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Un espíritu de demencia sacudirá a esta generación

Jul 1
5 min read

Updated: Jul 5

Un espiritu de demencia sacudirá esta nación

Dios nos advierte de muchas maneras con el fin de prevenirnos. Para que hagamos vallado. Para que levantemos muro. Para que hagamos de la oración nuestra fortaleza. Nuestra victoria en la batalla espiritual que lidiamos en este último tiempo dependerá de nuestra obediencia a los consejos e instrucciones del Espíritu Santo. Y la obediencia requiere humildad. Requiere la fe de un niño.


En Job 33:14 dice: Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende.15 Por sueño, en visión nocturna, cuando el sueño cae sobre los hombres, cuando se adormecen sobre el lecho,16 Entonces revela al oído de los hombres, y les señala su consejo, 17 Para quitar al hombre de su obra, y apartar del varón la soberbia. 18 Detendrá su alma del sepulcro, y su vida de que perezca a espada.


Son algunas de las razones y formas por las cuales Dios nos habla. Lamentablemente muchos no entienden. Gran parte de la iglesia duerme. Como a las diez vírgenes, el sueño ha adormecido sus sentidos espirituales y no pueden percibir los peligros. Otros no quieren ser sobresaltados en su zona de comodidad. Temen escuchar cualquier cosa que sea contraria a la melodía que día a día suena en sus oídos.  Como el pueblo de Israel en el tiempo de Jeremías, dicen: …Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón. Jeremías 18:12


Soñé el sueño más horrible que jamás haya soñado. Y creo que es una advertencia. Nuestra lucha no es contra carne ni sangre. Hay una agenda encubierta que sutilmente y a través de engaños artificiosos quiere destruir los humanos, especialmente los escogidos. No quiero vivir jamás una experiencia como la que viví esa madrugada.

 

Desperté como de costumbre a las 4 y tantos minutos. Oro y me acuesto. Pensé que no me dormiría, pero rápidamente me quedé dormida.

 

En el sueño estoy con mi hija caminando por un lugar que supuestamente llegaba a su casa, pero yo veía todo diferente. Veo gente que no conozco. Le digo a mi hija:  “Se supone que tu casa sea de tal manera y ¿por qué está diferente?”  Mi hija se quedó callada y yo seguía insistiendo. Le dije: “Mira tiene unas escaleras hacia un segundo piso.” Entramos adentro y todo era diferente.

 

Ella permanecía callada. Seguí insistiendo y le dije: “Mira, pasa un río más abajo de la casa.” Entonces su esposo se rió y como en broma dijo: “Ah, ese es el río… y me dijo un nombre.” Pensando que se burlaba de mí le dije: “Voy a sacar una foto para que veas lo que yo veo.” Abro la puerta y saco la foto. Cuando se la muestro se rió y me comentó algo negando.


Entonces mi hija mirándome directamente a los ojos, bien seria, con firmeza me dice: “Son los aceites de semillas que te han provocado demencia.” Fue como si la voz no proviniera de ella. Caí en una preocupación y me decía a mí misma que yo casi no usaba aceites vegetales para cocinar.

 

Salimos del lugar y volvimos supuestamente a la casa de mi hija. No en la que yo me estaba imaginando. Su esposo era el que arreglaba todo y había puesto muchas cosas raras afuera y adentro. Le iba a decir de un cuadro raro con un mensaje bíblico que había puesto afuera, pero decidí quedarme callada. Entramos a la casa y estaba decorada bien rara.

 

Entonces salimos por la puerta y caminando llegamos a un otro lugar. Veía la gente que pasaba. Era como un lugar subterráneo parecido a un restaurante que en un momento dado habíamos visitado. O por lo menos, yo lo veía así.  Mi hija me había dicho que tenía demencia y me dije a mí misma: “Estoy viendo las cosas diferentes a como la gente las ve.” Meditaba en todo esto, que yo veía las cosas diferentes y que viviría cosas diferentes. ¿Cómo manejaría mi vida? 


Veo entonces que mi hija sigue un camino y desapareció. Pero dentro de mí sabía que estaba allí. Analizaba cómo lucharía con todo esto. De momento una sensación terrible de soledad se apoderó de mí. Era un abandono total.

 

Entonces comencé a cantar:

 

La sangre de Cristo lava, lavó mi ser.

La sangre de Cristo lava, tiene poder.

La sangre de Cristo lava, lavó mi ser

Y mientras fluya sangre yo venceré.

 

 Desperté sobresaltada. Pensé si esto sería alguna premonición o advertencia para mí personalmente. Pero el Espíritu que todo lo escudriña, me decía lo contrario. Entonces en mí espíritu escuché las siguientes palabras: Un espíritu de demencia sacudirá a esta generación.

 

Sí, es cierto, Dios quería advertirme. Quiso hacerme vivir la experiencia para que sonara la trompeta. Ya hace un tiempo, diría como cuatro años atrás, el Espíritu me habia estado advirtiendo y redarguyendo respecto a la comida.  Me habló sobre la comida chatarra y la carne de pollo.

 

La que lidiamos en esta hora es una extraña guerra espiritual que no entendemos. No podemos creer que hay una agenda que tras bastidores quiere destruir la raza humana. Están dañando nuestros alimentos. Toneladas de azúcar está siendo añadida a lo que comemos. Todos los días ingerimos sustancias dañinas que como preservativos se añaden a nuestros alimentos.

 

Tomamos Marcos 16:18 como una excusa para nuestro problema de glotonería. Porque a veces el Espíritu nos dice “no comas” esto y lo tentamos por satisfacer nuestra tragonería.

 

Pero no tenemos excusa porque casi todos los alimentos envasados describen sus componentes. Si tienen bioingeniería o aditivos dañinos para nuestra salud. Pero aun así nos los comemos y gran parte de las veces ni oramos por ellos.

 

Reflexionando sobre mi pesadilla, el Espíritu comenzó a tratar conmigo. Entonces llegó a mi correo electrónico un mensaje. Era la promoción de un libro bajo el título The Truth About Seed Oils (La Verdad sobre los aceites de semillas), aceites de maíz, canola, uvas, etc. También me llegaron algunos artículos de investigación de algunos científicos sobre el problema de los aceites para la salud. Entendí entonces que el sueño es una advertencia. Ya hacía algún tiempo había limitado el uso de los aceites.

 

A través de Samuel, el Espíritu Santo nos dice que para Dios es mayor la obediencia que los sacrificios. Yo intento obedecer y pido perdón a Dios por las veces que he desobedecido. Y cuando me ponen al frente comida no hecha por mí, entonces oro y pido a Dios que la santifique para no perturbar la conciencia de mi hermano.

 

Aunque las personas no crean, trato de llevarles este mensaje. La incredulidad es uno los problemas graves que en esta hora lidia el Espíritu Santo con su rebaño.

 

Colosenses 2 dice:  Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.


E Isaías 54:17 dice: Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.


Esa es la herencia de Jehová para los que le aman. Y si amas a Dios tienes derecho a este legado. Modifica tu dieta. Disciplina tu cuerpo y evita la comida chatarra. Renuncia con tus labios y no aceptes ningún espíritu de demencia que quiera acercarse ni a ti ni a tu familia. Por la sangre preciosa de Cristo y en su nombre. Nombre que es sobre todo nombre. Amén


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Ana Ríos

1 de julio 2026

 
 
 

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