Siempre aprendemos

Para recibir los dones espirituales hay que anhelarlos y buscarlos con fervor. 1 Corintios 12:31 dice: Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente.
Tuve el privilegio de laborar en mi gran pasión que es el Arte. Siempre pensé: ¡qué regalo tan gratificante para mi vida! Ejercí 34 años como maestra de artes visuales y mientras tenga la oportunidad de laborar con este maravilloso obsequio con toda certeza aceptaré la jornada. 1 Pedro 4:10 dice: Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
El Arte siempre ha estado al servicio de la humanidad desde el arte rupestre hasta nuestro día. Claramente sabemos que el Arte no hace la guerra sin embargo expresa sus consecuencias, como lo hemos observado a través de la historia.
Surcar con la mano del Arte por terreno humano te hace convertir en un libro de obras increíbles. Sin palabras escritas, pero con muchos relatos interpretados.
Recuerdo en una ocasión dar instrucciones a un grupo de niños de corta edad para dibujar a lápiz un auto retrato . Para mi sorpresa una niña se dibujó estática, con mirada fría y sin manos. De inmediato fui a consultar con su maestra de Salón Hogar y aunque desconocía su verdadero entorno. Al otro día fue una revelación lo que la pequeña vivía. Un hogar sin amor, el alcoholismo estaba presente y ausente la responsabilidad de adultos.
Estando en las faenas en un colegio fui contratada para realizar el currículo de Arte. Allí laboré alrededor de 13 a 14 años. Descubrí en ese lugar un ambiente creativo, pero también el Arte revelaba tristeza. Una joven de undécimo grado, hermosa, sumamente talentosa, cuando se le dio la oportunidad de pintar con acrílico en canvas fue expresiva. Su diseño era representación de una hoja de papel sujetada por una mano y la otra pintaba sobre ese papel el rostro de una payasa. Super original, creativo por demás, pero otra vez el dolor se asomaba en un hogar disfuncional. Podía interpretar que ella tenía que disimular sus sentimientos para salir airosa en su circunferencia.
Todos tenemos dones. !Podemos ayudarnos! El Dios de lo alto te dio un buen equipaje, lo podemos utilizar en nuestra vida cotidiana.
Mi medalla de oro era Jessica, una estudiante de décimo grado, de padres divorciados. Ella residía con su mamá y sus dos hermanas mayores. Una joven muy madura centrada en sus estudios. Le gustaba la clase. Siempre se ubicaba sola. Compartía con sus compañeros muy poco y era muy madura para su edad. Aprovechaba el tiempo. En sus trabajos, a pesar de que era excelente, sentía dolor cuando los veía. Un día me confesó que sus hermanas utilizaban drogas. Una tarde, luego de ayudarme con la actividad de cumpleaños la llevé a la casa. La sentía preocupada. Allí se encontró con la escena más macabra, su hermano había matado a su mamá con un machete. Ella la encontró en la bañera. Sólo pude dialogar con ella una vez más, aunque supe que su tía se había hecho cargo de ella. Cambiaron de colegio y nunca más supe de ella.
Siento tranquilidad saber que la clase hizo su función y pude contribuir a su bienestar, pero ¡cuántas vidas podemos salvar si nos ponemos en las manos de Dios y somos guiados por Su Espíritu Santo!
1 de Juan 3:23-24 dice: Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. 24 Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.
Si en lugar de entretenernos con lo que hacen los demás sacáramos el artista que hay en nuestro interior ¡cuánta bendición sería para nuestro espíritu! Te garantizo que hubiera menos males.
Y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte. Éxodo 35:31
Margarita de Puerto Rico
14 de febrero 2026





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