Un pilar de fuego

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Por Marty Breeden Antes de leer este sueño recuerde algo muy importante, los sueños recibidos en ciertos momentos son como advertencias para los santos y para los pecadores. También creo que se me han mostrado eventos y situaciones que realmente sucederán, pero no necesariamente quiere decir que estaremos en la situación cuando esta acontezca. A través de toda la Biblia observamos que el Señor dio sueños a aquellos que no estarían presentes para ver lo que habría de suceder.
Por ejemplo, Daniel vio la venida del anticristo. Ezequiel vio el futuro de Rusia, Turquía e Irán contra Israel. El apóstol Juan vio la venida del rapto y el subsecuente periodo de tribulación, la marca de la bestia, el anticristo, el gobierno mundial y la segunda venida de Cristo.
A todos estos hombres les fueron mostradas cosas en su tiempo real, aunque no sucederían en su tiempo y ellos no estarían allí cuando sucediera.
Este sueño fue tan real como otros sueños que he tenido. En el sueño yo no podía creer que esto estaba sucediendo.
Y, por último, trate de leerlo completo hasta el final.
El sueño Temprano en la mañana del 4 de febrero de 2019, yo tuve un sueño bien preocupante y real. Algo grande había sucedido en América. No me fue mostrado el evento, pero sabía que el sistema bancario y el acceso a todos los fondos fuera de nuestras propias casas no eran accesibles.
Recuerdo que se me dijo que teníamos que quedarnos en nuestras casas hasta recibir notificación más adelante sobre lo que tendríamos que hacer luego.
Yo hablé con mi familia y no teníamos idea por qué y qué había sucedido. Las autoridades no nos permitían ir a los supermercados. Comencé a hablar con algunas autoridades y no eran americanos. Aunque tenían facciones de hombre, eran más altos y su respuesta era como robótica. Todos parecían ser del mismo tamaño, alrededor de 9’ de altura. Recuerdo que sus uniformes eran verde con bandas rojas. Usaban botas negras que llegaban hasta las rodillas.
Comenzamos en familia a discutir cuánto tiempo sobreviviríamos con lo que teníamos. Recuerdo haber pensado: “Yo nunca imaginé vivir algo así.”
Una mañana despertamos y había un sobre en la puerta. Lo abrí y tenía instrucciones que decían: “Mañana recibirá un paquete. Debe seguir todas las instrucciones. NO se desviará de las instrucciones; haga exactamente lo que se le indique.”
Pensaba qué podría significar aquello. El día siguiente había una caja grande en la puerta. La abrí y lo primero que vi fue ropas y sandalias. Las ropas eran todas idénticas y se parecían a las que usan los prisioneros. Eran blancas con líneas negras horizontales. Lo realmente extraño era que sin haber nunca preguntado sabían exactamente cuantas personas había en la casa y los tamaños correspondientes para cada persona.
También había una nota donde éramos instruidos a levantarnos la mañana siguiente, ponernos aquellas ropas y esperar en el patio frente a la casa. Y no se nos permitiría tomar nada con nosotros. Se nos dijo que cualquier desviación de este plan se aplicaría justicia inmediata. Admisiblemente, seguir este plan resultaba contrario a mi naturaleza, pero en el sueño hice lo que todo el mundo estaba haciendo.
La mañana siguiente hicimos tal y como se nos había instruido. Nos pusimos aquellas ropas humillantes y caminamos hacia afuera. Vi que todo el mundo en mi vecindario se veía igual. Hombres, mujeres y niños, todos vestidos iguales. Entonces una de las autoridades vino y nos dijo que comenzáramos a caminar hacia un área designada. En el sueño parece que había pasado un lapso de tiempo. Recuerdo no haber tomado un autobús, pero sí recuerdo haber salido de uno.
Llegamos a nuestro destino, lo que parecía ser una fortaleza. La arquitectura en ladrillo era impresionante. Había multitudes de miles y miles de personas en este lugar. Se les gritaba que avanzaran. Vi gente que yo conocía quienes eran ricos, vivían en mansiones, pero habían sido llevados a aquel lugar como ganado y tratados como todos los demás.
Recuerdo haber pensado: “¡Dios mío, esto es como el holocausto! Va a haber otro holocausto. Pero ahora es para todo el mundo.”
