Cuando la voluntad del hombre entra en conflicto con la voluntad de Dios
- relojprofetico
- Jan 9, 2025
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Ana Ríos
La historia de Balaam (Números 22) es una de las historias más reveladoras sobre cuando la voluntad de Dios entra en conflicto con la voluntad del hombre. En Génesis 6:3 la palabra de Dios dice: Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne… . Salmos 103:9 estipula: No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo. Y en Mateo 12:19 hallamos: No contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz.
O sea, a Dios no le gusta entrar en controversia respecto a lo que Él dice. Un contencioso es alguien “Que por costumbre disputa o contradice todo lo que otras afirman.” Y Dios no es así. En el cielo se hace lo que Dios dice y se acabó. Ningún ángel se atreve contradecir lo que el Juez justo dice. En el cielo se obedecen órdenes sin cuestionar.
Quiere decir que Dios espera que de la misma manera nosotros le obedezcamos sin cuestionar. Pero esa no es la naturaleza del ser humano. El ser humano cuestiona las cosas en base a su lógica. Una lógica mediatizada por los libros que ha leído, por la educación impartida y por la formación recibida de nuestros padres. Una lógica mediatizada por la cultura en la cual hemos sido formados.
En base a esto a nosotros los seres humanos nos gusta la controversia. Y cuando queremos imponer nuestro criterio y hacer lo que realmente está dentro de nuestro corazón buscamos la manera a como dé lugar para que nuestra voluntad prevalezca, muchas veces sin detenernos a reflexionar. Y esto es peligroso.
Hace unos cuantos años atrás tuve una visión nocturna. Me encuentro orando en un altar en ruinas. Como siete u ocho personas estábamos en una de las iglesias que pastoreó mi ya fallecido esposo, estábamos arrodillados frente a un montón de escombros. El templo estaba en un deterioro extremo. Gran parte de la congregación estaba en uno de los laterales de la iglesia encerrado en pequeños cuartos enrejados. El pequeño grupito lloraba y gritaba con lamentos angustiosos: “¡Que prevalezca la voluntad de Dios y no la de los hombres! ¡Que prevalezca la voluntad de Dios y no la de los hombres!”
Dios dijo al pueblo de Israel: Pon a tu boca trompeta. Como águila viene contra la casa de Jehová, porque traspasaron mi pacto, y se rebelaron contra mi ley. 2 A mí clamará Israel: Dios mío, te hemos conocido. Israel desechó el bien; enemigo lo perseguirá. Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por mí; constituyeron príncipes, mas yo no lo supe… Oseas 8:1-4
Balaam era un hombre contradictor. Por lo que nos deja ver el texto sagrado, fue un profeta que en un momento dado tenía la iluminación del cielo. Pero la avaricia y el amor al dinero lo desviaron corrompiendo así su ministerio. En 2 Pedro 2:15-16 dice: Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta.
Balaam enfrentó una de las tentaciones más retadoras de su vida cuando un rey viene a él ofreciéndole regalos y dinero a cambio de que usara su autoridad espiritual recibida para hacer daño al pueblo de Dios. A primera instancia, Balaam debió haber rechazado la oferta pues era algo inmoral. El sabía que aquel era el pueblo bendecido por Dios.
Viendo Dios su obstinación y los pensamientos de su corazón le habla diciéndole que no fuera con los hombres que habían venido a buscarlo. Si a primera instancia Balaam oye y obedece el mandato de Dios quizás su fin hubiese sido otro. En Josué 13:22 dice: También mataron a espada los hijos de Israel a Balaam el adivino, hijo de Beor, entre los demás que mataron.
Pero prevalecieron los impulsos de su corazón. Impulsos generados en la avaricia y el amor al dinero. Dios no contendió con Balaam cuando vio que este hombre ya estaba decidido a poner en acción lo que había en su corazón. Y si no lo hacía de una manera lo iba a hacer de otra. Entonces, aunque el texto sagrado no lo detalla de esta manera, interpreto que Dios le dijo: Está bien, eso es lo que tú quieres. Vamos, yo te dejo, pero vas a hacerlo a mi manera.”
Optar por alternativas a la perfecta voluntad de Dios en nuestra vida es riesgoso. Los que trabajan a sus expensas, aun dentro de la obra de Dios, corren un grave peligro. Y muchos nos hemos dado cuenta de que en nuestro caminar con el Señor mejor es caminar en su perfecta voluntad que en su voluntad permisiva.
