top of page

Derribados pero no destruidos

  • relojprofetico
  • Jan 4, 2025
  • 4 min read

Updated: Jan 7, 2025




Ana Rios


Cuando observamos la vida de grandes hombres y mujeres de Dios nos damos cuenta de algo y es que en muchos de ellos su caminar ha estado marcado por caídas, derrotas, errores y equivocaciones. Abraham bajó a Egipto cuando se le había mostrado que la tierra de la promesa era Canaán. ¿Vacilaría su fe en algún momento que lo llevó a pensar que no habría algún llamado en su vida? ¿Qué quizás fue todo una ilusión? La Biblia no lo dice porque Dios no siente placer en grabar o escribir nuestros errores.

 

Lot montó sus tiendas hasta Sodoma, allí perdió su familia.  No obstante es reconocido como justo por el Espíritu Santo en las Sagradas Escrituras. Los jueces que dirigieron a Israel, hombres de valor y renombre, estuvieron marcados por derrotas, debilidades y caídas. David fue víctima de sus propios errores. En cierto momento exclamó: ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.  Salmos 19:12

 

 Muchos de estos errores, pecados y faltas graves le costaron la vida de miembros de su familia. Su reino fue estremecido y solo porque Dios fue fiel a su promesa y a su palabra esta dinastía pudo permanecer.

 

En desafío a la orden divina, Jonás se embarca hacia Tarsis. Si Dios no se cruza en su camino su vida hubiese sido otra.

 

Por varias ocasiones el Espíritu Santo habló al apóstol Pablo que no fuera a Jerusalén. En cierta ocasión usó a Agabo quien amarrándose los pies con correas dijo: “Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles. (Hechos 21:11)

Los hermanos le rogaron que no bajase, pero no pudieron persuadirlo. Este fue el viaje que marcó el martirio del apóstol.

 

¿Qué hubiese pasado si hubiera obedecido? Quizás hubiera rendido más años de labor fructífera.

 

Hay algo que ha diferenciado a estos grandes hombres de todos los demás y ha sido su relación personal con Dios. Sabían en quién habían creído. Este conocimiento de Dios los llevó a una determinación. Determinación para levantarse, determinación para reconocer sus errores y recuperar lo perdido.

Determinación para aceptar sus derrotas como lecciones y sus equivocaciones como una aceptación de su vulnerabilidad.

 

Todo esto los llevó a depender más y más de Dios y a entender que no son las caídas y equivocaciones que determinan un llamado sino el fuego irresistible de ese llamado que consume día a día el corazón. Con determinación siguieron luchando aun dentro del fuego de la prueba.

 

Estos hombres entendieron un secreto. Este secreto lo resumió uno de estos grandes hombres, el apóstol Pablo.

 

Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. 2 Corintios 4:7-9

 

Podemos quizás caer, quizás podemos equivocarnos, quizás cometeremos errores crasos, aun podemos opacar la claridad de la santidad de Dios con nuestras acciones como sucedió con David, pero no estamos destruidos. ¿Por qué? Porque Dios es fiel.

 

Dios es fiel a su promesa, Dios es fiel a su pacto concertado con los seres humanos. Nosotros fallamos, pero Él no falla. Nosotros somos infieles, pero El permanece fiel.

 

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. 1 Corintios 10:13 

 

La Biblia dice:  Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. Romanos 11:29

 

¿Qué nos quiere decir esto? Que el plan de Dios nunca se detiene. Sólo hay una manera, una única manera que el propósito de Dios con un ser humano queda detenido y es que este rechace el plan de Dios. Que no acepte el plan de Dios en su vida.

 

Me impresionó algo que sobresalió en la biografía del inventor de la bomba de hidrógeno. Edward Teller, proveniente de una familia judía, es reconocido como el creador de la bomba de hidrógeno. A raíz de la exposición a la radiactividad durante sus horas de trabajo, Teller desarrolló un tumor en el cerebro. Este científico judío estuvo en cama varios meses. Según el relato en su biografía, alguien supuestamente yacía parado a su lado. Alguien a quien él rechazaba pues no quería que se parara a su lado. Por dos semanas antes de morir estuvo peleando con el supuesto visitante. Las personas que lo asistían en su gravedad dijeron que supuestamente la persona que se paraba a su lado era el Espíritu Santo. Antes de morir comenzó a proferir palabras blasfemas contra el Espíritu Santo diciéndole que no lo quería a su lado.

 

Este dato provocó tanta consternación y tristeza en mí que no quise seguir leyendo la biografía, pero pude entender cuán insistente es Dios con el ser humano.

 
 
 

Recent Posts

See All

Comments


clock-timer-illustration-isolated-style.png

El Reloj Profético

© 2035 by by Leap of Faith. Powered and secured by Wix

bottom of page