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Escritos En Su Libro

  • relojprofetico
  • Dec 24, 2025
  • 10 min read

Dios me ha llevado en algunas otras ocasiones a abundar un poco sobre este tema, es a saber sus planes y propósitos eternos con el ser humano. Quizás por el momento que vivimos.

 

Esta es una hora cumbre donde claramente se nos han definido dos senderos, dos demarcaciones: o continuamos por el camino que nosotros mismos nos hemos trazado conforme a nuestras percepciones. O entramos por el sendero que ya ha sido trazado en el eterno propósito de Dios.

 

Jesús le dijo a Pedro: De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Juan 21:18

 

Esto no sólo hace referencia a la muerte que Pedro padecería como testimonio de su fe y amor por Jesús. Hace referencia también a que cuando nos proponemos cumplir con aquello que ya Dios ha escrito en nuestro libro seremos llevados por senderos trazados por Él aun en contra de nuestra voluntad y nuestros sueños.

 

Yo entiendo que ya ha comenzado ese proceso de separación de lo qué es trigo y qué es cizaña porque el camino de la cruz nos está siendo más ampliamente definido. Es asunto de escoger. Es asunto de querer o no querer asir aquello para lo cual hemos sido asidos. (Filipenses 3:12) Aquello que está escrito para mí en el libro de los eternos planes de Dios.

 

La Biblia nos habla de libros. Y por supuesto un libro se compone de páginas donde hay algo escrito. La Biblia nos habla del libro de la vida donde están escritos los nombres de todos aquellos que han abrazado el pacto divino y a través de la sangre del pacto se han convertido en hijos de Dios. (Fil. 4:3; Apoc. 3:5 y 8 y 20:15)  Nos habla también del libro de las memorias de los justos donde todas nuestras acciones están registradas. (Mal. 3:16) El libro de las generaciones donde Dios tiene un registro de toda raza, toda tribu y toda lengua. (Mateo 1)

 

La Biblia habla también de un libro de juicios contra los que han violado el pacto. Apoc. 10:8-11, Ez. 3:1-3 y Zac. 5:1-3. Está también el libro que ha estado sellado con siete sellos los cuales sólo Jesús es hallado digno de abrirlos. Allí están comprendidos los juicios de Israel. Ez. 3:1-3; los juicios contra la tierra (Zac. 5:1-3), los juicios contra el cristianismo y los juicios contra la raza humana. (Apocalipsis)

 

Pero hay un libro muy importante y es el de nuestro destino. ¿Cuál es este destino? Lo que Dios ha determinado para ti.

 

David escribió en el Salmo 139: 13-18  Porque tú formaste mis entrañas;

Tú me hiciste en el vientre de mi madre.14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.15 No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra.16 Mi embrión vieron tus ojos,

Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.17 ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos!¡Cuán grande es la suma de ellos!18 Si los enumero, se multiplican más que la arena; despierto, y aún estoy contigo.


En cierto momento Moisés le pidió a Dios que lo rayera de ese libro. La Biblia dice: 30 Y aconteció que al día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado, pero yo subiré ahora a Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado. 31 Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, 32 que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. 33 Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a este raeré yo de mi libro. 34 Ve, pues, ahora, lleva a este pueblo a donde te he dicho; he aquí mi ángel irá delante de ti; pero en el día del castigo, yo castigaré en ellos su pecado. Éxodo 32:30-34


Lo que entiendo que Moisés quería decir a Dios es “Si tú no perdonas a este pueblo y no prosigues con tu plan con él, yo no quiero cumplir con el plan que tú has escrito para mí en tu libro.”


El apóstol Pablo dijo: No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:12-14

¿Cuál es esa meta? El plan de Dios trazado para tu vida y para mi vida. Aquello para lo cual Dios me formó. Y yo tengo que buscar la manera de alcanzarlo porque no llega por llegar. Hay una lucha, una batalla campal entre los poderes del mal y los poderes del bien para impedir que yo alcance ese plan. A la reina Esther se le dijo que Dios la había escogido a ella para una hora específica. Pero dependía de ella si aquello se cumplía con ella o no. Cuando Saúl no cumplió con el plan, ya Dios se había provisto de un David.

 

Y cuando Pedro por sus prejuicios no usó la llave que se le había dado para abrir la puerta de salvación para los gentiles, Dios se preparó un Saulo de Tarso a quien se le llamó el apóstol de los gentiles.

