top of page

Seis Mensajes Para la Iglesia

Aug 9
8 min read
Seis Mensajes Para la Iglesia

Testimonio del Pastor Brani Duyon - En mayo del 2006, un Pastor de Malasia murió y fue llevado al cielo donde se encontró con el Señor y recibió seis mensajes importantes para que los compartiera con la iglesia. Recibió una visión de los días finales y una milagrosa sanidad.


Testimonio - El 21 de abril de 2006 mi esposa y yo fuimos a Malasia para la boda de nuestro hijo. Desafortunadamente, después de una semana de haber estado allí, fui atacado por un repentino ataque del corazón. Fui llevado inmediatamente al Centro Médico de la Universidad de Malasia. El doctor que me examinó me indicó que se habían roto células de mi cerebro y tenía que ir a operación inmediatamente. Estuve en coma por una semana después de la operación. Fui puesto en cuidado intensivo por un mes. Durante ese tiempo había muchos siervos de Dios que vinieron a visitarme y oraron por mí.


En una medianoche, durante la tercera semana de mayo de 2006, me sentía extraño. Mientras otros pacientes dormían profundamente yo no podía dormir. Sólo Jesús estaba en mi mente. Entonces recordé la palabra de Dios en Isaías 43:26:  Hazme recordar, entremos en juicio juntamente; habla tú para justificarte. Me mantenía pensando en esta palabra pues solo quería mantener mi mente enfocada en el Señor Jesús. Sentía una presencia de Dios bien profunda.


Entonces comencé a orar en el espíritu. Después de orar, traté de dormirme nuevamente pero no podía. Entonces me recliné nuevamente en mi cama hasta que me di cuenta de que alguien tocaba mi espalda y golpeó mi cabeza. Esto sucedió por un momento.


Entonces pude sentir algo maravillo que fluía dentro de mi cuerpo. Era como el amor de un padre hacia su hijo. Me preguntaba quién sería esta persona. Cuando me volví para mirar, me asombré al ver un hermoso joven, fornido y alto con el cabello hasta su cuello. Vestía de blanco.


Entonces le pregunté: “¿Eres tú el Señor, en quien he estado pensando? Solo movió su cabeza. Volví a preguntarle: “¿Si no, entonces quién tú eres?” 


Comenzó a hablarme y dijo: “Soy un mensajero del cielo. Jesús me ordenó venir a ti con buenas nuevas.”


Entendí que era el ángel de Dios. Entonces le pregunté: “¿Cuáles son las buenas nuevas que quieres decirme?”


Él replicó: “Esta noche iremos al cielo.” Inmediatamente me invadió una paz y calma aun cuando mi cuerpo estaba enfermo. No sentía dolor en mi cuerpo. Realmente me había recuperado completamente de mi enfermedad en el momento cuando el ángel me dijo que iba al cielo. Entonces le dije al ángel: “Estoy listo para seguirte al cielo. No puedo esperar para ver a mi Señor.”


Viaje al cielo - Mientras caminábamos, vi mi cuerpo terrenal en la cama. Cuando salimos del hospital, vi un caballo asombrosamente grande y alto. “Correremos este caballo”, dijo el ángel.

El ángel me ayudó a subir al caballo ya que era muy alto. Entonces pregunté al ángel: “¿Podemos llegar al cielo en este caballo?” 


El ángel me aseguró: “Por supuesto. No tengas miedo ni preocupación. ¿Has leído en la Palabra de Dios sobre Elías que fue llevado por Dios al cielo?” Le dije que sí que lo había leído antes. El vehículo que lo llevó a él era un carruaje de fuego tirado por caballos de fuego. “Eso es correcto, y en uno de estos caballos correremos ahora,” dijo el ángel. 


Íbamos lentamente, pero después de movernos como cien metros el caballo aceleró a una velocidad bien alta. Yo sentía como si fuéramos golpeados por un huracán. Entonces vi el caballo volando. Cruzamos montañas fácilmente pues volábamos con el poder de Dios.


El reino de los cielos - Entonces llegamos a un enorme campo donde la hierba era verde. No había nada seco. En Salmos 23:2 dice: En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.


