Severo Colapso Económico

Un niño de 13 Años ve un severo colapso económico en un sueño profético.
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En mi sueño todo sucedía justo después de mi cumpleaños, 29 de enero de 2017. Estábamos en una casa de un piso. Yo disfrutaba jugando con mis hermanos y hermana cuando repentinamente escuchamos que la economía había colapsado. Cuando digo colapsar, no era una caída de 1000 puntos en la bolsa de valores o un severo rojo en el mercado. No. Era un colapso completo.
Todo había colapsado como si literalmente hubieran desconectado un enchufe en el estado completo de la economía. Fue algo rápido y severo.
La gente comenzó a hacer motines y había disparos. Nos metimos en el carro y comenzamos a conducir y escondernos pues la gente estaba haciendo motines. Rompiendo las casas de la gente. No eran personas del ejercito o el gobierno sino ciudadanos regulares que estaban en caos haciendo estas cosas. Eran turbas. Los edificios estaban siendo incendiados. Todo sucedió muy ligero.
Estuvimos conduciendo toda la noche hasta el próximo día, distanciándonos lo más lejos posible sin detenernos. No nos detuvimos ni una vez. Pasamos una escuela. Vi niños que jugaban en el patio de la escuela, como en receso, pero sabíamos que no había clases en sesión debido al colapso. Los niños eran de mi edad y había más mayores que jugaban baloncesto. Ondeaban un estandarte donde había algo escrito, pero no sabía lo que había escrito. Se veía todo bien extraño mientras pasábamos.
Nos escondimos en una caseta pues era de noche. Nos quedamos viviendo allí e hicimos allí nuestra casa pues cabíamos bien. Entonces mi papá quiso sacarnos para ver cómo estaban las cosas. Mi mamá se quedó en la caseta y nosotros nos fuimos con papá.
Papá comenzó a conducir y mientras conducíamos, el carro se volvió extremadamente pequeño. Veía cómo la cabeza de papá rozaba con el techo del carro y cómo él tenía dificultad conduciendo e impedir que su cabeza golpeara el techo.
Pasamos por la misma escuela nuevamente y esta vez vimos los mismos niños jugando en el patio de la escuela. Pero esta vez algo dramático tomó lugar. Podías apreciarlo por la forma que ellos se movían, caminaban y jugaban. La atmósfera completa había cambiado y no eran ellos mismos. Jugaban, pero se veían sin vida, como si no tuvieran alma. Uno de los niños nos miró mientras conducíamos y su mirada era satánica y mala.
Mientras conducíamos podíamos notar los cambios del viento que había en el aire. Entonces Hannah, mi hermana de cuatro años quien cumpliría cinco un día antes de mi cumpleaños, dijo que quería McDonald. Yo le dije que no podíamos porque la economía había colapsado y me escuché a mí mismo decir que esto me asustaba porque yo sabía que estaba pasando en ese momento. Pero ella siguió insistiendo y siguió pidiendo pedazos de pollo. Le dije que ya el dólar no tenía valor.
Ya el dólar no tenía valor alguno como si de sorpresa se le quitara el dinero a alguien. El gobierno estaba recobrando el control de la economía, pero de una manera bien extraña. Los motines se estaban calmando, pero la sociedad no era la misma. Nada era igual, aun cuando el gobierno estaba tratando de estabilizar la economía. Era como si el proceso fuera bien lento. Como si todo se encogiera. Mientras más el gobierno intentaba más se encogía todo. Era como si las tinieblas estuvieran esperando ese momento y ahora estaba sucediendo y las tinieblas se lanzaran con intrepidez. Era como si nadie quisiera que Dios cambiara su mente.
Había venido la marca de la bestia y por eso era que los niños actuaban de esa manera.
Nos volvimos a la caseta y me senté en un sofá y agarré algo parecido a un juguete para entretenerme, pero temblaba incontrolablemente. Lo sentía hasta mis huesos y no era que tenía frío, sino que estaba asustado. No podía dejar de temblar.
