Visión sobre espíritus de engaño

Parte 2
Vi como caballos, y los jinetes se formaban en grupos de cuatro. En cada grupo había un caballo blanco, uno rojo, uno negro y el caballo de un color verde enfermizo. Entonces se volvieron del grupo de gente y furiosamente galoparon en todas las direcciones.
[El Señor dijo:] “Estos son los tiempos en los cuales su fe será probada. Los he preparado de antemano para estos días. Les he dado advertencias y les daré instrucciones en cada paso que den respecto a qué esperar y cómo deben prepararse con el fin de tener victoria.”
“¿Qué de mi nación, Señor?”, le pregunté. “¿Qué es lo que viene para mi nación?” (Estados Unidos de América)
“Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario,” replicó el Señor suavemente.”
“Una escasez económica viene para tu nación,” me dijo el Señor. “A algunos he comenzado a darle instrucciones para separar y guardar ciertos alimentos, agua y suministros médicos y del hogar. A otros les he dado instrucciones de confiar en Mí diariamente para sus necesidades y que se detengan de guardar suministros. Nada será estable en tu nación por cierto tiempo, hija. Estará siempre presente una inseguridad que hará que muchos se desesperen. Un espíritu de desesperación comenzará a tomar lugar. Este desánimo comenzará a preparar el terreno para el próximo ataque del enemigo.”
Mi corazón desfalleció dentro de mí mientras escuchaba las palabras del Señor. “No permitas que la esperanza desfallezca en ti, hija,” [decía Él] consolándome. “¿Acaso no he prometido que estaré con cada uno de mis hijos? No los dejaré ni los desampararé. Pero los días que vienen realmente son días de mucha maldad.”
“Muchos han estado tramando contra tu nación y ya se está poniendo en marcha. Tu presidente ha firmado un tratado en secreto con dos naciones y al final será contraproducente. Esto comenzará a poner en marcha un periodo de persecución contra mis hijos. Ciertos grupos tienen una agenda que tiene como blanco a mis hijos y al pueblo judío.”
"¿Persecución?," repetí. “Persecución aquí? ¿En America? ¿Contra tus hijos?”
“La persecución vendrá primero como si fueran demandas y restricciones. Y nuevas leyes que procurarán limitar la voz de mis hijos en tu nación,” replicó el Señor. “La persecución entonces tomará impulso y llegará a ser más y más severa. Muchas iglesias serán multadas y como no podrán pagar las grandes multas, las propiedades serán cerradas y vendidas. Muchos Pastores irán presos al rehusar guardar silencio contra ciertas prácticas pecaminosas. Sus congragaciones no serán atendidas y las ovejas se dispersarán si los Pastores no comienzan a enseñar y entrenar a mis hijos a seguirme a Mí y no al hombre. Yo he establecido un liderato. Es el liderazgo que será atacado. Yo haré que mis hijos aprendan a seguirme aun cuando sus líderes sean removidos.”
Casi con miedo de hacer más preguntas al Señor, permanecí en silencio por un breve periodo.
“¿Por cuánto tiempo, Señor?,” finalmente pregunté. “¿Por cuánto tiempo serán estas cosas?”
“Estas cosas son solo el principio de dolores, hija,” me dijo el Señor suavemente. “Estoy advirtiendo a mis hijos antes de que sucedan para que sus corazones no desfallezcan, sino que se preparen. Estas cosas están a la vuelta de la esquina, a las puertas. Ordeno a mis hijos que vigilen y oren. Vigilen y oren. Entonces mis hijos podrán discernir Mi voz y podrán resistir estos días de maldad.
“Para aquellos que venzan Yo les daré poder para elevarse sobre aquellas cosas que quieren derribarlos para traer desánimo y desesperación. No he dejado a mis hijos sin promesas o sin consuelo. Yo estoy con ellos y no los dejaré solos. ¿Crees esto, hija?”, me preguntó el Señor. “Sí”, le repliqué. “Creo esto”
El grupo con el cual yo estaba se mantuvo silencioso, observando y escuchando los sonidos de los jinetes que cabalgaban.
Por favor lea:
Zacarías 1:8-10; Zacarías 6:1-7; Apocalipsis 6:1-8
Hollie L. Moody
24 de octubre de 2002





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