top of page

¿Para Quién es la Sanidad Divina?

Sep 4
13 min read
¿Para quién es la sanidad divina_

La enfermedad es consecuencia de la maldición provocada por la caída del hombre cuando desobedeció a Dios comiendo la fruta prohibida.  Esta maldición es una puerta que genera otras condiciones que hacen que el ser humano se enferme. 

 

Tenemos una inferencia en la Biblia sobre las puertas espirituales que podemos abrir o cerrar. En esta ponencia podemos resumirlas en siete:

 

1.      Exposición a un medio ambiente hostil y contaminado.

2.      Abuso de las capacidades sexuales e infracción de sus leyes.

3.      Abuso de las capacidades del cuerpo.

4.      Abuso de las capacidades de la mente. 

5.      Tomar indignamente la Cena del Señor

6.      Problemas e indisciplina en la alimentación.

7.      Desobediencia a la ley divina.

 

Todas estas acciones abren puertas que llevan a la enfermedad. Y la enfermedad puede afectar nuestras tres naturalezas: física, emocional y espiritual.

 

Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, como lo indica la Sagrada Escritura en 1 Corintios 3:16. Entonces no se puede destruir. No se puede exponer a los perjuicios. Hay que protegerlo. 

 

En el Antiguo Testamento leemos que Dios preparó una dieta especial para el sacerdocio con el fin de que éste pudiera cumplir con su cometido espiritual. No era la comida de Egipto. Era diferente a la que comían los cananeos. Eran recetas de los libros del cielo.

 

Por cuarenta años, Dios estuvo trabajando con el sistema de los hebreos hasta depurarlo.

 

Lo primero que comenzó fue con su estómago. Y esto comenzó con la Cena Pascual. Había que comer el cordero y poner la sangre en los dinteles de las puertas para que la muerte no llegara a sus hogares. Esto nos explica entonces que si no estamos bajo la sangre de Cristo y no participamos de su cuerpo (la Santa Cena), no hay garantía de quedar protegidos del poder destructor del enemigo.

 

Lo que comemos afecta nuestras capacidades cognitivas. Afecta nuestro ADN, por consiguiente, podemos afectar nuestra progenie.

 

Nuestro propósito no es hacer ni doctrina ni teología sobre esto. Ni entrar en el peligroso terreno de los vegetarianos y las muchas religiones orientales con sus ritualismos dietéticos. El propósito es llegar al Calvario. Es allí donde está nuestra provisión. Pero no podemos hacer afrenta al Espíritu de gracia convirtiéndonos en desobedientes como los hebreos que tentaron a Dios en aquel desierto.

 

¿Por qué hay mucho pueblo de Dios enfermo? Hay muchas razones. Quizás cada caso sea individual. Hay maldiciones. Hay batallas espirituales que no entenderemos, como la de Job. Nuestros genes están afectados. Hay desobediencia en el pueblo de Dios. Hay también ignorancia. Pero también hay propósitos santos donde las obras de Dios son manifestadas. (Juan 9:3) Así, que son diversas las razones por las cuales podemos estar enfermos.

 

La batalla que pelean los creyentes en esta hora contra elementos dañinos que ingerimos y permean en el medio ambiente es sin precedente.  Es un ataque despiadado contra la humanidad. Esto ha provocado que no sólo el cuerpo, también la mente vaya perdiendo sus capacidades. El Alzheimer, la demencia, los cánceres y tantos otros se están convirtiendo en la norma en esta hora.

 

El ataque del enemigo para minar la vida de los hijos de Dios es sin tregua pues las grandes corporaciones, cuyo fin es llenar las arcas, no escatiman ni tienen escrúpulos con la comida y medicinas que tiran al mercado.

 

Las grandes empresas farmacéuticas pagan exorbitantes cantidades de dinero para promover sus productos. Aquí en Estados Unidos pagan a excongresistas, quienes conocen toda la jerga legislativa para aprobación de medicamentos. Inclusive pagan a los médicos para que promuevan y los recomienden.

