El acta de decretos del enemigo
- relojprofetico
- Jan 1, 2025
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Ana Ríos
En una disertación hablamos sobre un libro escrito por Dios para cada ser humano. Un libro que contiene los gloriosos y eternos propósitos de Dios para nuestra vida. Sobre cómo debe ser el objetivo de cada ser humano encontrar su destino en Dios. Y esto a través de una búsqueda constante y una vida de obediencia y sometimiento a Dios con un anhelo profundo de hacer su voluntad.
Pero no solo tenemos un libro escrito por Dios para nuestra vida que determinará nuestra eternidad. Satán, archi enemigo de Dios y plagiador de sus santos propósitos, cuyo morboso anhelo de ser igual a Dios y usurpar su trono lo ha llevado a una rebelión abierta contra Dios, también tiene su libro. También hay decretos siniestros contra cada uno de nosotros. Decretos escritos en los genes adquiridos por nuestros ancestros. Decretos escritos en nuestros nombres que en ignorancia nos han dado nuestros padres. Para los hebreos el nombre que una persona recibía al nacer estaba ligado a su destino.
En su libro Satán ha elaborado planes morbosos de destrucción para nosotros y nuestra prole. Esta es una de las maneras que sus demonios y espíritus de destrucción se ubican en familias para formar clanes y permanecer por generaciones. Vemos comunidades enteras, países enteros sumidos en la miseria porque arrastran cadenas pesadas, caminan sobre las ruinas antiguas de sus antepasados.
¿Usted no se ha preguntado el porqué de las guerras tribales en África? ¿Por qué muchos países de este continente por centurias han vivido en una esclavitud de guerras destructivas que llevan a la pobreza y la ignorancia? Son actas de decretos del infierno. Actas que permiten al enemigo tener sus garras en estas sociedades. Satán usa muchos artificios y busca maneras para obstruir los propósitos de Dios en nosotros. Trabaja mucho con nuestro pasado para obstruir nuestro futuro y turbar nuestro presente.
Satán usa muchos artificios para detener el plan de Dios en nuestras vidas. Para impedir que todo lo que Dios ha escrito en nuestro libro de la eternidad llegue a su finalidad y se cumpla.
En Colosenses 2:14-15 dice: 13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.
¿Qué es esta acta de decretos? Si analizamos estas dos palabras en el contexto literario de la palabra, el diccionario dice que un acta es: Del lat. acta, pl. de actum 'acto'. Quiere decir entonces que hace referencia a algún acto cometido.
Cuando leemos este versículo en la traducción que se hizo del griego al idioma inglés, la traducción aparece más explícita o detallada. Leamos:
Blotting out the handwriting of ordinances that was against us, which was contrary to us, and took it out of the way, nailing it to his cross. Col 2:14
Habla de algo que fue escrito en contra de alguien. Habla de un documento. Quiere decir que también Satán tiene un libro escrito para cada ser humano. No de la manera que Dios lo ha escrito. Satán trabaja mucho con engaños y artificios.
Dios confronta a su pueblo Israel con dos libros. El que Dios tiene escrito que es el libro de las bendiciones, es el libro del bien. Es lo que Dios ha escrito para cada uno de nosotros. Y el que Satán también tiene escrito, el libro de las maldiciones. (Deuteronomio 28)
Y aunque varias veces leemos en este capítulo que es Jehová quien ejecuta estas maldiciones, tal expresión aparece como un paréntesis que quiere hacernos entender que Satán no hace las cosas en base a sus propios méritos. Satán es un instrumento sometido a las leyes del cielo y en este caso lo que quiere decirnos es que el enemigo no tiene poder propio de ejecución y decisión.
Nada se mueve sin la permisión divina. Toda autoridad en el cielo y en la tierra tiene que estar subordinada a la suprema autoridad del Gran Juez del universo que rige desde su trono.
¿Y qué es un decreto? Una de sus definiciones es: Decisión de un gobernante o de una autoridad, o de un tribunal o juez, sobre la materia o negocio en que tengan competencia; Ley, ordenanza, orden, resolución
Lo que nos indica el texto sagrado es que contra cada uno de nosotros en un momento dado se ejecutó una acción o un decreto. Se escribió algo en contra nuestra ya fuera incitado o provocado por el mismo diablo, provocado a raíz de nuestras desobediencias o adquirido como consecuencia de nuestra herencia y esto en cierto modo ejerce gobierno y control de nuestras vidas.
Este decreto se ejecutó como un derecho legal en contra nuestra. El enemigo presentó una causa en nuestra contra ante el Juez del universo en base a las tres premisas antes dichas. Y toda alegación ante una corte requiere una base legal.
La base legal que Satán usó contra Job en su demanda al trono fue que Job servía a Dios solo porque Dios lo tenía rodeado de extrema abundancia y una protección inquebrantable. Que si Dios le quitaba todo aquello Job maldeciría a Dios. Cuando no pudo con la primera echó mano a la segunda: “Piel por piel”. Si Dios quitaba la protección contra las enfermedades Job maldeciría a Dios.
Satán no quita el ojo de los hijos de Dios. Cada paso, cada acción y aun en nuestras bendiciones el enemigo busca causa probable en nuestra contra. Es por esto por lo que tantas veces somos advertidos por el Espíritu Santo sobre nuestras acciones, nuestras inclinaciones, nuestros actos, nuestros vicios, etc. etc.
