los ingleses en el siglo 16, el obispo de la iglesia de Escocia había puesto una maldición en el clan de ella y ella se había dado cuenta que cuatro centurias más tarde estaban sucediendo cosas en su familia y que se debían a esa maldición.  Quizás usted frunza el ceño y mire sorprendido. Pero le voy a mostrar ejemplos bíblicos de estas maldiciones y bendiciones cuyas palabras están cargadas con poder sobrenatural. Quizás el poder de Dios o el poder del maligno. Son palabras que influyen en la vida de las personas y que, en gran medida, determinan su destino. Además, en la mayoría de los casos se transmiten de generación en generación, incluso durante miles de años.


Si hay una maldición en tu vida, quiero decirte ahora mismo que Dios puede darte una solución, Él ha provisto la solución. Pero antes que nada quiero darte un cuadro general de esta situación.


Primero, vamos a ver un par de ejemplos de bendiciones. La primera está en Génesis 22 donde Abraham estuvo dispuesto a ofrecer al hijo que Dios le pidió y luego en el último momento Dios proveyó un carnero para ser ofrecido en lugar de Isaac.


Luego, Dios habló a Abraham desde el cielo y le dijo en Génesis 22:16 … Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; 17 de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. 18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.


Observe que la bendición iría a los descendientes de Isaac. Luego dice: En tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra por cuanto obedeciste mi voz.


Es muy importante tener en cuenta el motivo para tal bendición. Porque Abraham obedeció la voz de Dios es la razón básica para la bendición de Dios. Si observa un poco más adelante, en Génesis 27 encontrará cómo Isaac bendijo a su hijo Jacob. Pero lo curioso es que, si recuerda la historia, Isaac creía que estaba bendiciendo a Esaú, que era el primogénito; pero mientras Esaú estaba cazando el venado que Isaac le había pedido, Rebeca, la esposa de Isaac, sustituyó a Esaú por Jacob, que era su hijo favorito. Para salirse con la suya con el engaño, ya que Isaac estaba ciego, vistió a Jacob con las ropas de Esaú y cocinó un cabrito en lugar del venado y lo sirvió a su esposo de la manera que a él le gustaba. Tomó la piel del cabrito y la envolvió en el cuello y brazos para que pareciera ser velludo como Esaú pues Jacob era lampiño.


Jacob vino pretendiendo ser Esaú. Isaac lo examina y le dice: ¿Eres tú mi hijo Esaú? Entonces Jacob responde con una mentira diciendo que lo era e Isaac lo bendijo.


Isaac dijo: “¿Eres tú mi hijo Esaú?” Seguro que se habrá dado cuenta de que había algo raro. Jacob dijo: “Yo soy”, e Isaac le dijo que se acercara que comería de la caza de su hijo para poder bendecirlo.

Piense, Isaac era un poquito carnal. Quería tener el estómago lleno de su comida favorita antes de poder dar la bendición a su hijo.


Unos años atrás di unas lecciones sobre cómo una actitud equivocada hacia la comida corrompió la vida de familia de Isaac. Desearía hablar sobre esto hoy pero no puedo.


Así que acercó el plato hacia él y comió. Le trajo vino y bebió. Entonces su padre le dijo que se acercara y le diera un beso. Jacob se acercó, lo besó e Isaac percibió el olor de sus vestidos. Recuerde que eran las ropas de Esaú. Y lo bendijo y le dijo: Mira, el olor de mi hijo, como el olor del campo que Jehová ha bendecido. Como el olor del campo que Jehová ha bendecido; 28 Dios, pues, te dé del rocío del cielo, y de las grosuras de la tierra, y abundancia de trigo y de mosto.29 Sírvante pueblos, y naciones se inclinen a ti; sé señor de tus hermanos, y se inclinen ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldijeren, y benditos los que te bendijeren. Génesis 27:27-29


Hay que tener en cuenta que esa bendición fue de un alcance enorme y se transmitió de generación en generación.


Un poco más tarde vino Esaú con el venado para su padre. Entonces su padre se da cuenta de que había sido engañado y que había bendecido a Jacob pensando que estaba bendiciendo a Esaú. Pero analice, esta es la reacción de Isaac en el verso 33 cuando descubre el engaño. Dice que Isaac se estremeció preguntando quién le había traído de la caza y él había comido, lo había bendecido y en efecto sería bendecido.


¿No es increíble? Porque Isaac pensaba que estaba bendiciendo a Esaú, pero sabía que las palabras que había pronunciado no procedían de él mismo. Entendía que se trataba de una bendición profética, y al ser profética no podía retractarse de ella. Así que Jacob recibió la bendición, y Esaú no. Lo que quiero es mostrar la naturaleza de la bendición: que es sobrenatural, no es solo un deseo ni simples sentimientos amables. Es algo dotado de poder sobrenatural que determina el destino de las personas. Eso es cierto, tanto en el caso de la bendición como de la maldición.