 

Los alimentos orgánicos, que supuestamente no tienen pesticidas ni están alterados genéticamente, están casi fuera del alcance del bolsillo del ciudadano promedio. Todos estos factores se erigen como montañas que impiden gozar de una buena salud.

 

El Centro Para Control y Prevención de Enfermedades reportó que, de todos los bebés nacidos en EEUU en el año 2000, un tercio nacieron diabéticos debido a las dietas de sus madres. Hablamos de casi treinta años atrás. A la fecha de hoy la cifra puede haberse duplicado.

 

Cuando mis hijos eran pequeños tuve una experiencia que sólo me lleva a expresar con gratitud la inefable misericordia de Dios. Un mensajero se paró una noche al lado de mi cama. No pude distinguirlo bien pues el cuarto estaba oscuro. Era un Ser inefable y me dio instrucciones respecto a mis hijos. Me dijo: “No laves los dientes de tus niños con pasta de dientes y si tienes que usarla que sea como el tamaño de un grano de arroz. No les des ciertos cereales."


Y me dio los nombres. Me mostró duendes y cosas extrañas en algunas de las cajas de cereales. Sabemos que los duendes son demonios.

 

El mensajero no me dio explicación. Pero yo obedecí. Años más tarde descubrí sobre los peligros del fluoruro en las pastas dentales y en el agua y los daños neurológicos que causa. También sobre la nanotecnología que están poniendo en algunos cereales. Son actos de misericordia que me indica que Dios está preocupado por nosotros. Que el Señor quiere que nos disciplinemos y busquemos dirección sobre lo que Él quiere que comamos.

 

Tenemos problemas de indisciplina y pereza. Es más fácil salir y comer comida chatarra y ultra procesada en los puestos de comida que cocinarla en casa.

 

El problema no es sólo la comida, en un estudio llevado a cabo en los últimos años el Centro de Control y Prevención de Enfermedades reportó que de 289 personas que se sometieron a pruebas de sangre, en cada cuerpo fue encontrado el químico de plástico dibutyltalate, un ingrediente tóxico utilizado en cosméticos, especialmente pinturas de uñas.  Este químico crea desbalances.

 

La medicina llama a la próxima generación la generación del Alzheimer y del Parkinson. Una jovencita que a los catorce años comience a maquillarse y teñirse el cabello, padecerá de problemas neurológicos y depresión antes de cumplir los 40 años.

 

La revista científica Public Health reveló en un estudio llevado a cabo que la incidencia de muertes por enfermedades del cerebro tales como Alzheimer y Parkinson se triplicó durante el periodo de 1974 a 1997 debido a la exposición de químicos en maquillajes, tintes de pelo, pesticidas y herbicidas. También aditivos y preservativos artificiales tales como el colorante amarillo, glutamato monosódico, fructosa y los nitratos y nitritos.

 

De acuerdo con la Administración Federal de Drogas y Alimentos (FDA) cada uno de nosotros usamos nueve productos de cuidado personal diariamente que contienen 126 ingredientes químicos dañinos para el cuerpo.

 

Desde el 1950 al 2001 la incidencia de todo tipo de cáncer en EEUU se ha elevado a un 85% especialmente en los niños. Hoy ya no se publican estadísticas, el cáncer es una plaga.

 

El melanoma (un tipo de cáncer de la piel) ha subido a un 690%, próstata un 286%, tiroides 258%, linfoma Non-Hodgkins 249%, hígado 234%, el riñón y pelvis renal 182%.

 

En 1940 se produjo un billón de libras de nuevos químicos sintéticos, en 1950 cincuenta billones y para los 80 quinientos billones. La mayoría de esos químicos nunca han sido probados para ver sus efectos.

 

La producción de cosméticos queda fuera de las restricciones y aprobaciones del FDA. No hay agencias que regulen su producción y ventas. Estudios independientes llevados a cabo demuestran el hallazgo de células de bebés en muchas cremas y maquillajes. Creo que la profecía de Isaías 3:16-26 es para esta generación.