 

El enemigo quiere que tú pienses que eres un accidente o que quizás eres realmente sólo un producto del amor de tu padre y tu madre. Que no fuiste planificado en el cielo o que no eras deseado aquí en la tierra. En muchos casos te sientes de esa manera. Pero Dios dijo que, sin importar los motivos exteriores, el plan de Él para ti está intacto.

 

Las circunstancias en que nacieron muchos de los instrumentos de Dios no fueron las ideales, pero esto no los dejó exentos del grandioso plan de Dios. Un plan gestado en la mente de Dios desde antes de la fundación del mundo donde sus pequeñas criaturas compartirían con El los grandes misterios intergalácticos, eternos e incomprensibles.

 

Para este tiempo naciste. Dios lo determinó cuando naciste. No debemos subestimar nuestro propósito aquí. Podrás decir: ‘Bueno, yo no sé cuál es mi propósito.’ ‘No sé hacer nada.’ ‘Nunca he oído la voz de Dios hablándome de planes y propósitos.’ Ana cumplió su propósito con actos de fidelidad y expresiones de alabanza. No se apartaba del templo orando y ayunando. Y con sus labios pudo testimoniar sobre el Mesías cuando fue llevado al templo. ¡Sus ojos vieron al glorioso de Israel!

 

 No fracasarás en el plan diseñado para ti si con anhelo y sinceridad de corazón lo buscas. Sea que lo sepas o no, la clave no es saberlo. La clave es realizarlo. Sea que hayas escuchado la voz de Dios o no. La clave es alcanzarlo. Lo realizarás teniendo una relación con Dios. No fracasarás al hacerlo. Naciste exactamente en el tiempo que Dios quería que nacieras.

 

Vives en la presente localización por el designio de Dios. Las circunstancias de tu vida no suceden por mecanismos humanos. En los contornos de Dios no existen casualidades. Existen sólo oportunidades. Actos de misericordia que nos llevan hacia el propósito santo. Dios sabía lo que habría de necesitar hoy y te planificó a ti para que lo cumplieras. Eres lo mejor porque naciste por designio no por diseño en serie. Nadie puede hacer lo que tú haces mejor que tú. Él te ayudará en cada labor.

 

Dios tiene un enorme número de seres angelicales y dones espirituales preparados para ayudarte a alcanzar tu propósito. Debemos examinar nuestras vidas a la luz de esto. Si nuestra vida es básicamente la misma que era cinco años atrás, algo necesita un cambio. Tienes que lanzarte a subir el próximo escalón. Para obtener resultados diferentes debemos pensar diferente con relación a nuestras vidas. Debemos vernos como Dios nos ve. Entonces hay que orar y decir a Dios: ‘Quiero verme como Tú me ves.’

 

Esto está muy por encima de nuestra línea de pensamiento. No pensamientos terrenales. Debemos pensar diferente con relación a nuestra vida. Sobre nuestra influencia y nuestras responsabilidades con los demás.

Dios te planificó aun antes de que tú nacieras. Y Satán sabe esto. Arde de envidia y coraje por esto. E intenta a como dé lugar impedir este plan.

 

El apóstol Pablo escribió:  Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

 

Te puso aquí con un plan divino para que cumplas Su propósito. Él te dio la habilidad para hacerlo. No te ha pedido que hagas algo que no seas capaz de hacer. Todo lo que hagas que no esté de acuerdo con lo que Dios piensa de ti se exalta sobre el conocimiento de Dios. Eso quiere decir que si tú no piensas sobre ti de la misma manera que Dios piensa de ti a esto entonces se le llama una fortaleza mental que se está exaltando contra el conocimiento de Dios sobre ti. ¡Y hay que derribarla!

 

Dios es realmente soberano. Podrías pensar que es demasiado tarde o imposible, pero Dios lo ha dicho, está escrito en Su libro. Y Su palabra nunca torna atrás vacía. Tiene que haber un efecto sea negativo o positivo. Sea para construir o derribar. Él te puso aquí en la tierra para realizar su propósito a través de ti, y nunca es tarde. Nunca eres demasiado niño. Nunca eres demasiado joven, o demasiado viejo. De un vientre que no tenía vida sacó la nación más poderosa que ha existido en la historia humana. De un hombre que ya creía que no producía nacieron poderosos imperios y naciones.