En su perfecta voluntad estoy bajo la sombra de sus alas. Estoy en la casa de mi Padre donde nada me falta. En su voluntad permisiva estoy a mis expensas. El hijo pródigo vivió a sus expensas cuando decidió tomar su herencia y salir del seno de su padre. Terminó comiendo de la comida de los cerdos.
Recuerdo que en cierta ocasión recibí un mensaje para una persona que se debatía entre el deseo de aceptar o no aceptar un puesto que se le ofrecía. En la perspectiva humana, la oferta era honorable. Se desempeñaría en uno de los puestos más codiciados que cualquier creyente pudiera anhelar en la obra del Señor. De las pocas veces que he oído la voz del Señor audiblemente hablándome fue en el momento cuando esta persona me comunicó sobre la oferta y cómo se debatía entre la duda si aceptaba o no aceptaba. La voz me dijo: “Dile que, si acepta el puesto, trabajará a sus expensas”.
Moisés dijo en Éxodo 33:15: …Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. Y mi esposo solía decir: Es mejor comerse un plátano sancochado a secas en la voluntad de Dios que un bistec fuera de la voluntad de Dios.
Caminar fuera de la nube de Jehová a nuestras expensas es peligroso. ¿Cuántas personas que, impulsadas por la emoción del momento, emprendieron el viaje por el desierto hacia la tierra prometida viraron para Egipto? De la misma manera, muchos creyentes han aceptado el reto de Dios de caminar bajo la nube de su voluntad y luego la presión los ha hecho volver a las redes. Fue lo que hicieron los apóstoles cuando pensaron que la muerte de Jesús en el Calvario había cerrado un capítulo en sus vidas.
Pero Jesús les había advertido: …Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás es apto para el reino de Dios. Lucas 9:62
No es lo mejor, que Dios me diga a mí: Muy bien, te dejo hacer lo que tú quieres, pero en mis términos. Esto es algo en lo que no debemos embarcarnos. Los resultados siempre son funestos. A travesar este anchuroso desierto de la vida cumpliendo nuestros sueños, haciendo lo que queremos será nefasto no solo para nosotros, también para nuestra familia.
Dios quería un rey para la nación de Israel, pero en Su tiempo. No obstante, los líderes obstinadamente le pidieron a Samuel que les pusiera rey. Dios se desagradó de esto porque querían las cosas al antojo de su corazón. Querían ser como las demás naciones. ¿Y qué dice la Biblia sobre el corazón? Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Jeremías 17:9
Entonces Dios le dijo a Samuel que le pusiera rey a la nación, pero no sin antes advertirle sobre las consecuencias de los impulsos de su corazón. Y Dios mostró su desgrado a través de una tormenta de truenos y lluvias.
Viendo Dios la obstinación de Balaam, lo dejó ir, pero le dijo que haría las cosas como Él le dijera. Pero Balaam no quería hacer las cosas a la manera de Dios, tenía otros pensamientos y otro intento en su corazón: Hacerlo a la manera de él y no a la manera de Dios.
Hacer la voluntad de Dios no es fácil. Todos tenemos que entender que el que se decide seguir a Cristo abraza de una manera o de otra el martirio. Porque eso es lo que Jesús ofrece, una cruz para aquellos que quieran someterse a su voluntad.
Dios sólo se complace en la obediencia, no hay otra manera de agradarle. Muchos miden el éxito de un ministerio en base a logros alcanzados. Si fuera así el ministerio de Juan sería un fracaso. Pero fue un ministerio que cumplió con la voluntad de Dios en la tierra. El ministerio de los primeros cristianos en la perspectiva humana fue algo craso. Casi todos los apóstoles fueron martirizados. Convertirse a Cristo en esos primeros cuatrocientos años de cristianismo equivalía abrazar el martirio. Pero fueron ministerios que cumplieron con la voluntad de Dios en la tierra.
¿Cómo estamos caminando en nuestra vida con el Señor? ¿Caminamos bajo el yugo de su voluntad o bajo los designios de nuestro corazón? Jesús dijo: Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
El supremo anhelo de cada hijo de Dios debe ser hacer la voluntad de aquel que le llamó de las tinieblas a la luz admirable. Ese fue el anhelo de Jesús durante su estadía aquí en la tierra. …Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Hebreos 10:8-10
Y es cierto, hacer su voluntad es imponernos un yugo, pero un yugo fácil y ligero.




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