La atmósfera cambió y yo sabía que las cosas no serían igual. Todo había cambiado anormalmente en la sociedad. Entonces dije que deseaba que esto fuera un sueño. No podía creer que esto estuviera sucediendo. Yo sabía que no era un sueño. Típicamente tú tienes un sueño y te ves a ti mismo y sabes que es un sueño. Pero no fue así con este. Era yo mismo en el sueño y sentía, olía y gustaba todo alrededor mío. Yo sabía que no despertaría porque todo era real.
Sentía que me estremecía, con mi corazón a toda velocidad y un terrible sentimiento de terror. En el sueño me decía a mí mismo que hubiera deseado haber tenido más tiempo. Todos estos pensamientos venían de manera rápida y con mucha intensidad a mi mente. Me preguntaba a mí mismo dónde y cómo podríamos sobrevivir. La espesa y negra presencia atmosférica de pavor y oscuridad me hacía preguntarme cómo viviríamos a través de todo esto. No había manera de protegerme de esto.
Ahora mismo si yo veo algo en la televisión que es impío, yo puedo cambiar rápidamente el canal y salir de eso. Pero esto no. No había manera de esconderse de esto. Aun si te fueras a una cueva y te encerraras allí, no habría manera de esconderte de esto. Era una presencia tangible de oscuridad.
Ese mismo día era como si hubieran pasado muchos años. Como dice la Escritura, que un día es como mil años y mil años como un día. Había un aceleramiento en el espíritu aun cuando era de día, y veía cómo la oscuridad tomaba control de cada segundo.
Entonces vi a mi mamá desde la esquina de mi ojo. Ella se veía bien calmada y yo pensaba para mí mismo que cómo ella podía estar tan calmada. Que si ella no sentía lo que yo sentía. ¿Sería porque ella no había salido afuera? O quizás tenía una piel espiritual más gruesa. Yo estaba confundido mientras ella me miraba y me preguntaba qué había visto afuera. Le dije que no parecía real lo que había. Era imposible tratar de defenderse.
La lucha espiritual era fuerte en lo natural que sabías que las armas naturales no podrían ser usadas para pelear. Era como si todos los ángeles del Señor se hubieran movido y las tinieblas hubieran arropado. Parecía que la tierra estaba sin protección. La atmósfera y todos nosotros hubiésemos sido movidos. Pero era como si Dios lo estuviera permitiendo. Como si todo se hubiese trastornado y el mundo espiritual de tinieblas hubiera caído literalmente sobre la tierra. Era real. Así de intenso.
Algo me golpeó que me hizo responder. Ya no era una guerra espiritual. Esto había sido traído de lo espiritual a lo natural. Era una guerra tangible que se sentía. Sentía una presencia oscura de tal intensidad como si absorbiera cada uno de mis poros.
La misma batalla espiritual que habíamos sentido antes, ahora estaba en su plenitud y sin detenerse. No había descanso. No importaba lo que hubiera alrededor mío. La televisión, la estufa, el sofá, la realidad de la presencia de oscuridad sobrepasaba todo esto. Aun si quería desviar mi atención de cada objeto que yo quería usar, la oscuridad que envolvía la sociedad y la tierra era inmensa. Era algo que asustaba. Aun en la naturaleza.
Me seguía preguntando cómo viviríamos esto. Películas como Los dejados atrás, Armagedón, Amanecer Rojo, todas nos dan una idea de gente peleando y sobreviviendo. Todo eso es mentira. Eso no era lo que yo estaba viviendo. Todo lo que hemos visto en películas es falso. No podrás sobrevivir esto. O morirás como un mártir o serás derrotado por esta tiniebla. Pero no había otras opciones.
Yo estaba tan asustado y temblando que me decía a mí mismo que no estaba listo para esto. “Señor, si solo me hubieras dicho aun un minuto antes de que esto pasara me hubiera ayudado en algo.”
Entonces pensé inmediatamente sobre un mensaje que Jesús había hablado a través de mi mamá en una predicación. Entonces mi papá abrió la puerta y quedé completamente despierto.
Ignacio Fuentes, Jr.
7 de junio de 2026





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