Sueños y Misterios: El Misterio de Las Tres Noches Oscuras Parte 1

En el año 1577, mientras yacía prisionero por su posición en contra de líderes gobernantes en la Iglesia Católica, un monje poco conocido con el nombre de San Juan de la Cruz, comenzó a escribir un poema que pronto llegó a ser un pequeño libro llamado La Noche Oscura del Alma. Hoy ese libro es considerado uno de los mejores de la literatura mística de la iglesia. Durante los últimos 450 años, desde que se escribió, La Noche Oscura del Alma se ha convertido en algo más que el título de un libro. Es una expresión coloquial y sinónimo de los momentos difíciles de la vida.
La noche oscura del alma no es solo una noche oscura que aquellos que anhelan una relación más profunda con Dios han de a travesar. Hay otras dos noches oscuras que enfrentarán aquellos que quieren profundidades sublimes en esa búsqueda de Dios. Estas tres noches harán madurar a todo aquel que quiera llegar a este nivel de vida espiritual.
En 2 Corintios 3, el Apóstol Pablo nos dice que esta transformación la hará el Espíritu Santo de Dios llevando de gloria en gloria a aquellos que atraviesen por este proceso. Pero este sendero de noches oscuras es solo para aquellos que anhelan desesperadamente una relación más profunda con Dios. Ser conformados a la imagen del Hijo de Dios y transformados según su naturaleza tiene su precio.
Aunque la salvación es un regalo gratis de Dios, y es preciosa, cada noche oscura tiene el propósito de purificarte para esto. Removerá una a una cada cosa que impida, deteriore o te mantenga distante de una profunda y permanente relación con Él. En otras palabras, tu futuro beneficio espiritual depende de una forma de pérdida actual. Esta pérdida es simplemente la muerte del yo y comienza tomando tu cruz y seguirle. Esta es la razón por la cual es oscura. Con frecuencia olvidaremos que fue Dios quien nos llevó hasta allí con el fin de que seamos aquello para lo cual Él nos ha creado. Es decir, perder todo aquello que creemos que nos da vida.
Como seguidor de Jesús eres reconciliado con Dios creyendo lo que solo Jesús ha hecho a través de su crucifixión, resurrección y ascensión. Romanos 5:10 revela algo muy importante a aquellos que quieren algo más que una relación con Dios. Pablo establece que la salvación es mucho más que una reconciliación con el Padre. Se nos ha dicho que es la vida de Jesús que nos salva. ¿Quiere decir esto que no somos salvados en la conversión? No. Eso no es lo que quiere decir Pablo. Y no es lo que yo estoy diciendo. Todo lo que Jesús a travesó y cómo respondió a todo lo que el Padre le pidió nos llevará a una relación profunda con Él. Esto es mucho más que estar reconciliado con el Padre.
La palabra griega usada en Romanos 5:10 para “salvo” es “zoe”, que simplemente significa “estar en buen estado” o “estar sano en todos los sentidos”. Entonces, todo lo que no te acerque a Dios deteriorará tu vida y hará que no experimentes una completa relación con Dios. Es evidente que te sentirás mejor y más sano si reduces la presencia de aquello que te está provocando el deterioro. Esto es precisamente lo que decía el apóstol Pablo cuando afirmó: Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Como vemos, cada una de estas tres noches oscuras son un paso en el proceso que Dios ha designado para ayudarte en la santificación de tu espíritu, alma y cuerpo, tal y como escribió Pablo.
Algunos llaman la primera noche oscura de nuestra carne o carnalidad la noche oscura del desierto. La segunda es la noche oscura del alma y la tercera es la del espíritu.
En la noche oscura de la carne o nuestra carnalidad, Dios trata con el pecado en nuestras vidas. En la noche oscura del alma Dios trata con nuestras emociones, pensamientos, nuestra naturaleza obstinada y nuestra autosuficiencia que es cuando pensamos que fácilmente por nosotros mismos podemos hacer todo aquello que Dios quiere que hagamos.
