Restauración y Liberación Espiritual: Cómo ser Libres de las Ataduras
Parte 2

La naturaleza humana es algo muy complejo y jamás podremos comprenderla sin las herramientas provistas por Dios en su Palabra. Tampoco podemos comprender los daños emocionales si no entendemos su relación con el cuerpo. Como no podemos entender las espirituales si no nos dedicamos a estudiar cómo el espíritu es afectado tanto por la naturaleza física como por la emocional o mental.
El error craso de los estudiosos de la conducta en general (psicólogos, psiquiatras, sociólogos, etc.) es que tratan al hombre como un ser meramente orgánico o una maquinaria dominada por hormonas e inclinaciones genéticas y no como un ente espiritual que está ligado a un Ser supremo que rige su vida y entiende su naturaleza porque es su creador.
Satanás se ha encargado de desviar a los seres humanos de la realidad de esta verdad con el fin de mantenerlos esclavizados y atados. No podemos analizar, ni estudiar, mucho menos hacer conclusiones de un ser tan complejo como el hombre sin las herramientas provistas por Dios en su Palabra.
Cuando un niño ve la luz por primera vez nace perfecto. No se hacen evidentes a primera instancia los defectos de su alma y muchas veces una gran mayoría de defectos genéticos. Estos se van desarrollando en las diferentes etapas de crecimiento. La malicia que caracteriza a la edad adulta no existe en estos niños recién nacidos. A esta etapa se le llama inocencia. Esta inocencia nos induce a abrazar, besar, acariciar y amar profundamente a estas inocentes criaturas pues son sin defecto e indefensos. Sin embargo, con el paso de los años comienzan a hacerse evidentes tendencias malsanas y desagradables que nos ponen a pensar y arribamos generalmente a la conclusión de que algo no está bien.
Los padres se desesperan. Comienzan a investigar, a preguntar, a leer libros sobre estas conductas sorpresivas. Ponemos a correr nuestra mente retrospectivamente para comparar estas actitudes con nuestra experiencia de vida durante la niñez. Algunos padres se sienten ansiosos y hasta culpables pues piensan que están fallando en la crianza de su hijo.
A todo esto, se añade la presión de una ideología distorsionada y fuera de la realidad sobre la naturaleza humana que nos recrimina nuestra ineptitud paterna llevando así a la institución de la familia a un caos. Por otro lado, la psicología nos desarma completamente con sus ponencias y pretensiones en la materia. En fin, terminamos frustrados y desalentados lanzando nuestro dedo acusador hacia el cielo. Todo esto ha dado paso al caos que vive nuestra sociedad.
Si hacemos un recorrido a través de la historia bíblica, nos daremos cuenta de que los problemas que nos aquejan no son nuevos. Son producto de nuestra condición caída y degenerada debido a la maldición sobre la tierra y la raza humana. La gran mayoría experimentó en una medida mayor o menor los mismos problemas. Debemos considerarnos afortunados pues han sido plasmados allí para que aprendamos y a través de ellos podamos tener un guía para encontrar una salida a los nuestros.
Vamos a considerar un ejemplo. El caso de la familia de Jacob. Jacob fue un hombre que desde el vientre de su madre fue señalado (en la profecía que se le dio a Rebeca) como portador de unos designios eternos donde estaba envuelto el futuro de toda la raza humana. Como en todo ser humano había un plan para Jacob.
Jacob obtuvo tal primacía en contra de una serie de circunstancias contrarias tanto culturales como de carácter. Culturales porque la ley social decía que el primogénito se convertía en príncipe y cabeza de la sociedad patriarcal de ese tiempo y además en heredero de unas bendiciones espirituales. Y de carácter porque ya en esta etapa tan temprana, Jacob mostraba unas tendencias un poco malsanas: se había agarrado del talón de su hermano gemelo quien era el tenedor legal de todas estas bendiciones al ser el primogénito. Tenemos que entender que Dios conoce el futuro, pero su naturaleza moral y perfecta, su omnisciencia no es arbitraria con los seres humanos.