Entonces comencé a enfurecerme y decía en mi mente: “Yo no voy a vivir de esta manera. No sin antes haber resistido y peleado.”
De momento me di cuenta de que uno de las autoridades estaba parado justamente detrás de mí mientras estaba pensando esto. Me miró con aquellos ojos sin vida y dijo: “No hay escapatoria. “!Ni lo pienses!”
Me di cuenta de que esta entidad podía leer mi mente y pensamientos y literalmente me quedé sin aliento. Fue entonces que me di cuenta de que mientras me había distraído, había sido separado de mi familia.
Me llené de ira. Se nos dijo que nos reportáramos a las diferentes estaciones y se nos apuraba. Comencé a hacerme espacio en medio de la multitud de personas hacia una de las estaciones que tenía que reportarme. Entonces vi a uno de mis amigos. Habíamos estado juntos en la Academia de Policía. Él era el hombre más fuerte que yo conocí y era un militar de Operaciones Especiales. Estaba desconcertado de que aun él estaba aquí también. Lo llamé y me asombré cuando vi sus manos en su cabeza, tenía esposas y sus pies tenían grilletes.
Le dije: “Hermano, tenemos que luchar contra esto, no podemos permitirlo.” Bien quebrantado el replicó: “Mírame. Solo haz lo que ellos dicen. Esto es demasiado, no podemos pelear contra esto.”
Comencé a abrirme paso entre la multitud y sin importarme lo que él decía, estaba decido a organizar una rebelión. Fui al baño y traté de hablar privadamente con otros hombres. Nadie quería hablar, estaban sin voluntad haciendo lo que ellos decían.
Entonces un hombre de más edad caminó hacia mí y me dijo: “Escucha, no te pares muy cerca de las autoridades porque cuando te acercas ellos pueden leer tus pensamientos.” Entonces prosiguió: “Hay unos pocos que vamos a luchar contra esto, pero tenemos que ser discretos porque si averiguan que nos oponemos, te esposan y ponen grilletes a tus pies.” Entonces supe por qué había visto a mi amigo con grilletes.
Mientras me abría paso entre la multitud, algunos de nosotros comenzamos con un plan para por lo menos de alguna manera luchar contra esto. Comenzamos a reunirnos en pequeños grupos, pero antes de que pidiésemos discutir algo, nos dimos cuenta de que nuestro grupo fue avistado en las cámaras y aparecieron las autoridades. Nos encadenaron. Nunca en mi vida me había sentido tan derrotado.
Entonces a todos los que habíamos planeado la revuelta nos conducían fuera de la población general. Sabíamos lo que nos iba a suceder. Comencé a orar: ¡Oh Dios, ten misericordia de nosotros y líbranos!
Mientras caminábamos, comenzó un sonido. Todo el mundo, incluyendo las autoridades, se detuvo. Escuché a una de las autoridades decir algo y señalar hacia el cielo. Había una luz en el cielo. Yo sabía que esta no era una luz ordinaria porque se veía como si fuera un pilar de fuego. Entonces repentinamente hubo un estruendo y el fuego barrió hacia la fortaleza. Sentí inmediatamente la presencia y el poder de Dios. Cerré mis ojos por un segundo. Todo alrededor mío brillaba con la gloria de Dios.
No vi a las autoridades en ningún lugar. Habían sido quemados y hechos ceniza. Miré mis manos y no tenía las esposas. Miré mis pies y los grilletes no estaban. Lo siguiente que sucedió es muy glorioso para describirlo. Levanté mi cabeza y miré hacia los cielos y en un abrir y cerrar de ojos fui arrebatado hacia los cielos. Miré alrededor mío y vi multitudes que subían. En la distancia vi a mi esposa y mi hija en las nubes. Todos reíamos pues sabíamos que esto era lo estábamos esperando. Miré otra vez y vi la silueta de Jesús y sus brazos abiertos ampliamente. Recuerdo que subíamos más y más y comenzamos a reír.
Todo dolor, herida y lamento había terminado. La pesadilla terrenal había terminado. Repentinamente miré al frente mío y vi hermosas costas del cielo que se dibujaban cerca más cerca. Ya casi estábamos allí. Desperté.
Marty Breeden
21 de junio 2026





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