En la noche oscura del espíritu, Dios trata con nuestra suficiencia propia y lo que Él nos ha pedido hacer. Hablaré un poco más sobre estas tres más adelante.
Vamos a observar más de cerca cada una de estas tres noches oscuras y comenzaremos con la noche oscura del desierto que con frecuencia es llamada la noche oscura de la carne. Es aquí en esta noche oscura del desierto que Dios en su misericordia trata con nuestra tendencia a sucumbir a la tentación y el pecado que acarrea ceder a esta tentación. Durante este tiempo, de alguna manera, pasamos por lo que Jesús pasó cuando estaba en el desierto. Fue en el desierto que Satán tentó a Jesús después de haber ayunado cuarenta días. Fue en el punto más débil que Satán vino a atacarlo. Estas tentaciones aparecen registradas en Lucas 4. Jesús fue tentado durante este tiempo en el desierto en tres distintas áreas. A éstas respectivamente se les llama el orgullo de la vida, la lujuria de los ojos y la lujuria de la carne.
De la misma manera que Jesús venció la tentación en estas áreas, nosotros también tenemos que vencer al ser tentados en estas mismas áreas: la lujuria de los ojos, la lujuria de la carne y el orgullo de la vida.
Podríamos decir en el lenguaje de hoy que estas tres áreas son la tentación de tener más alto concepto de nosotros mismos y nuestro llamado que el que debemos tener. La tentación de promovernos con el fin de ganar autoridad y favor con los demás. Y la tentación de usar cualquier don y talento que nos ha sido dado para satisfacer nuestros propios deseos.
Una forma de saber si nuestra noche oscura del desierto está llegando a su fin es hacernos esta pregunta: ¿estamos culpando a los demás por nuestra falta de éxito o de nuestro fracaso? De esta respuesta dependerá el tiempo que nos quede por pasar en el desierto. Bueno, pronto nos veremos sumidos de lleno en los inquietantes confines de la noche oscura del desierto y, durante un tiempo, seguiremos echando la culpa a otros o utilizando el problema como excusa. Para unos quizás sea un día. Para otros puede tomar una semana, inclusive un año. Pero eventualmente llegará a su fin, y mientras más ligero mejor.
La mayoría de los que entramos en esta noche oscura del desierto descubrimos que en realidad extraemos cierta forma de identidad precisamente de aquello que Él quiere transformar o eliminar de nuestras vidas. Puede que sean nuestros talentos. Pueden ser nuestras actitudes, nuestro ego, nuestra necesidad de auto promocionarnos, nuestro control. También podrían ser nuestros miedos y manipulación o miles de otras cosas que nos impiden una profunda relación con Dios.
Para alcanzar el propósito para el cual Dios nos creó vamos a tener que permitir que Dios rompa las cadenas de pecado que históricamente no hemos querido enfrentar. Es aquí donde comenzamos a aprender a ser como el Apóstol Pablo escribió: un esclavo de la justicia.
No mucha gente quiere ser un esclavo de justicia. Pero este es el sendero por el cual nos dirigimos si es que deseas una relación más profunda con Dios. Muchos van a renunciar antes de comenzar. El precio de la justicia será muy alto para ellos. Lo desconocido será muy intimidante. Tienen miedo de que sus amigos los llamen santurrones y religiosos. Pero recuerda, Jesús dijo que muchos son los llamados y pocos son los escogidos.
Mucha gente comenzará el proceso y luego se detendrán al darse cuenta de que no pueden dejar las cosas que traen placer temporero. Cuanto antes seamos capaces de morir a nosotros mismos, más rápido saldremos de la noche oscura del desierto.
La noche oscura del alma es el próximo paso en la santificación de nuestro espíritu, alma y cuerpo. La noche oscura del alma es también paralela al momento cuando antes de la crucifixión Jesús estuvo en el jardín en Mateo 26. Sus discípulos peleaban contra el sueño mientras permanecían sentados en una piedra a unos pocos pasos. Jesús estaba triste y profundamente afligido y les dijo que su alma estaba agónicamente turbada. Más tarde le escucharon orar al Padre que si era posible dejara pasar aquella copa, pero no conforme a su voluntad, sino a la voluntad del Padre. La voluntad es una de las tres partes del alma. Las otras dos son el intelecto y las emociones.
