¿Eres siervo o eres amigo?
- relojprofetico
- Dec 30, 2024
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Ana Rios
¿En que difiere un amigo de un siervo o un esclavo? El amigo es alguien cercano al corazón. Proverbios dice que un amigo es más que hermano. Porque solo a un amigo se confían los secretos del alma. La amistad es un lugar de privilegios y es el anhelo de Dios que todos lleguemos a ese lugar de privilegio, lo que el apóstol Pablo describió los lugares celestiales con Cristo.
Efesios 2:6 dice: y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, y Efesios 3:10 dice: para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,
Solo a los amigos se confían secretos. A Abraham Dios lo llamó su amigo. Y en cierto momento le reveló sus planes respecto a dos ciudades que iba a destruir.
En Génesis 18 dice: 16 Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos. 17 Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, 18 habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? 19 Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. 20 Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, 21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré. 22 Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová.
¿Qué hizo que Abraham alcanzara el lugar honorífico de ser llamado amigo de Dios? Su obediencia. Una obediencia impulsada por una la fe incondicional en lo que Dios dice. Quiere decir que hay una condición para pasar de ser un esclavo a ser un amigo de Jesús. Alguien lo llamó el abecedario del cristiano: obediencia.
¿Qué es obediencia? Es hacer lo que Jesús nos dice. Es guardar sus mandamientos. Sin embargo, muchos cristianos viven en la posición conformista de esclavos o siervos. Y es cierto, personalmente en gratitud por lo que Jesús hizo preferimos la posición de esclavos sin entender que es una posición de desventaja donde no tenemos acceso a la intimidad con el Maestro. No entendemos que es una posición de conformismo. Un status quo de inmovilización.
En el Antiguo Testamento el Espíritu Santo nos dios una gloriosa revelación: La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto. Salmos 25:14 Ese temor nos lleva a un sometimiento de obediencia, amor y dedicación. Y esta es la única manera que podemos sentarnos en esos lugares gloriosos con Cristo.
Usted no invita a todo el mundo a su casa. Mucho menos da acceso a su dormitorio, su recámara privada. Tiene que haber un grado de amistad y más que amistad intimidad para que cualquier persona pueda entrar a su cuarto.
Dios quiere la amistad con nosotros. Dios quiere entrarnos a su cámara privada. Dios quiere que subamos de nivel. Dios no quiere que sigamos siendo siervos. Al siervo se le hace difícil conocer la voluntad y los negocios de su amo. Generalmente tiene que enterarse por segundas y hasta terceras personas. Pero Dios no quiere eso.
Hay creyentes que pasan toda una vida intentando conocer y saber la voluntad de Dios. Van de profeta en profeta, leen libros, buscan augurios. Pero eso no es lo que Dios quiere de cada uno de sus hijos. Dios quiere que tengamos intimidad con El. Que entremos a su recámara, que nos sentemos en esos lugares que ha preparado para nosotros. Lugares de intimidad, lugares de gloria donde yo no tengo que ir donde los profetas para que me digan cual es la voluntad de Dios.
Por sus desobediencias Saúl perdió la posición de amigo. Se conformó con ser un siervo. Llegó el momento que ni por urim, ni por tumin, ni por profetas podía saber la voluntad de Dios. Su mente desvariaba porque había perdido esa sublime presencia.
En la vida de todo hijo de Dios tiene que haber un anhelo. Tiene que haber un deseo latente de escalar peldaños. Hay que entender que esto envuelve sacrificio. Y es la palabra que menos nos gusta. A los seres humanos no nos gusta sacrificarnos, pero todo acto de amor envuelve sacrificio.
En el libro de Cantares aparece tipificado el grado de intimidad que Dios procura de cada uno de sus seguidores. La doncella, quien es símbolo que esa alma sedienta de Dios, dijo: Atráeme; en pos de ti correremos. El rey me ha metido en sus cámaras; nos gozaremos y alegraremos en ti; nos acordaremos de tus amores más que del vino; con razón te aman. Cantares 1:4
Ese es un lugar glorioso donde experimentamos la gracia divina. Donde no somos desgastados por las pruebas y las luchas. Es un lugar de amor, de deleite espiritual. Es vivir constantemente en la deleitosa presencia de Dios y disfrutar de su amor y sus dones inefables. Tristemente la gran mayoría de cristianos prefieren la posición se siervos. Algunos lo hacen porque nunca han podido desvestirse de las ropas de mendigos. No se sienten aptos para subir las gradas hasta la sublime presencia de Dios.
Isaías fue uno estos hombres aun cuando disfrutaba un nivel de autoridad espiritual. Cuando Dios le manifiesta los bienes de su presencia exclamó:
…¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Isaías 6:4
Entonces Dios tuvo que intervenir con un acto de gracia y misericordia: Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; 7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. Isaías 6:5
Pero no, nosotros no tenemos que esperar ya por ese acto de misericordia. Jesús nos limpió con su sangre. Jesús quitó nuestra culpa. Jesús rompió el velo y ahora tenemos acceso directo a la gracia divina. Ahora podemos presentarnos ante el trono y presentar nuestra causa a Padre. Ahora podemos tener intimidad con el Padre y de sus propios labios conocer su voluntad. Ya no somos siervos, somos sus amigos y un amigo sabe todo lo que hace su Señor.
Ahora, Jesús puso una cláusula para poder llegar a esa posición de amigo: Si haces todo lo que Él te manda. Al joven rico se le hizo una oferta. Oferta que rechazó. Y creo que todavía estará lamentándose por este rechazo porque no pasaron cuarenta años y lo perdió todo, todo lo que tenía durante la destrucción de Jerusalén por los romanos.
Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo uno, Dios. 19 Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. 20 Él entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. 21 Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. 22 Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Mateo 10:17-22
¿Qué tienes tú que te impide llegar a la posición de amigo y disfrutar de los bienes y de los goces de la presencia de Dios? Los del joven rico eran las muchas posesiones, quizás las nuestras sean nimiedades, las frivolidades del mundo. Por esto muchos prefieren la posición de siervos. Y los siervos tenían muchas desventajas a las de los amigos. Eran azotados, no podían comer en la mesa del amo, tenían que irse a comer en lugar aparte, lejos de la mesa del amo.
El siervo no tenía acceso a ninguno de los bienes del amo. Tenía que vestir ropa de siervos y su lugar de estadía se podía convertir en un lugar temporero. ¿Eso es lo que tú quieres para ti? Déjame decirte que eso no es lo que Dios quiere para nosotros. Pero como muchos no quieren hacer lo que Jesús les manda permanecen en esa posición a veces por toda una vida. No quieren escalar. No quieren ascender. ¿Por qué? Porque hay un precio pagar. Hay que hacer lo que Jesús dice. Hay que pasar largas horas en el lugar secreto esperando oír su voz. Tristemente la gran mayoría no quiere pagar el precio.
Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. Juan 15:13-15




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