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El peligro de perder la presencia de Dios

  • relojprofetico
  • Sep 10, 2025
  • 8 min read

Hace unos días atrás me debatía en la incertidumbre sobre un mensaje que tenía que dar en una iglesia. Siempre que visito algún lugar, tomo las notas de algún mensaje que he dado anteriormente por si acaso tengo que predicar. Se me hace muy difícil predicar sin anotaciones y mucho menos sin pasar tiempo inquiriendo ante la presencia del Señor.

 

Y en mi apuro, mientras empacaba las cosas, tomé un mensaje que había dado unos domingos atrás titulado: La música como un arma de guerra. Sin pensarlo mucho lo guardé en mi maleta.

 

Y ciertamente, fui asignada para predicar el domingo. Cuando saco el mensaje entré en una controversia conmigo misma sobre si el mensaje sería apropiado pues tenía entendido que a la iglesia asisten muchas visitas los domingos, y el mensaje era más bien para la iglesia.

 

Comencé a orar pues quería mejor iluminación concerniente al tema que expondría, pero no venía nada. Hasta entré en una controversia con el Señor ya que realmente no quería predicar pues no recibía más iluminación sobre aquel mensaje. Y con esta disyuntiva en mi mente desperté domingo en la madrugada como a las 3:30 o 4:00 am. Seguía con mi batalla mental, entonces pedí al Señor que si realmente Él quería que diera aquella palabra que me diera más iluminación sobre esto. Sobre lo que es la música y como somos afectados o beneficiados por ella.

 

Me vuelvo a acostar y entro en una visión. Estoy en un cuarto pequeño y estaba bien apurada intentando buscar iluminación sobre este mensaje pues estábamos de mudanza. Nos íbamos a algún lugar, pero no sabía hacia dónde.  Lo que más tarde pude percibir en mi espíritu que el lugar es el cielo, esto es, concerniente a la venida de Jesús. ¡Cristo viene pronto!

 

Estaba bien apurada y desesperada pues estaba bien oscuro y no había suficiente iluminación para yo poder completar aquel mensaje. Intentaba buscar en mi computadora, pero tampoco tenía iluminación para yo poder ver lo que iba a escribir.

 

Había una bombilla en el techo, como esas que se usaban en los campos de Puerto Rico, pero el zócalo de la bombilla estaba suelto y casi cayéndose. Un cordón salía del zócalo, extiendo mi mano para encenderlo, pero no encendía pues la bombilla estaba desconectada de los cables de electricidad.

 

Desperté en la mañana bien inquieta por esta revelación y aunque lo entendí rápido, no comprendía mucho su significado sobre la relación que guardaba con el mensaje que quería traer aquel día.


Entonces escuché las siguientes palabras: “Mientras más se vaya tornando el pueblo a la inteligencia artificial, la revelación e iluminación de mi Espíritu se irá apagando y se cumplirá la profecía bíblica de Amós 8:12-13: 12 E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán.13 En aquel tiempo las doncellas hermosas y los jóvenes desmayarán de sed.


He hablado muchas veces sobre lo vital, lo esencial que es la presencia de Dios en nuestras vidas. Pero a través de este escrito quiero ser más enfática sobre esto porque si perdemos la presencia de Dios morimos como la planta que es privada de sol.  Esta es una profecía poco usual. Quizás Amós no lo entendió muy bien porque es una palabra mayormente para nuestro tiempo.


Lo que el Espíritu muestra a este profeta son creyentes que corren cielo y tierra, desde norte hasta el sur, de este a oeste buscando palabra de Dios.  ¿Por qué no tienen palabra de Jehová? Porque han perdido la presencia de Dios en su vida.  Y el Espíritu Santo a través de sus voceros en la tierra ha hecho énfasis en muchas ocasiones sobre aquellas cosas que nos llevan a perder la presencia de Dios. Como, por ejemplo:

 

1.      No tomar las amonestaciones de Dios en serio, como en el caso de Saúl. Siempre que la palabra de Dios sale de su boca cumple propósitos específicos. Y nunca, nunca vuelve vacía porque ha sido enviada con un fin.  Nuestra obligación es escucharla y obedecer.