 

Esto va más allá de la línea de pensamiento. Le fue contado como justicia a Abraham. Cuando Abraham reconoció que era muy viejo, él pensó: ‘Dios lo dijo, y Él lo hará.’ Dios le dijo: ‘Te he hecho padre de muchas naciones’.  Y Dios, quien da vida a los muertos, hizo que aquellas cosas que no existían fuesen.

 

Dios le habló e hizo que sucediera. Él pensó en términos celestiales respecto a asuntos físicos. Respecto a imposibilidades humanas. Hay dos cosas primordiales que Dios desea realizar en sus humanos elegidos para que estos lo lleven a cabo: la expansión de Su reino a través de la destrucción del mal en todas sus formas y que tú alcances el propósito para el cual fuiste creado.

 

Si Moisés se hubiera enfocado en los beneficios de ser nieto del Faraón no hubiera cumplido su destino divino en la tierra. Si Daniel hubiera puesto su mirada en los placeres del palacio de Babilonia se hubiera perdido de cumplir aquello para lo que fue creado que era revelarnos un futuro que hoy lo sabemos porque el cumplió su destino. ¿Qué hubiera pasado si Esther hubiera puesto como prioridad su puesto de reina?

 

Pero no. Como dice el escritor de Hebreos: Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver . Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. Hebreos 11:13-16

 

Yo tuve una experiencia bien impresionante. Generalmente vemos las cosas con mente humana, con una mente racional. Estamos enfocados en el presente sin entender que los planes de Dios en nuestra vida transcienden nuestro pasado, nuestro presente y se expanden hacia un futuro que muchas veces es lejano e incomprensible, y aun hasta una eternidad.

  

Yo no entendía por qué lo de tener un novio en mi juventud y casarme no podía cumplirse en mi vida. Fue una época difícil, ver que todas mis amigas se casaban y yo no. Hasta que me casé a los 33 años con el que fue mi esposo, el padre de mis hijos.

 

Yo llegué a la iglesia que pasé mi juventud como a los 15 años. Allí había un joven. Él tenía 16. Dios comenzó a tratar conmigo y mostrarme que había un plan del cielo con la vida de este joven y la mía. También le mostraba a mi hermana y al padre del joven.  Esto me detuvo hasta mis 33 años que me casé con el padre de mis hijos porque el plan no se cumplió con aquel joven. Había preguntas que yo misma me hacía. Hasta que Dios en su misericordia me aclaró. Pasaron casi cuarenta años en una penumbra de preguntas sin respuestas hasta que Dios en su misericordia me aclaró. Aquel joven no quiso cumplir su destino. Lo que ya había sido escrito en su libro.

 

En el 2009 hicimos una labor misionera en país extranjero que por años llevábamos trabajando mi esposo, mis hijos y yo. Siempre despierto temprano y por no molestar a todos los que dormían, me quedé en mi hamaca esperando. Siento que alguien viene caminando, entra por la puerta y se para a mi lado. Oía alguien que lloraba. Era un llanto desgarrador. A mi lado estaba parado Jesús y aquel joven de mi juventud quien había fallecido de una muerte trágica sin llegar a la mitad de su vida. Él lloraba y lloraba. De momento Jesús, con una voz fuerte y con mucho coraje le dice: “¿Ves esto? ¡Esto era lo que Yo tenía para ti! ¡Desobediente! ¡Desobediente! ¡Esto era lo que tenía para ti!”

 

Aquel joven se había deslizado fuera del sendero hacia las llanuras del placer. Descuidó su vida espiritual. Se enfocó en estudios y profesiones y no cumplió con el plan de Dios para su vida. Tristemente falleció trágicamente a una edad joven. Dios entonces se buscó a mi esposo y como pudimos, nos lanzamos por el sendero ya trazado para nuestras vidas.

 

Esto es lo que sale del corazón de Dios: ‘pensamientos de paz’. Nos aproximamos a la Canaán celestial, a nuestra ciudad no hecha de manos. Pronto el mundo será testigo de eventos nunca vistos. ¡Este es nuestro momento!

 

Jeremías 29:11 dice:  Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.


Ana Ríos

 24 de diciembre 2025

 

 

 

 

 

 

 
 
 

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