Esaú podía retener su posición que ya por derecho le había sido conferida desde su nacimiento. Sin embargo, aun sin mostrar todos los defectos de carácter de su hermano, unas actitudes que hoy día las consideraríamos triviales, le hicieron perder tan codiciada herencia. Perdió la primogenitura a través de un negocio flojo: un plato de comida. Esaú llenaba todas las expectativas del patriarca Isaac. Era hermoso, rubio y un vigoroso cazador. El hijo ideal para convertirse en regente de una civilización.
Pero Jacob ganó. ¿Por qué? Porque peleó. Luchó con Dios y venció. Lo que Esaú tenía por merecido, Jacob lo luchó hasta que lo obtuvo. Los luchadores son honrosos a los ojos de Dios.
¿Cómo se forman las ataduras en el ser humano?
Todos, en una medida u otra, debido a nuestra condición caída, padecemos de una defectuosidad tanto de nuestro cuerpo como de nuestra alma. El salmista se quejó: “En pecado me concibió mi madre”. Los genes que recibimos de nuestros padres están afectados generacionalmente. Y el apóstol Pablo dijo: “¿Miserable hombre de mi quién me librará de este cuerpo de muerte?
De esta manera, nuestro espíritu yace aprisionado por los defectos de nuestra alma. Los cerebros del intelecto cuestionan: ¿Qué es bueno o qué es malo? ¿Quién puede decidir lo que es bueno o lo que es malo? Hay tres leyes que gobiernan al ser humano. La primera es la ley de la palabra divina. La segunda es las leyes de los gobiernos y la tercera es la ley de la conciencia. Tanto la ley de los humanos como la ley de la conciencia pueden estar afectadas por las condiciones humanas. La primera ley es perfecta. No está manipulada, ni acondicionada porque es la voluntad de Dios para los humanos. Primeramente, el ser humano se somete a la ley divina y luego, si las otras dos se rigen por la divina, el hombre puede regirse por ellas.
No pretendemos establecer como un veredicto que todos los seres humanos están aprisionados con ataduras. Unas personas están mas afectadas que otras debido a diferentes circunstancias. Pero sí todos vamos a experimentar la lucha que nos habla el apóstol Pablo en el capítulo 7 de Romanos: La lucha del alma y del espíritu. Otros están aprisionados, unos en un grado más que otros, con unas terribles ataduras que se van formando a través de los años por diferentes causas.
Las ataduras se forman debido a las siguientes situaciones:
1. Falta de conocimiento de la Palabra de Dios.
2. Una pobre relación con la obra y ministerio del Espíritu Santo.
3. Herencia demoniaca.
4. Herencia genética.
5. Experiencias traumáticas.
6. Exposición a cosas indebidas.
7. Maldiciones.
8. Involucración en la brujería.
9. Educación distorsionada.
10.Ingestión de sustancias que alteran la mente.
11. Hábitos contrarios a la naturaleza ya sea física o espiritual.
Rechazo.
Otras causas.
¿Cómo se manifiestan las ataduras?
1. Complejos
2. Manías
3. Obsesiones
4. Depresiones
5. Locura
6. Descontrol
7. Manifestación de los frutos de la carne
8. Enfermedades
9. Indisciplina
10.Sentimientos de culpa
Otros
¿Cómo ser libres de las ataduras?
1. Ocupar la mente en cosas constructivas. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Fil. 4:8
2. Cambiar y reestructurar nuestra manera de pensar. Efesios 4
3. Resistir al diablo. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Santiago. 4:7
4. Huir de las tentaciones. Huid de en medio de Babilonia, y librad cada uno su vida, para que no perezcáis a causa de su maldad; porque el tiempo es de venganza de Jehová; le dará su pago. Jeremías 51:6 Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. 2 Timoteo 2:22
5. Meterse bajo el sacrificio de Cristo. Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. Hebreos 9:22
6. Confesar las faltas y pecados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Santiago 5:16
7. Renunciar públicamente a los pecados ocultos. (Lea Josué 7). Dios, tú conoces mi insensatez, y mis pecados no te son ocultos. Salmos 69:5
8. Renunciar a la herencia demoniaca.
9. Desear de todo corazón la liberación.
10.Fortalecer la mente y someterla a la Palabra de Dios.