2.      Tener en poco las bendiciones y dones que Dios nos da como en el caso de Esaú. Este hijo de Jacob perdió la más preciado que podría tener un ser humano en ese tiempo. El primogénito no solo estaba cobijado por bendiciones materiales pues heredaba todo lo de su padre. Mayor que estas eran las espirituales. Esaú negoció esto por un plato de comida y lo perdió todo.

3.      Una constante desobediencia a Dios, tal y como pasó con el pueblo de Israel que resistieron al Espíritu Santo y se hizo enemigo de ellos. Entonces el Espíritu Santo peleó contra ellos. (Isaías 63:10)

4.      Falta de temor a Dios como en el caso de Ananías y Safira.

5.      Descuido espiritual. Tal y como nos los ilustra la parábola de las diez vírgenes. El descuido llevó a aquellas vírgenes insensatas a no guardar suficiente aceite para la hora oscura que caería sobre ellas.

6.      Actitudes pecaminosas que contristan al Espíritu Santo. El profeta Malaquías cierra el canon del Antiguo Testamento con un quebranto. Las actitudes pecaminosas hacia la honra que se debe dar a Dios hicieron que el Espíritu Santo se apartara de la nación. Pasaron cuatrocientos años sin voz profética.

7.      Rebeldía. La palabra de Dios advierte que el pecado de rebelión es como la hechicería, un pecado que Dios no tolera. 1 Samuel 15:23 dice:


Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación…

 

¿Qué le pasa a un cristiano cuando la presencia de Dios lo deja?  Hay síntomas terribles que provienen como consecuencia de haber perdido la presencia de Dios. Pero quiero nombrar por lo menos tres:

 

1.       Un espíritu deprimido y melancólico. Esto le sucedió a Saúl. También cuando David perdió la presencia de Dios en su vida por causa de su rebelión fue sumido en una depresión y melancolía.

 

2.      Experiencias de un día donde no se ven cambios.  Se experimentan los movimientos poderosos ocasionales del Espíritu Santo sin el consiguiente cambio de corazón y actitudes. Las experiencias de estos creyentes son las experiencias de un día no las de un andar diario con el Señor.  Pecan, vienen se arrepienten, pero cuando salen por la puerta agarran nuevamente sus ídolos y vuelven a su vida pecaminosa. ¿Por qué? Porque tienen un pacto con la carne y con el mundo.  ¡Esto es peligroso! Jesús dijo que no se puede servir a dos señores. (Mateo 6:24). Si no rompemos nuestro pacto y compromiso con el mundo, con la carne y el pecado, sucumbiremos, y nuestra vida se destruirá porque perderemos la presencia de Dios.

 

3.      Una vida confusa, sin guía y sin un mensaje personal de parte de Dios. Esto sucedió con Saúl quien terminó consultando una adivina pues no tenía palabra de Dios.

 

Una de las mayores bendiciones que tiene un verdadero creyente es oír y conocer la voz de Dios. Pero ¿cómo vamos a escucharla si apneas pasamos tiempo delante de Él? La constancia en la búsqueda del Señor y una vida de oración provocan su presencia en nuestras vidas.

 

Tenemos una gente que no puede oír la voz de Dios porque tienen ídolos en sus casas y los han metido en su corazón.  Dios llamó en cierta ocasión al profeta Ezequiel para mostrarle por qué su presencia se alejaría del pueblo.

 

Me dijo entonces: Hijo de hombre, ¿no ves lo que estos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario? Pero vuélvete aún, y verás abominaciones mayores. Ezequiel 8:6.

 

¡Cuántos creyentes han alejado a Dios del santuario de su vida porque otras cosas han sustituido el lugar de Dios y han contristado al Espíritu Santo poniendo sus ojos en cosas abominables! Me preocupan los jóvenes de esta generación.  Porque para ellos es esta profecía de Amós.  Muchachas hermosas, mancebos fuertes y elegantes están corrompiendo su vida espiritual con la pornografía y la inmundicia que sale a través de este instrumento que se está cargando en los bolsillos y carteras. Han contristado al Espíritu Santo.