 

Los químicos metabolizados por el cuerpo humano causan cambios y alteraciones llevando a una reacción en cadena que provoca enfermedades. Estos cambios celulares llevan generalmente al cáncer, Parkinson, artritis y otras enfermedades.

 

En un estudio que tomó dos años, llevado a cabo por la Universidad de Liverpool, Inglaterra, se analizaron cuatro aditivos para alimentos:  el endulzador aspartame, glutamato monosódico (MSG), el colorante artificial quinolina y los colorantes brillantes amarillo y azul.  Se descubrió que interfieren con el desarrollo normal de las células nerviosas.  Cuando se mezclan con otros químicos su efecto neurotóxico aumenta siete veces.

 

Una mujer que comienza a usar cosméticos (lápiz labial, rímel, mascara y sombra) absorberá sobre mil sustancias separadas con una diversidad de químicos dañinos.  La FDA ha establecido que sobre el 65% de los cosméticos contienen ingredientes carcinógenos.

 

Pero lo más preocupante es la industria de la vacunación. En una publicación del Secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos (sus siglas en inglés HHS), Robert F. Kennedy, Jr., citó a Stanley Plotkin, el inventor de la vacuna de la viruela (MMR) quien bajo juramento en una deposición admitió el asesinato a través de la práctica del aborto de 76 infantes, todos sobre tres meses de gestación, con el fin de hacer vacunas.

 

El pionero de la vacunación, el Dr. Stanley Plotkin admitió que cultivaron órganos de bebés abortados – corazones que aún latían, rostros partidos por la mitad para sacar tejido del cerebro – todo sin anestesia. La Dra. Theresa Deisher confirmó que bebés que nacen vivos, de 5-6 meses, los científicos rompen sus cerebros y corazones aun latiendo, sin dar muerte a las células. La bióloga Pamela Acker confirmó lo mismo.

 

Y me uno a la expresión de muchos defensores de la verdad: La industria de la vacunación es satánica.

 

 

 

Todo lo antes expuesto es la puerta principal abierta en la batalla contra las enfermedades.


Nuestra batalla es espiritual

 

Estamos siendo aventajados porque a esto se suma la poca disposición que tenemos, primero en aceptar nuestra realidad. Segundo, el uso de nuestras armas espirituales, especialmente la oración y el ejercicio de la fe, y tercero, un espíritu de sometimiento a Dios y su Palabra.

 

Aun en una condición de desobediencia, Dios mostró su misericordia a los hebreos en Egipto. La murmuración y queja del pueblo contra Dios y su líder hicieron que Dios respondiera con juicio: Dios les envió serpientes que los mordían. Comenzaron a morir. Entonces reconocieron su pecado y Dios hizo provisión. Los beneficios estaban condicionados. Sujetos a un acto de obediencia: cuando la serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce y vivía. 

 

Aquí hay unos principios y enseñanzas para nosotros. Muchas veces nos enfermamos porque quebrantamos reglas, principios y estatutos. Personalmente tengo varios testimonios, pero traeré uno en específico.

 

Me gustaba comer arroz crudo. Arroz crudo sin lavar.  Parece que era una atadura heredada de mi madre porque ella también lo hacía. Sabía que no debía hacerlo, sentía en lo más profundo de mi espíritu que no estaba bien. El Espíritu me redargüía durante muchas ocasiones. Pero a veces pensamos que es nuestra mente, que no es el Espíritu Santo quien nos habla y desobedecemos a Dios.

 

Un día tuve una visión donde podía ver todo el interior de mi cuerpo.  Allí estaba Jesús. Yo veía mi estómago, mis intestinos, etc. Me veía yo misma como si fuera una casa grande. Cuando observo mi sistema digestivo, estaba como oscurecido, había manchas como si fueran borras de café. Con mucho, mucho coraje Jesús me dijo: “!No comas arroz crudo, te vas a enfermar!”