Cuando el ángel detuvo el caballo, nos bajamos y comenzamos a caminar. Podía ver el reino de Dios en frente de mis ojos. Mientras caminábamos por el campo, escuché el sonido de una campana.  Entonces pregunté al ángel: “¿Por qué está sonando la campana?” El ángel dijo: “La campana está sonando para avisar que alguien ha llegado.”


Continuamos caminando hasta que alcanzamos el final del campo. La campana seguía sonando. Entonces vi una casa hermosa. En la cúspide había una luz roja parecida a una luz de tráfico. En esta luz vi el número 51. Pregunté al ángel qué significaba aquel número. Él dijo: ¿Qué edad tienes?” En este tiempo yo tenía 51 años. “Entonces ese número es tu edad, así que es el número de tu casa también”, me dijo el ángel.


Me sentía tan feliz y sentía tanta paz ver lo que Dios había preparado para mí en el cielo. Vi muchas casas que ya estaban preparadas por Jesús para sus hijos que creían en Él y le seguían.  Entonces continué caminando hasta llegar a una casa enorme. Cuando llegamos allí, vi mucha gente adentro de la casa. Creo que era el pueblo santo que Dios había elegido. Alababan y adoraban Dios.  Adoraban con todos sus corazones y danzaban en el Espíritu. Alzaban sus manos y se inclinaban sobre sus rodillas. En lo más profundo de mi corazón, yo decía: “!Si la gente de la tierra pudiera adorarle y alabarle a Él de esta manera, Dios estaría muy complacido!”


Vi que mucha gente lloraba mientras adoraban a Dios. Jesús sonrió, mientras observaba toda esta devoción y adoración. La gente levantaba sus manos hacia Jesús y Jesús los bendecía.


Después que el servicio terminó, Jesús comenzó a caminar en medio de ellos y secaba sus lágrimas. Entonces recordé el verso del libro de Apocalipsis que no habrá más muerte, ni sufrimiento, ni lloro, ni dolor.


Entonces el ángel me llevó a encontrarme con Jesús y le dijo: “Señor, este es el hijo que tu has elegido para venir aquí.” Y Jesús me dijo: “¡Grandioso! Mi hijo tú has llegado hoy aquí.” 


Entonces Jesús me abrazó y me hizo sentir tan feliz y con tanta paz que comencé a llorar. Mi alma rebozaba de alegría porque Jesús me había abrazado.


Entonces el ángel dijo: “Señor, yo fui a su casa en la tierra cuando estaba enfermo, pero tú sabes mejor.” 


Jesús replicó: “Sí, yo escuché y vi lo que le sucedió a él.” Y el ángel dijo: “Durante este tiempo yo escuché a su esposa orando por ayuda. En su oración ella dijo: ‘Señor, ayúdanos, por favor no te lo lleves pues no estamos listos para que él nos deje.Esa fue su oración, Señor.” 


Jesús entonces dijo: “Yo sé todo lo que sucede. Su esposa es temerosa. Es fiel y diligente en su oración a mí.” Entonces mi alma comenzó a llorar al pensar sobre la fidelidad de mi esposa a Dios.


Dios entonces me habló: “Mi hijo, volverás a la tierra porque aún no es tiempo para estar aquí. Hay mucho trabajo que tienes que hacer cuando vuelvas. Estarás bien ocupado en mi servicio a Mí.” 

Entonces yo le repliqué: “Señor, por favor no me pidas volver porque siento mucha paz en este lugar contigo. Me siento feliz cerca de ti. Por favor, no quiero volver. 


Por la expresión de su rostro pude notar que Jesús estaba decepcionado. Yo lo había decepcionado. Entonces le rogué que me perdonara porque yo lo había decepcionado. Le dije: “Señor, estoy listo para volver a la tierra, pero por favor, por favor ayúdame. Dame fortaleza y toma cuidado de mí a donde tenga que ir. Sé conmigo, Señor.”

 

Entonces Jesús dijo: “No te preocupes, adonde vayas a servirme siempre estaré contigo.” Durante este tiempo el ángel se alistaba para hacerme volver a la tierra.


Mientras nos alistábamos para volver, Jesús me detuvo porque Él tenía unos mensajes para que yo los llevara a la tierra. “Es importante que sepan sobre estos mensajes, dijo Jesús. Me dijo que yo estaría muy ocupado haciendo llegar los mensajes. Además, Jesús también quería que yo compartiera mi experiencia con los hijos de Dios para que estos fueran bendecidos y fueran fortalecidos para seguirle a Él.


