El Misterio De Las Tres Noches Oscuras Parte 2

Sueño: En mi sueño estaba visitando a mis padres. Sentía como si fuera la última vez que los vería. Estaba escuchando un viejo radio meteorológico. La persona en el radio decía que una tormenta se aproximaba hacia nosotros. Nos advertía que buscáramos refugio. Me di cuenta de que la tormenta estaba cerca y me despedí de mis padres. Luego de despedirme fui al dormitorio donde había crecido y me di cuenta de que las paredes comenzaban a disolverse. Mientras las paredes se disolvían, puedo ver que el tornado venía directo a nosotros.
Lo grandioso de los sueños es que en un corto periodo de tiempo te dicen muchas cosas. Otra cosa maravillosa es que tengo un sueño corto y cuando voy a escribirlo me toma una hora escribirlo. Los sueños tienen esa especie de sensación peculiar que te desorientan en el tiempo y el espacio que ocurren. Y hay un poco de desorientación en este sueño y es que el que lo soñó tiene la sensación de retroceder a su niñez. Al dormitorio de su niñez. Y esto es posible en los sueños, pero es un poco desconcertante.
Este sueño es sobre una noche oscura del alma que se aproxima. Lo sabes porque se está aproximando un tornado. Sabemos también que quien está dando la advertencia es Dios.
Quizás dices ¿cómo sabe eso? Lo sé porque en la emisora estaban hablando. Segundo, era un radio de estaciones del tiempo y tercero, los radios transfieren información a través de las ondas del aire. Entonces Dios nos está hablando a través de las ondas del aire. También los radios meteorológicos nos hablan sobre la condición del tiempo. No es como los de noticias o los de entretenimiento. El radio meteorológico te habla sobre las condiciones del tiempo, de las cosas que vienen.
Tienes entonces una voz sobre las ondas del aire donde el Señor te dice sobre las condiciones de cosas que vienen y esas condiciones están al punto de cambiar. El soñador está preocupado por su madre y su padre. Se trata de un asunto emocional. Y se siente un poco desconcertado al volver a su habitación de la infancia. Esto es un asunto intelectual.
Tienes dos elementos del alma: las emociones y el intelecto. Y la otra es la voluntad. Eso también forma parte de lo que constituye el alma. Entonces nos damos cuenta de que se trata de un sueño sobre una noche oscura. Pero es también un sueño sobre la noche oscura del alma.
El soñador va al dormitorio de su infancia. Hay dos aspectos relacionados con la infancia que esto representa: una fe infantil en que, una vez pasada la tormenta, todo va a salir bien. Y, en segundo lugar, que las cosas de la infancia van a desaparecer.
Me preguntarás: ¿Cómo sabes eso? Lo sabemos por las paredes que se disuelven. De una manera las paredes te protegen, pero de otra manera éstas impiden ver el futuro. Las paredes impiden tener una vislumbre de lo que sucede alrededor. Y ese es el caso aquí. Él no podía ver lo que había en el dormitorio al otro lado de la pared y del otro lado de la pared pudo ver el tornado que venía.
El tornado también nos dice que es de corta duración. Los tornados no duran semanas, solo minutos. Así que esta noche oscura particular que Dios permitirá tiene que ver con cosas de la niñez. Paredes que han restringido la habilidad de ver lo que Dios está haciendo. Así pues, en esta noche oscura en concreto la cuestión que Dios quiere abordar tiene que ver con los problemas de la infancia. Los muros que desde la infancia han limitado la capacidad de ver lo que Dios está haciendo van a desaparecer.
Va a ser un problema pasajero, no va a durar mucho tiempo, pero probablemente el tema principal del sueño sea este: al otro lado de todo esto se pondrá de manifiesto la fe infantil y podrá saber más sobre lo que le espera y sobre el plan de Dios para su vida. Es un sueño maravilloso.
Hemos hablado sobre la noche oscura del desierto y sobre la noche oscura del alma. Y quizás nos estaremos preguntando: ¿Cuál es la noche oscura del espíritu? Y quizás te estés preguntando si es más difícil que las otras. La respuesta simple es: Sí, es más difícil.
La noche oscura del Espíritu es el paso final en la santificación de nuestro espíritu, alma y cuerpo, como Pablo escribió en 1 Tesalonicenses 5:23. La noche oscura del Espíritu es paralela al tiempo cuando Jesús colgaba en la cruz y es representado mediante tres elementos que dijo: “Dios mío, Dios mío por qué me has desamparado, “consumado es” y “en tus manos encomiendo mi espíritu”.
La noche oscura del espíritu está diseñada para remover toda nuestra auto suficiencia. Cuando salimos de la noche oscura del alma, creemos que podemos hacer aquello a lo que Dios nos ha llamado y tal vez podamos hacerlo a un nivel superficial, pero no podemos cumplir nuestra vocación en lo más profundo con nuestras propias capacidades.
Cuando salimos de la noche oscura del espíritu sabemos que no podemos hacer lo que Dios nos está requiriendo. Solo Dios puede hacerlo. Es aquí donde es desplegado el más grandioso testimonio de la mano de Dios en nuestra vida. Después de la noche oscura del espíritu difícilmente podemos decir “mira lo que hice”. Pero sí vamos a decir “mira lo que Dios hizo”.