Se nos exhorta a velar, a orar, a no dar lugar al diablo, a resistirlo, a no participar en sus obras infructuosas a romper todo pacto y compromiso con las obras infructuosas de las tinieblas. A mejorar nuestra herencia genética rompiendo con vicios, glotonerías, inmoralidad sexual, etc.
Refiriéndose a esta acta de decretos que hay contra nosotros, el apóstol Pablo lo describe en Romanos 7 15: Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.
Y todos sabemos que hace referencia a nuestra pecaminosidad cargada en nuestros genes como una herencia ignominiosa de la nefasta desobediencia de nuestros antepasados en el Huerto del Edén.
Tristemente, en lugar de cada uno trabajar con este problema hemos ido contribuyendo más y más a nuestra caída y alejamiento de Dios y sus multiformes bondades. En lugar de alinearnos con la justicia y la santidad de Dios nos vamos enredando cada vez más profundo en la telaraña del mundo y sus deseos.
Dios intentó primero trabajar con la regeneración del ser humano que había caído a través de su desobediencia en su trato directo con Adán y aquella primera generación. Con Noé, a través de la implementación de la ley del gobierno humano, luego la ley del Sinaí, luego el sacerdocio, los profetas y por ahí seguimos hasta que llegó el cumplimiento de los tiempos entonces la palabra de Dios cobra vida. ¡Cristo es la palabra! Cristo es el secreto para nuestra regeneración. ¡Su sangre es nuestra garantía! ¡Su sangre puede regenerar nuestros genes!
Al comer esta palabra, beber su sangre y comer su carne nuestra naturaleza corrompida adquiere sanidad. ¿Por qué Caín tuvo que matar a Abel? ¿Por qué Lamec (el primer polígamo) tuvo que tener dos mujeres? ¿Por qué los pensamientos de aquella primera civilización eran de continuamente hacia el mal?
No hubo un detente en la raza humana. Ni aún lo ha habido. ¿Por qué no nos tragamos la palabra hiriente? ¿Por qué no nos detenemos antes de proferir palabras contra nuestro hermano? ¿Contra nuestros hijos? ¿Por qué dejamos que nuestros ojos, nuestros pies, nuestros oídos se deslicen tras lo vano y pasajero?
A través de las edades el clamor de Dios ha hecho eco en el corazón de la raza humana. Los lastimeros mensajes de los profetas eran el llanto que salía del corazón de Dios. El llamado no era solo para Israel.
Dios le dijo en cierto momento: Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos. Jeremías 6:17
…Desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Y os envié todos los profetas mis siervos, enviándolos desde temprano y sin cesar. Jeremías 7:25
¿De qué manera se resuelve el problema del pecado?
Si hay algo contra lo que tenemos que luchar es contra nuestra herencia pecaminosa. No todo lo que nos enseñaron nuestros padres es correcto. Muchas veces estuvieron influenciados por el enemigo. Otras veces respondían al peso de la herencia y la tradición. Satán quiere formarnos con el fin de erradicar la imagen de Dios impregnada en cada uno de nosotros. Busca todas las maneras. Afectando nuestro ADN, afectando nuestras emociones, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos. Su objetivo es llegar al espíritu. Una vez que el espíritu es afectado, ha ganado gran parte de la batalla.
Entonces hay que luchar contra eso. Resistiendo al diablo y sometiéndonos a Dios. Aplicar la sangre de Cristo. Entrar en pactos con Dios. Obligar nuestra mente a pensar lo correcto. Polarizar nuestras acciones hacia la justicia.Tenemos que obligarnos a hacer lo correcto. Tenemos que intentar ser como Jesús. Ya Jesús lo hizo todo, nuestro deber es intentar ser como Jesús.
Hace unos años atrás la Universidad de Stanford trabajó en proyecto que dio lugar a una serie de teorías con relación a la salud de la mente y el cuerpo: The Study of Transfer Along the Bloodline. El proyecto envolvía estudios del ADN y se descubrió el fenómeno de marcadores de transferencia generacional. Cómo estos marcadores son transferidos a raíz de traumas y situaciones negativas y contrarias a la naturaleza fisiológica y emocional.
Según ellos, todo trauma y experiencias negativas marcan el ADN por consiguiente, desarrollaron fórmulas desde una perspectiva médica para ser removido.
En sus experimentos usaron muestras de ADN. Unas de estas muestras la tenían aislada en un cuarto rodeado de una atmósfera agradable: Tonos de colores suaves, olores agradables, música contemplativa y constantemente hablándole palabras en tonos suaves, positivas y agradables. El resultado fue que este ADN se expandía y crecía en la forma natural que debía hacerlo.
En otro cuarto oscuro y deprimente tenían otras muestras de ADN. Pusieron olores desagradables, música estruendosa y un constante bombardeo de palabras hirientes y negativas. ¿Resultado? El ADN comenzó a encogerse y perder su forma natural como cuando una piel se quema y se arruga. En base a este estudio comenzaron a desarrollar cierto tipo de terapias. A una de ellas le llamaron Stanford Forgiveness Project porque descubrieron que lo más adverso y negativo para el ADN es la amargura por la falta de perdón.
Pero antes de que estas universidades, y en este caso Stanford quien no es la única en estos estudios, desarrollaran sus teorías del ADN ya el Espíritu Santo nos había dado no solo la información, también las fórmulas para liberarnos de los efectos negativos de nuestra naturaleza pecaminosa y el medio ambiente que nos rodea.
Constantemente estamos siendo advertidos por Espíritu Santo en la carta de amor que Dios nos ha dejado.
En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
Efesios 4:22-31




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