Jesús me habló: “Cuando vuelvas a la tierra dile a mis hijos sobre estos mensajes.

Eran seis mensajes los que Jesús me dio.


Primer mensaje - Dile a mis hijos que tienen que creer en mí con todo su corazón, su fuerza y su mente. Aquellos que duden y estén con preocupaciones no llegarán a este lugar.


Segundo mensaje - Dile a mis hijos que deben ser fieles en su asistencia a los servicios de la iglesia pues ese es el tiempo cuando yo resplandezco sobre sus rostros y ven mi rostro. Me agrada en sobremanera grande ver mis hijos adorando en la iglesia.


Tercer mensaje - Deben ser files en la oración, hacer mi voluntad y vivir por mis palabras.


Cuarto mensaje -  “Dile a mis hijos que deben ser obedientes en dar sus diezmos y sus ofrendas.” Mientras Jesús me daba este mensaje, Él dijo: “Mi hijo, observa lo que hay allí.”

 Me mostró casas hermosas que estaban listas para sus hijos. “Mi hijo estas casas están listas. Las he preparado para todos mis hijos que creen y son obedientes.” Entonces me mostró casas que no estaban terminadas todavía. Le pregunté: “Señor, ¿Por qué estas todavía no están listas?” El Señor dijo: “Estas casas son de mis hijos que no son generosos ofrendando y diezmando. Estas casas estarán listas cuando mis hijos traigan sus diezmos y ofrendas a mi casa.”


Quinto mensaje -  Dile a mis hijos que deben orar y dedicar toda su riqueza a mí para protección y bendición mientras están en la tierra. Para que cuando yo regrese a la tierra por segunda vez no estén apegados a riquezas terrenales. Recuerda la historia de la esposa de Lot, dijo el Señor.” 


Sexto mensaje - Dile a mis hijos que deben estar listos y alertas porque vengo pronto. Más pronto de lo que ellos piensan. (La venida de Jesús no será conocida, pero el rapto ciertamente ocurrirá. El Señor Jesús vendrá pronto.)


Visión del Rapto y el fin de los tiempos - Mientras Jesús me daba estos seis mensajes, me mostró algo en el cielo. Se veía todo claro y no había nubes. Vi que Jesús abrió sus manos hacia la tierra y habló: “Estoy listo para llevarme a mis hijos.”


Entonces vi mucha gente con ropas blancas que volaban hacia el cielo a encontrarse con Jesús. Eran reunidos al lado derecho e izquierdo de Jesús. La gente que creía en Jesús eran raptados. También vi miembros de muchas familias que eran arrebatados. Pude ver esposos y esposas con sus hijos que volaban hacia Jesús. Sentía paz al observar todo esto.


Entonces Jesús dijo: “Observa hacia abajo.” Me mostró la situación en la tierra con un telescopio celestial. Cuando miré hacia abajo, vi mucho caos. No había paz en la tierra durante ese tiempo. Vi gente que corría por todos lugares y gritaban. Padres buscaban sus hijos y jóvenes buscaban sus padres. Entonces Jesús me mostró la iglesia de mi pueblo. Me sentí triste porque había gente que se había quedado. 

 

De vuelta atrás - Entonces Jesús me dijo: “Sé fiel a mí. Debes llevar todas las cosas que has visto y escuchado a mis hijos en la tierra.”


El ángel me llevó a la tierra en el mismo caballo. Llegamos a la tierra bien ligero. Luego el ángel me llevo al hospital. Mientras observaba mi cuerpo terrenal, mi espíritu inmediatamente entró en él.

Cuando me di cuenta de que ya estaba en mi cuerpo terrenal, me di cuenta de que mi cuerpo había sido recuperado de la enfermedad completamente. ¡Alabado sea Dios por su poder y compañía!


Recuerdo que cuando estaba en el cielo mi cuerpo se veía más joven como cuando yo era joven.


Ese es mi testimonio de mi encuentro con el Señor Jesús en el cielo.


Pastor Brani Duyon

9 de agosto 2026


Si desea recibir nuestros mensajes suscríbase a nuestra página elrelojprofetico.com

 
 
 

Comments


clock-timer-illustration-isolated-style.png

El Reloj Profético

© 2035 by by Leap of Faith. Powered and secured by Wix

bottom of page