En la noche oscura del alma vamos a tomar la cruz, pero en la noche oscura del espíritu Dios nos lleva a la cruz. Mientras Jesús colgaba de la cruz una gran oscuridad cayó sobre la tierra. Es aquí, en esta oscuridad, que nos damos cuenta de que hemos hecho todo lo que podíamos hacer y que Dios, solo Dios puede hacer el resto. Es también aquí que sentimos que Dios nos ha abandonado y es aquí también que el más profundo sentido de soledad nos ataca. Y nos ataca cuando más indefensos nos sentimos, cuando somos más vulnerables. Pero es aquí también que nos apegamos más a Dios, al morir a nosotros mismos.
Para llegar a este nivel profundo de relación con Dios, el Padre tiene que permitirnos llegar al fin de nosotros mismos. De hecho, llegamos tan cerca del fin de nuestro yo que gritamos a Dios de la misma manera que Jesús lo hizo. “Ya está. He hecho todo lo que he podido. A partir de aquí, todo depende de ti, Padre. Lo pongo todo en tus manos, Padre, y a partir de aquí tendrás que encargarte tú.”
Esto es en esencia donde el Padre llevó a su Hijo. Es aquí donde Él nos tomará. Para llegar a la naturaleza de Cristo tenemos que seguirle. No tenemos que colgar en una cruz física, pero tendremos que crucificar nuestra alma para que nuestro espíritu pueda gobernar. El espíritu del hombre es una lámpara del Señor que escudriña lo más profundo de su corazón. En la noche oscura del espíritu nuestras partes más profundas son escudriñadas. En la noche oscura del espíritu nuestro espíritu se torna radiante y vivo. Es aquí donde tomamos la naturaleza de Cristo. Es aquí donde somos conformados a su imagen. Aquí aprendemos obediencia.
Si realmente estás buscando un caminar más profundo con Dios vas a comenzar a sentir la llegada de cada noche oscura. Al comienzo vas a sentir que algo falta en tu vida. Vas a decir que algo necesita un cambio. Aquí quizá intentes averiguar de qué se trata. De hecho, podría convertirse en una fuerza motriz. El problema es que siempre te encontrarás con lo obvio o con cosas que se ven a simple vista antes de dar con la raíz oculta que Dios busca. En esencia, puedes talar todo el árbol y sentirte satisfecho. Puedes darte la vuelta y marcharte, solo para descubrir que del tocón brota algo nuevo la próxima primavera porque no has eliminado las raíces.
Las tres noches oscuras tienen como objetivo eliminar las raíces que corrompen nuestra vida y que impiden o dificultan nuestra relación con Él. Los primeros problemas que uno detecta no suelen ser los que Dios quiere abordar. Cosas como la ira, los celos y el miedo son problemas reales, pero son problemas superficiales; en el fondo de ellos se encuentra el verdadero problema.
Según mi experiencia, el verdadero problema, el que me sumerge en la noche oscura, siempre se encuentra en uno de mis puntos ciegos. Porque si yo pudiera verlo, si supiera que es un verdadero problema, no estuviera escondido de mí y no habría necesidad de una noche oscura. Yo hubiera orado por esto y hubiera buscado consejo con otras personas, en fin, hubiera trabajado el asunto mucho tiempo atrás.
Cuando finalmente comenzamos a acercarnos al problema real, normalmente vamos a intentar justificar la misma situación que Dios procura arreglar. Y esto en sí es una clave para la necesidad del proceso de purificación. Gran parte del tiempo creemos que hay razón para sentirnos de la manera que nos sentimos. Que tenemos el derecho de hacerlo o sentirlo o pensarlo por lo menos inicialmente. Y esta es la razón por la que cada noche oscura dura más tiempo. Tenemos que dejar de lado nuestras excusas.
Cuando por fin abordemos el problema que le preocupa a Dios, es natural que nos echemos atrás. Quizás digamos a Dios: “¿Tú quieres que yo deje qué? Pero Dios, yo siempre he hecho esto. ¿Por qué? Necesito esto. Es mío. Me funciona bien.”
Poco a poco Dios nos irá mostrando que lo que consideramos ser bueno en realidad es malo para nosotros. Mientras vamos comprendiendo y buscando lo que Dios realmente busca, empezaremos a vislumbrar el fin de la oscuridad en la que nos hemos encontrado, a medida que comprendamos estas cuestiones.
Las noches oscuras vienen porque Dios quiere todo de ti. El punto clave no es tu dolor o el desgarramiento agridulce mientras tus problemas son arrancados. La clave es el cantar de los cantares. Es una intimidad cara a cara con el que te ama como nadie más ha podido amarte. Esa es la clave.
Tu caminar con Dios, tu relación con los demás y tu vida completa será mucho más fácil si puedes recordar este simple hecho. Si estás experimentando la transición que ocurre en algunas de las noches oscuras, es una invitación abierta para acercarte más al corazón de Dios.
En las tres noches oscuras nos damos cuenta de que aquello que nos hemos justificado a nosotros mismos ha estado, en realidad, obstaculizando el propósito divino en nosotros. En medio de la oscuridad vemos literalmente la luz y, con esta toma de conciencia, surge la esperanza. La verdad es que primero debemos cambiar nosotros y luego cambiará el mundo. Esa es la manera en que Dios trata con nosotros.
Pastor John Paul Jackson
28 de junio de 2026
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