 

Ahora vamos a ir a lo opuesto: las maldiciones. Primero, quiero ir por un momento a Proverbios 26:2: Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa.

Si hay una maldición hay una causa y en muchos casos para poder ser liberado de la maldición es importante descubrir la causa. La maldición nunca viene sin causa.


Vamos a analizar algunas fuentes de causas. Diferentes fuentes de maldiciones. En primer lugar, Dios mismo ha pronunciado muchas veces maldiciones. Una maldición en naciones y en individuos. Es una de las formas más severas de juicio.


Quiero examinar en primer lugar el llamado de Abraham en Génesis 12. Aquí es donde Dios llamó a Abraham, cuando todavía era llamado Abram, para salir de su ciudad Ur de los Caldeos. Si analiza Génesis capítulo 12:1-3 observará que hay siete fases en este llamado. Dios le dijo a Abraham que saliera de su tierra y su parentela a una tierra que Él le mostraría.

Ahora fíjese en el séptuple llamado de Abraham:


1. Te haré una gran nación.

2. Te bendeciré.

3. Haré tu nombre grande.

4. Serás de bendición.

5. Bendeciré a los que te bendijeren.

6. Maldeciré a los que te maldijeren.

7. En ti serán benditas todas las naciones de la tierra.

 

Este es el séptuple llamado de Abraham y el séptuple destino para Abraham. Pero observe que el sexto es una maldición a todo aquel que maldiga a Abraham. Yo bendeciré a los que te bendijeren y maldeciré a los que te maldijeren. Y esto aplica a Abraham y sus descendientes Isaac, Jacob (Israel) y el pueblo judío. 

 

Este es un punto bien importante que debemos tener en cuenta. Cuando Dios llama a un hombre para una labor especial este hombre se convierte en un blanco para la enemistad de Satán en una manera especial. Entonces Dios pone una estipulación protectora para Abraham. Él dijo: Maldeciré a los que te maldigan. 

 

¿Qué significa esto en el lenguaje moderno? ¿Qué es maldecir a los descendientes de Abraham? ¿Qué palabra se usa? Antisemitismo.  Entonces Dios maldice el antisemitismo. En otras palabras, el antisemitismo provoca la maldición de Dios. Esa es la protección para el pueblo judío y ciertamente estarás de acuerdo conmigo que en verdad la necesitan.

 

Entonces hay un factor que quizás afecte la vida de alguno de ustedes. Quizás usted o sus padres o sus antepasados han sido enemigos del pueblo judío. Usted ha hablado en su contra. Los ha criticado. Los ha maldecido. Entienda que esto traerá una maldición sobre usted y en su vida. Le explicaré ahora cómo usted puede ser libre de esa maldición.


Esto es solo un ejemplo. En Deuteronomio 27 Dios ordenó que cuando Israel entrara a la tierra prometida habría doce maldiciones pronunciadas sobre ellos si desobedecían a Dios en ciertos aspectos. Se encuentran en Deuteronomio 27:11: Y mandó Moisés al pueblo en aquel día, diciendo: 12 Cuando hayas pasado el Jordán, estos estarán sobre el monte Gerizim para bendecir al pueblo: Simeón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín. 13 Y estos estarán sobre el monte Ebal para pronunciar la maldición: Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí. 

 

No podían entrar a la tierra prometida sin antes haber sido expuestos a ambos: la bendición si obedecían y la maldición si desobedecían. No había manera de entrar sino a través de esto. Hay doce maldiciones enumeradas, pero no entraremos en detalles sobre esto. Solo leeré la primera: Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, abominación a Jehová, obra de mano de artífice, y la pusiere en oculto. Y todo el pueblo responderá y dirá: Amén.

 

Todo Israel tenía que invocar sobre ellos una maldición si llegaban a envolverse en idolatría, adoración de falsos dioses o en lo que llamamos en el español moderno ocultismo.  La primera y principal causa de maldiciones en la vida de un pueblo es envolverse en la idolatría y la adoración de falsos dioses. El primer mandamiento del Señor dice: No tendrás dioses ajenos delante de mí.4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.


Y les dijo que si lo hacían pediría cuentas a las tres generaciones siguientes. No solo recaerá sobre ti, sino también sobre las tres generaciones siguientes. No solo te afectará a ti, sino también a las tres generaciones siguientes. ¿Te das cuenta entonces de que quizás estés pasando por alguna dificultad en tu vida que se deba a tu abuelo, o incluso a tu bisabuelo, a tu bisabuela o a algún otro antepasado? ¿Te das cuenta de lo importante que es diagnosticar e identificar el problema?



Fin de la Parte 1


Derek Prince

22 de julio de 2026



 
 
 

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