Baja del cielo un libro sobre algo que se acerca
- relojprofetico
- Sep 8, 2025
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Estoy en un lugar al aire libre. Era una montaña y había muchos árboles y vegetación. No sé dónde era. Los que estábamos allí éramos todos cristianos. La única que recuerdo es a mi hija.
Había sido enviado desde el cielo un libro sobre algo terrible que se acercaba. Estaba sobrecogida de pavor pues mis sentidos espirituales estaban en alerta y sabía sobre el peligro. Estaba sobrecogida de terror por el contenido del libro. En mi pensamiento titubeaba si lo leía pues sabía que lo que relataba era algo aterrador que vendría.
Estaban reclutando gente. Pasó un pequeño grupo y entre ellos mi hija. Me di cuenta de que los sentidos de la gente estaban medio aturdidos y no entendían nada de lo que pasaba. Había una niebla espantosa. Había llegado aquel libro del cielo y se hacía un llamado para que lo leyéramos. Como mis sentidos espirituales estaban bien alerta yo tenía ya una noción del contenido del libro y me decía a mí misma que no quería leerlo pues el mensaje era tan fuerte que traería más aflicción a mi alma. Pero sentía urgencia por leerlo aun cuando se agolpaba sobre mí el impacto de lo que decía. Percibía en mi espíritu que estaba relacionado al sello de la bestia.
Yo sentía una desesperación terrible porque lo que venía era un terrible engaño donde caerían cristianos y líderes eclesiásticos y se harían parte del sistema del anticristo. Hacían el llamado a los que estábamos allí. ¡Era una premura, algo tan inminente! Había una insistencia. Era como un campo de reclutamiento y el trabajo era leer el libro, documentarse y recibir un entrenamiento para desprogramar a la gente. Había que desprogramarlos porque habían sido programados a través de la TV, computadoras, celulares, música y todo lo que había en el ambiente.
En el sueño, allí mismo, tengo una visión y me muestran algo raro que no pude descifrar. Era algo parecido a una máquina ATH pero en forma de libro. Era una de las formas para desprogramar a los cristianos que estaban en el letargo. Pasó un grupo para el trabajo y entre ellos estaba mi hija.
Como no eran muchos los que estaban dispuestos y la urgencia era tan grande, enviaban siervos de Dios que ya estaban con el Señor para dar el mensaje. Entre ellos vi gente conocida que ya están con el Señor. Vino a mi mente Mateo 27:53 51 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 52 y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53 y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.
En la premura de dispersar el mensaje de la redención, Dios envió a estos santos a esparcir el mensaje. Entiendo que pronto sucederá lo mismo por la urgencia de advertir a la humanidad sobre el engaño que viene. Yo me retenía porque sabía que el proceso era crucial. Yo me decía a mí misma que era terrible lo que venía, que la gente de Puerto Rico no tendría escapatoria y que los que vivían en ciudades grandes quedarían encerrados y no podrían salir. En ese terror, percibiendo el contenido del libro desperté.
Sentía miedo, me sobrecogía e mismo terror y me levanté a orar. Oré un rato y me acuesto y sigo con el sueño. Pero en este momento estaba frente a un Pastor de una iglesia que conozco. Se agarraba la cabeza porque estaba en una batalla mental. Me decía: “Te creo algunas cosas de lo que primero me dijiste, pero no acepto tu interpretación de…” (y me dio una cita bíblica que no recuerdo bien).
De momento comienzo a profetizar y le decía: “La línea de la incredulidad es bien fina y por caminar por esa línea (dije un nombre que no recuerdo) se perdió.” Luego el Pastor comienza a hablar lenguas y prosigue a dar un mensaje, pero yo intentaba escucharlo y no podía. Por más que luché no entendí. Salí de la visión.
Lo que percibo es que Dios hablará a muchos Pastores para advertir a los rebaños pero lo harán a su manera, querrán proteger sus reputaciones e intereses personales y el mensaje no llegará.
Recibido el 26 de febrero de 2025
Ana Ríos




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