 

Dejé de comer arroz crudo, pero no escapé de las consecuencias de la desobediencia. La Biblia dice en Gálatas 6:7: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

 

Más adelante me diagnosticaron una bacteria que dañó las paredes de mi estómago y por treinta años he padecido de condiciones terribles de mi estómago.

 

La primera enseñanza en la historia de Números es que si queremos gozar de buena salud y días tranquilos tenemos que someternos a la autoridad de Dios y su Palabra con un espíritu de humildad y obediencia.

 

En Números 21: 9 dice:  Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.

 

Aquí hay un caso de provisión. La longanimidad y misericordia divina ante la insubordinación a la autoridad de Dios, manifestada en murmuración y queja contra Dios. El pueblo estaba muriendo porque serpientes ardientes los mordían. Las serpientes fueron enviadas por Dios para juicio. Y siempre que Dios interviene con juicio, en casi todos los casos, es para corrección y para traer la gente a un arrepentimiento. Esa es la disciplina de Dios contra nuestros desenfrenos.

 

Muchas veces Dios permite la enfermedad con propósitos santos. Tenemos un ejemplo en el aguijón que le fue dado a Pablo con el fin de Dios perfeccionarse en su debilidad. El de Eliseo que murió de una enfermedad.  También en la enfermedad de Job.


Muchos hombres y mujeres de Dios han muerto con sus cuerpos destruidos por la enfermedad. Son mártires porque ante el ataque voraz que ha consumido sus cuerpos, su fe se ha mantenido incólume y sin claudicar. Muchos han muerto de cáncer, en accidentes, en hospitales con diferentes enfermedades.

 

Mi esposo murió de cáncer. En cierta ocasión el Espíritu Santo me dijo que entraba a la eternidad como un mártir porque prefirió esperar en Dios y no en el hombre. Él rehusó someterse a tratamientos. Soportó el terrible azote del cáncer, pero venció y sé que fue recibido como un mártir en la eternidad.

 

 El capítulo 11 de Hebreos presenta una galería de estos conquistadores. También el libro de Los Mártires de Fox hace un despliegue de estos héroes.

 

Pero existen también otros problemas que difícilmente podría cubrirlos en este espacio, tales como: ataduras espirituales por exposición al ocultismo, amarguras, falta de perdón, exposiciones indebidas, traumas emocionales y tantos otros males que sólo el Espíritu Santo de Dios tiene el poder para revelar.

 

Si un hijo de Dios, con humildad y sinceridad de corazón, se acerca a Dios procurando ser liberado de los ataques de enfermedades, opresiones mentales, etc. alcanzará misericordia. De alguna manera el Espíritu Santo le revelará cuál es el problema y cómo lidiar con él. Por lo menos, esa ha sido mi experiencia a través de toda una vida caminando por este sendero.

 

Dios usa diferentes formas para hablarnos. Habla a nuestro espíritu, nos habla en sueños, en visiones. Quizás use sus profetas. También usa las Escrituras. Jesús dijo:  Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Juan 16:13


La pregunta entonces es: ¿Obedeceremos? ¿Creeremos o tendremos espíritu de incredulidad para aceptar y someternos a los procesos?

 

Y quiero traerle un ejemplo. Es un testimonio sobre cómo Dios está interesado en trabajar en la liberación de los que se allegan a Él.

 

Cuando recibí el bautismo en el Espíritu Santo apenas tenía dieciséis años. Muy joven. A través de imposición de manos, el Señor me dio el don de profecía y sueños. Y comenzó a usarme. Como tenemos este tesoro en vasos de barro, con frecuencia nos limitamos o usamos equivocadamente lo que Dios nos ha dado. Pero entonces, con mucha paciencia el Señor nos va enseñando y moldeando hasta llegar a la medida del varón perfecto.


Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Efesios 4:13


Teníamos un amigo evangelista en quien la magnitud del poder de Dios se había manifestado en una forma maravillosa haciendo milagros que parecían salidos del libro de Los Hechos. Sin embargo, no había podido obtener la victoria en la liberación de su suegra que yacía en cama con demencia. Había ayunado hasta veintiún días, y nada.

