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El Misterio de la Palabra

  • relojprofetico
  • Aug 13, 2025
  • 6 min read

Dios nos ha hecho una suprema revelación. Haríamos bien prestar atención y entender el misterio, el poder que hay en la palabra de Dios. Este misterio es revelado en la carta a los Hebreos, capítulo 4:12-13: Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. 

 

Por la palabra de Dios fueron hechos los cielos y la tierra. En Hebreos 11:3 dice: Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

 

Y Hebreos 1:3 nos dice:  …el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

 

Quiere decir entonces que hay un misterio en la palabra de Dios, un poder fuera de toda comprensión humana que el hombre en general no entiende y peor aún, no se ha dado a la encomienda de descifrar.

 

El escritor de Hebreos trató de descifrar ese misterio. Inspirado por el Espíritu Santo nos revela el poder sobrenatural que tiene la palabra de Dios. Este efecto es producido cuando abrimos nuestro oído para escucharla, ya que como dice el Apóstol Pablo, el oír viene por la palabra de Dios. (Rom. 10:17)

 

No está hablando de otra cosa sino de este viejo libro donde, compaginado y entrelazado en un mosaico de hazañas humanas, aparece esculpida nítida y cristalina la palabra de Dios.

 

Los mandamientos de Dios para la nación de Israel fueron escritos en piedra. Progresivamente esta revelación de Dios fue esculpida en corazones humanos hasta llegar a nosotros. Ese fue el propósito de Dios. No estaba envuelta la voluntad humana, pero sí los recipientes humanos. Mentes que fueron impregnadas por el fuego de Dios donde aparecieron escritas estipulaciones, mandamientos y decretos que revelan la voluntad y el propósito de Dios con el hombre.

 

Tal y como inspiró el Espíritu Santo al Apóstol en 2 Pedro 1:19-21: Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; 20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, 21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

 

El propósito de la Palabra es cimentarnos en la fe. Es por esto por lo que se le denomina como un “martillo”. Cada golpe del martillo cumple el cometido de afirmar los clavos en el edificio para que pueda permanecer. Ese edificio somos nosotros. Como componentes de este armazón somos parte de un glorioso y eterno propósito. Jeremías 23:29 dice: 29 ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?

 

La palabra nos afirma para que podamos permanecer pegados a Dios. Discierne nuestros pensamientos mostrándonos nuestra verdadera naturaleza pues es como un espejo donde aparece reflejada nuestra verdadera personalidad.  La Palabra no solo nos ilumina, también cimenta el alma. No solo nos guía por el camino derecho, también hace que permanezcamos en Él. Hechos 20:32 dice:  Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.

 

La palabra de Dios, contenida en el Antiguo y Nuevo Testamento, es la única regla para el ser humano. Los dos Testamentos son los dos labios de Dios por los cuales Dios nos ha hablado. Si por la palabra que salió de los labios de Dios fue hecho el universo y todo lo que existe, entonces su influencia y su poder en la vida de los seres humanos es sobrenatural, modificando, regenerando, dando vida, sanando y haciendo cambios.

 

Quiere decir entonces que no debemos subestimar su poder ni relegarla a un lado como cualquier otro escrito. El enemigo de Dios usa muchas artimañas para desviar los hijos de Dios del contacto con la palabra. Pone cansancio y apatía. A muchos se le nubla la mente. Una hermana me decía que no podía leer la Biblia porque veía las letras saltando. Otros se frustran porque no entienden. Y en lugar de ir al amante Padre celestial para que le de comprensión echan la Biblia para un lado y no la leen.

 

Estos cristianos terminan siendo analfabetas espirituales, enanos espirituales que poco a poco van perdiendo toda sensibilidad hacia las cosas espirituales hasta convertirse en extraños para Dios. Desnutridos, caminando por este desierto de la vida, terminan en hospitales y como último lugar en el cementerio.

 

Vamos conociendo a Dios a través del contacto que tenemos con su palabra. La Biblia no fue escrita para el intelecto ni para los sentidos. Generalmente no tiene cadencia que apele al apetito de nuestros sentidos carnales o intelectuales. Es un pan seco e integral pero cuando llega a nuestro sistema espiritual comienza a nutrir cada tejido del alma.

 

El pueblo hebreo se cansó de comer el maná. Decían que era un pan liviano que no saciaba mucho al cuerpo. Asimismo, muchos se cansan de leer la palabra porque sus palabras no apelan a los sentidos carnales. Había caos y oscuridad en la tierra antes de que Dios dijera la palabra y todo lo que había sido creado entrara en un orden perfecto. De la misma manera había oscuridad y confusión en la vida nuestra hasta que entramos en contacto con su palabra.

 

Jesús dijo en Juan 6:63El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida

 

El centurión le dijo a Jesús “tan solo di la palabra y mi siervo será sano”. Fue la palabra la que operó el poder de la resurrección en Lázaro cuando Jesús le dijo “Lázaro sal fuera”. Aquel cuerpo ya en estado de descomposición cobró vida y salió de aquella tumba. Fue la palabra que resucitó al hijo de la viuda de Nain.

 

¿Cuáles han sido los periodos más críticos de la humanidad? Cuando se ha echado a un lado la palabra de Dios o ha sido adulterada y cambiada. Cuando el emperador Constantino supuestamente se convirtió al cristianismo ordenó cambiar la Biblia. El pueblo se tornó a unos escritos reinterpretados por los estudiosos alejandrinos. Más adelante surge la Vulgata Latina, una Biblia híbrida la cual ha sido la Biblia de los católicos hasta hoy. Los fieles que se esforzaron en mantener la vieja Biblia pagaron un precio muy alto pues fueron perseguidos, pero la integridad de la palabra de Dios se mantuvo hasta hoy.

 

Por muchos años la nación de Israel vivió en un oscurantismo espiritual porque la palabra de Dios había sido quitada por reyes apóstatas. Hasta que fue hallada escondida en el templo, y un rey, el rey Josías, lloró y rasgó sus vestidos cuando fue leída ante su presencia.

 

Lo mismo sucedió cuando la palabra de Dios fue adulterada antes del medievo. La época medieval se conoce en la historia como un largo periodo de oscurantismo y superstición. La palabra de Dios fue encajonada en el latín y fue adulterada, privando así al pueblo de su eficacia. Hasta que el Espíritu de Dios despertó hombres como Lutero, Erasmo de Rotterdam, Casiodoro de Reina, Cipriano Valera y muchos otros que se dieron al estudio de los pocos manuscritos antiguos preservados. Comenzaron a copiar e imprimir Biblias. Fueron perseguidos, otros matados y encarcelados por la iglesia institucional de ese tiempo. Entonces comenzó uno de los avivamientos más grandes que ha arropado la humanidad. Esta edad posterior se conoce en la historia como la edad de las luces o la edad moderna. Sí, porque la palabra de Dios trae vida, trae adelanto e iluminación.

 

Cuando damos prioridad a la palabra de Dios se produce vida, hay avivamiento.  Es como cuando la lluvia comienza a caer en tierra árida y seca. Las plantas cobran vida y dan fruto. Los grandes avivamientos se han caracterizado por un retorno a la lectura a la Biblia. El Espíritu Santo está llamando su pueblo a un retorno a la palabra de Dios. A que le demos prioridad a la lectura de su palabra. La gente del tiempo de Jesús erró porque ignoraban las Escrituras. Terminaron desechando al autor de la vida.   


Ana Rios

 

 

 

 

 

  

 

 

 
 
 

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