11.Ordenar la vida.
12.Anhelar la santificación.
13. Someterse a medidas disciplinarias estipuladas en la Palabra divina.
Vamos a hacer énfasis, por lo menos, en cinco aspectos primordiales de la liberación del ser humano. Son vitales, necesarios y obligatorios si es que queremos alcanzar la vida eterna. Recordemos que todo es un proceso que a veces toma años y en muchos casos una vida.
No todos los seres humanos son iguales. A cada persona Dios la trata de diferente manera, de acuerdo con sus necesidades, su carácter y su condición. Es por esto por lo que cuando leemos en la Escritura sobre el trato que Jesús tuvo con los seres humanos, los milagros no se efectuaron de la misma manera. Dios tiene una manera única y peculiar para tratar con cada ser humano individualmente, no en manera colectiva.
Comenzaremos por la regeneración: ¿Qué es regeneración? El diccionario nos define la palabra regeneración en un contexto de la biología como: reconstrucción que hace un organismo vivo por sí mismo de sus partes perdidas o dañadas.
En la Biblia el proceso de la regeneración aparece bien detallado en el capítulo 3 de Juan. Nicodemo se acercó a Jesús de noche y fue confrontado con la suprema realidad de la vida: … De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Juan 3:3
El énfasis hecho por Jesús es la importancia del nuevo nacimiento que no es otra cosa que la regeneración de nuestra naturaleza, la cual adquirimos instantáneamente a través de la aceptación y fe en el sacrificio de Jesús. Pero se produce progresivamente en nuestra naturaleza espiritual a través del proceso de la santificación. Nuestro cuerpo alcanzará la regeneración cuando seamos transformados en la resurrección de los muertos.
Cuando entramos en el proceso de la regeneración a través de la santificación inmediatamente comenzamos a ser restaurados. ¿Qué es restauración? Es reparación, restablecimiento, restitución, recuperación, renovación, recomposición, rehabilitación. Lo opuesto es “deterioro”.
Para la restauración es esencial activar la fe en varios aspectos:
· Aceptar a Dios y su perdón. En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación. 2 Corintios
· Confesar Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios. Nehemías 9:3
· Renunciar …Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente Tito 2:12. Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. 2 Corintios 4:2
· Retribuir ¿Qué es retribuir? Es indemnizar, pagar, remunerar, compensar.
En el pacto de la ley, Dios estableció la ley de la retribución. Cuando Zaqueo aceptó la invitación de Jesús a bajar del árbol, abrió la puerta de su casa (corazón) a la salvación. Pero entendió que, aunque esa salvación era gratuita, no solo tenía que abrir una puerta, también tenía que cerrar otras. Zaqueo estaba en deuda.
La deuda que tenía con Dios había sido perdonada. Fue pagada por Jesús en la cruz. El hecho de Jesús entrar en su casa era una manifestación de perdón y aceptación de parte de Dios sin ninguna remuneración. Pero la deuda que tenía con los hombres tenía que ser enmendada.
El hombre no es como Dios. El perdón de Dios es sin límites. El ser humano brinda un perdón condicionado. Por lo tanto, había que enmendar esto de alguna manera. La ley estableció entonces la ley de la retribución, o sea, el que robaba tenía que devolver cuatro, cinco (dependiendo del caso) veces lo robado. Lea Éxodo 22:1-17
¿Han cambiado estos principios? No. ¿Se aplican estos principios en asuntos de aspecto moral solamente? Jesús no vino a abolir la ley sino a cumplirla. Lea Mateo 5:24-30.