Jesús estaba atravesando la prueba de las tres. Tenía que conquistar su alma. Estaba usando su intelecto en un razonamiento con el Padre sobre quitar aquella copa. Estaba venciendo sus emociones mientras luchaba contra el dolor. Estaba luchando contra su voluntad con el fin de abrazar la voluntad del Padre. Jesús hace referencia a este proceso en Juan 12 cuando dice a sus discípulos que el que ama su vida la perderá y aquel que aborrece su vida en este mundo la ganará para vida eterna.
La palabra griega para vida quizás le sorprenda. Significa zukeye, que es la raíz para la palabra alma. En otras palabras, Jesús estaba diciendo que si tú amas tu alma vas a perderla.
La noche oscura del alma tiene que ver con la pérdida y ganancia de tu alma. Está diseñada para ayudarte a conquistar tu alma y haciendo esto la ganas para la eternidad. Es aquí donde nos preguntamos si quizás Dios no se ha equivocado al permitir que esto pase. Quizás te preguntes: ¿Qué es lo que Dios está haciendo?
Todo lo que querías era acercarte más a Dios. ¿Y ahora qué está sucediendo? Repentinamente estás sintiendo una oscuridad más profunda y un sentimiento de pérdida de dirección que jamás habías experimentado antes.
Te preguntarás también qué ha sucedido con el propósito en tu vida. Dónde están las promesas de Dios y por qué ya Dios no te está hablando. O al menos eso crees. Aunque esta oscuridad parezca durar para siempre, en realidad no será así. Los motivos por los que Él te creó acabarán por quedar claros. Paso a paso, a medida que Él te acoge y te purifica, te conviertes en su morada. El Espíritu Santo comenzará a trabajar en ti desde adentro hacia afuera. Su objetivo es llenar totalmente cada espacio adentro de ti. Aun los espacios más pequeños que tú has desconocido.
Eventualmente vas a aprender que Dios está tomando el control del caos en tu vida y lo está tornando en algo más elevado. El resultado será una alegría y una paz más profundas, así como una fe más firme en que puedes lograrlo todo gracias a que Él te da fuerzas.
La noche oscura del alma producirá frutos en tu vida. El problema es que se verá tan oscuro; cuando a primera instancia entras no sabrás hacia dónde ir o qué hacer. Dios te está enseñando quién es Él y que puedas confiar en Él en todo lo que hagas. Cuando tus ojos espirituales eventualmente se ajusten a esta oscuridad, te darás cuenta de que Él estuvo contigo todo el tiempo.
Una última reflexión sobre la noche oscura del alma es que tú, que te encuentras en esta oscuridad, quizá estés pensando que Dios no ha acudido en tu ayuda. Si estás sintiendo y pensando, o creyendo que Dios no es confiable y que no ha mantenido sus promesas, vas a tener que a travesar por completo esta noche oscura del alma. La aflicción, el disgusto e inclusive la desilusión no son el resultado de haber completado la noche oscura del alma. Es lo opuesto. Es la señal de que aún seguirás allí.
La noche oscura del alma es la progresión del exterior hacia la vida espiritual interior. El problema es que la vida exterior es mucho más fácil de controlar que la vida interior. De la misma manera que es mucho más fácil sacrificar la comida o ayunar por un día o una semana que la disciplina de controlar los pensamientos, sentimientos y la voluntad del alma por el resto de tu vida.
Requiere esfuerzo, pero soltar todo aquello que no quieres es la precisa razón por la cual Dios te ha llevado allí. Aprendes a echar a un lado agendas que han sido construidas de percepciones erradas. Esas percepciones erradas forman tus pensamientos. Esos pensamientos forman tus decisiones y las decisiones que has hecho son la razón de la inquietud y las decepciones que se esconden en lo más profundo de tu corazón. Buscamos entonces refugio inmediatamente.
Pastor John Paul Jackson
28 de junio de 2026
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