 

Entonces el Espíritu Santo hizo los arreglos para que mi esposo, mis hijos y yo fuésemos a su casa en Estados Unidos. Los niños estaban pequeños. Hicimos nuestra estadía en su hogar y allí estaba su suegra, en cama. Una de las noches tuve una revelación. Fui llevada a Puerto Rico, a una casa. Luego, supe que era la casa de la suegra del evangelista. Cuando llegué allí me llevaron a un cuarto y vi un baúl. Alguien custodiaba aquel baúl, pero retrocedió cuando me vio porque Alguien mayor estaba conmigo.

 

El baúl fue abierto y allí vi un anillo de oro, papeles y algo parecido a un diploma. Supe que aquello tenía que ser destruido para que la suegra del evangelista fuera libertada.

 

Le narré la visión a ambos, el evangelista y su esposa. Ella dijo que era cierto. Su madre puertorriqueña se había casado con un cubano y él había pasado por los ritos de la masonería. Era masón. Se habían casado en una logia masónica. Lo que entonces vi era el acta de matrimonio, el anillo de bodas y algún otro documento relacionado con la masonería.

 

Les dije que tenían que ir a Puerto Rico y deshacerse de ello. No sé si lo hicieron, pero creo que la incredulidad prevaleció porque apareció reflejada en el rostro y los “peros” se hicieron oír. Sólo sé que la anciana falleció un tiempo más tarde. La anciana había aceptado a Jesús y creo que fue salva. Pero también estoy segura de que Dios no quería ni que muriera ni que viviera de esa manera.

 

Conozco decenas de casos de esta índole. ¿Cuál es el problema del pueblo de Dios? La incredulidad.

 

Si me estoy ahogando y alguien me tira un salvavidas, ¿lo rechazo? Pero muchas veces los hijos de Dios rechazan las instrucciones del cielo que de diferentes maneras y por diferentes instrumentos nos son enviadas. Es cierto, tenemos que probar de dónde provienen las instrucciones. Pero tenemos la palabra profética que es segura.


Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.  2 Pedro 1:19

 

Entonces hay que echar mano a la fe. Una fe que no es muerta. Tiene pies y alas. Si es así entonces hay que volar y agarrar la promesa.

 

Otro problema con el que lidia el pueblo de Dios es la indolencia. No queremos pagar el precio. Aquí lo único gratis es la salvación y tiene sus condiciones. Hay que echarle mano. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. 1 Timoteo 6:12


 Ahora entiendo las medidas de gracia que ha tenido que usar el Espíritu Santo para que sus hijos puedan beneficiarse de lo que ya es de ellos. Por ejemplo, evangelistas como Smith Wigglesworth, Schambach y muchos otros usaban métodos drásticos en ciertas personas que querían sanidad. Lo mismo hizo Eliseo con Naamán. Les daban golpes en el cuerpo. Les ordenaban estar todo el servicio de pie y tantos otros métodos que hoy para muchos no tienen lógica. Pero es la forma como trabaja el Espíritu Santo.

 

Es aquí donde tropieza la presente generación con sus percepciones, presuposiciones y teologías humanas de lo que es el poder de Dios: “Dios es un Dios de orden”, “Dios no es loco”, “Dios es entendido.” Esa es la dogmática de la generación presente.

 

Pero nunca se han detenido en lo que Jesús dijo: Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación. Lucas 16:15


La sanidad divina puede ser instantánea, progresiva o en algún momento específico dentro del plan de Dios. Pero está vigente. Es para nosotros. Jesús ya pagó. Es por sus heridas. De ahí proviene nuestra sanidad y tenemos que por fe agarrarla.  Echarle mano. A veces tenemos que peleársela al enemigo porque no quiere soltar sus presas.


Ana Ríos


4 de septiembre del 2026


Si desea recibir nuestros mensajes suscríbase en nuestra página



 
 
 

Comments


clock-timer-illustration-isolated-style.png

El Reloj Profético

© 2035 by by Leap of Faith. Powered and secured by Wix

bottom of page