Para llegar a la plenitud de la provisión hecha por Dios tenemos que comenzar a armar el rompecabezas de nuestra vida. Enderezar lo torcido y restituir lo que no nos pertenece. Hay que confesar. Hay que renunciar a todo aquello que una vez hicimos nuestro cuando no nos correspondía. Isaías 40:3-9.
¿Cuál fue el mensaje de Juan el Bautista? ¿Qué procuraba Dios? Trabajar con la personalidad humana.
¿Cómo ayudar a personas con ataduras?
1. Tener madurez espiritual y emocional.
2. Tener la autoridad de Cristo.
3. Ponerse la armadura del Espíritu que nos habla el apóstol en Efesios 6.
4. Ser llenos del Espíritu Santo.
5. Conocer la naturaleza humana.
6. Cultivar un carácter de paz y tranquilidad.
7. Llenándose del amor y la compasión de Dios.
8. Aprender a escuchar en lugar de ofrecer remedios inmediatos.
9. Hay que procurar tener discernimiento espiritual.
10.Buscar la revelación del Espíritu Santo para entender la naturaleza de los problemas.
11.Hay que ser pacientes y perdonadores. El que se enfrasca en una batalla por libertar a un alma de sus ataduras saldrá con algunas heridas.
12.Ser receptivos a los problemas y estados de ánimo de la persona afectada.
13.Evitar las comparaciones con otras personas que reflejan los mismos problemas; esto podría llevarnos a aplicar las mismas técnicas y remedios que podrían ser nefastos.
La Psicología Moderna
¿Puede la psicología moderna ayudar a los cautivos? Dios, en su misericordia, ha provisto al ser humano muchas herramientas para su liberación. A unos les ha dado muletas y a otros instrumentos que ayuden a su débil fe. Ejemplo, ordenó a Moisés levantar una serpiente para aquellos que eran picados por las serpientes. Al mirar a ella serían sanados. Y así por el estilo, todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad para los que le buscan.
La psicología moderna se originó en las escuelas esotéricas y paganas de Grecia y más tarde fue desarrollada en los lúgubres salones de las universidades ateas y humanistas de Alemania.
Por años, la iglesia se ha apropiado de este tipo de fe sincretista donde se ha amalgamado la fe y la razón, el secularismo científico y las armas del espíritu, los escritos de los apóstoles y los escritos de Jung, Freud, Breuer y Adler y los ha estado utilizando como herramientas en la ministración de vidas quebrantadas.
Preguntas para reflexionar:
¿Son compatibles la psico-terapia y la Biblia?
¿Qué pensamiento emana en la psicología moderna?
¿Son legítimos, desde el punto de vista bíblico, los métodos que se utilizan tanto en la psico-terapia como la psiquiatría para ayudar a las víctimas afectadas?
¿Qué medios ha provisto Dios para lograr la sanidad del alma?
¿Quiénes fueron Freud, Jung, Josef Breuer, Adler y otros?
La “Psiqué”, la Mente o el Alma
1. Su estudio es limitado y completamente nuevo en comparación con otras ciencias.
2. Los estudios científicos realizados se han hecho sobre una plataforma mística, humanista y atea donde el ser humano se considera, ni más ni menos, que cualquier virus o bacteria, lo que ha despojado a las profesiones modernas en el campo de la psicología, la sociología y la psiquiatría de una base de principios espirituales, morales y éticos.
3. Sobre esta base se han gestado leyes en los gobiernos que van en contra de la familia y la Biblia.
Dios, en su misericordia, ha hecho fácil y sencillo el camino para la liberación de aquellos que le aman. También ha provisto para los débiles de fe. Lo hizo cuando ordenó a Moisés erigir una serpiente en el desierto para las picaduras de serpientes. Dios ha provisto muchos medios de ayuda y regeneración. “Todas sus sendas son misericordia y verdad” exclamó el salmista. De la misma, manera ha abierto sendas en la oscuridad de la vida para los que tienen que cargar a cuestas con las consecuencias de pasados horrendos y traumas terribles tengan liberación.
Ana Rios
2 de mayo de 2026





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