 

Hay miles de jóvenes que han perdido su llamado, su lozanía espiritual, su herencia espiritual y por último están a punto de perder hasta su salvación porque han sido hechizados con la lujuria del Internet.

 

Ya los jóvenes no oran por dirección para que Dios le de sus novias o novias, la imagen del celo la que provoca a celos está usurpando el trabajo del Espíritu Santo.  A diario oímos el clamor de los padres al ver las vidas arruinadas de sus hijos.  Muchos padres ignoran las implicaciones espirituales que acarreará este instrumento en la vida de sus hijos. Pero escuchemos lo que dice el Señor:


Vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel, y se sentaron delante de mí. Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón, y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro. ¿Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos? Háblales, por tanto, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: Cualquier hombre de la casa de Israel que hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo Jehová responderé al que viniere conforme a la multitud de sus ídolos, para tomar a la casa de Israel por el corazón, ya que se han apartado de mí todos ellos por sus ídolos. Ezequiel 14:1-5


El deseo de Dios para su remanente santo es hacerle sentir su presencia y que estos se gocen en ella.  Como dijo David en Salmos 16:11: Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.


Cuando Dios le dijo a Moisés que su presencia no estaría con ellos el corazón se le comprimió. Pero Moisés no se quedó quieto, sino que actuó inmediatamente. En Éxodo 33 hallamos el secreto de reconquistar la presencia de Dios en nuestras vidas.

 

·      Primero, el pueblo se vistió de luto. ¿Te vestiste de luto en algún momento que percibiste no tener la presencia de Dios en tu vida? Hay muchas iglesias que están vacías de la presencia de Dios; no hay manifestación del Espíritu Santo y continuamente se respira un ambiente cargado y pesado. Pero, ¿cuántos están vestidos de luto por esto? ¿Cuántos están tirados en el altar suplicando misericordia? ¿Suplicando su presencia? Dios dijo a través de Ezequiel: Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí… y no lo hallé. Ezequiel 22:30


·      Segundo, se quitaron sus atavíos. Aquel pueblo estaba infestado con las vanidades idolátricas de Egipto. Su comida, sus ropas, su manera de hablar, su manera de caminar era la de Egipto (símbolo del mundo). Para tener la presencia de Dios permanentemente en nuestras vidas no podemos vivir como vivíamos en Egipto (el mundo). La santificación siempre ha sido el requisito supremo para la unción y el poder, y tener permanentemente la presencia de Dios en nosotros.  


·      Tercero, Moisés levantó el Tabernáculo, el lugar donde se acudía para pasar momentos con Dios. El Tabernáculo de nuestros encuentros con Dios es un lugar separado en nuestra casa donde pasamos largos momentos con el Señor. Y digo nuestra casa porque la mayor parte del tiempo lo pasamos en nuestros hogares. También tenemos que preservar un lugar en el santuario donde nos congregamos y hacer nuestro lugar de encuentro con Dios, nuestro Tabernáculo.  

 

El Tabernáculo se montaba y desmontaba y hacia donde se movía el pueblo, también allí llevaban el Tabernáculo. Lo mismo sucede con nosotros. Ese lugar de encuentro con Dios tiene que estar siempre con nosotros y hacia donde nos movemos.

 

·      Cuarto, el pueblo adoró. ¿Cómo usted va a conquistar la presencia de Dios en su vida si no le adora? La relación que se cultiva con Dios es viva, no es una experiencia pasiva e inerte. Ese dinamismo lo produce el Espíritu Santo. Jesús dijo que serían como corrientes de aguas vivas, como un fuego abrasador. Hay que, entonces, prorrumpir en voces y expresiones de adoración y alabanza aun en medio de las pruebas, las luchas y enfermedad.


Por Ana Ríos 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 

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