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¿Estamos dando uvas? ¿O uvas silvestres?

  • relojprofetico
  • Sep 13, 2025
  • 5 min read

Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil. La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres.Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña. ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? 5Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada.Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella. Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor. Isaías 5:1-4


El capítulo 5 de Isaías comienza con un cántico en forma de parábola donde el profeta comunica el sufrimiento del corazón de Dios con su pueblo. Dios usa al profeta para mostrar su dolor ocasionado por la arbitrariedad de aquellos que Él llama sus escogidos. Y aunque el cantar está dirigido al pueblo de Israel, es para nosotros también quienes hemos sido injertados a esta vid conforme al capítulo 11 de Romanos.


Cuando analizamos el contenido de este mensaje, la falta no radica en actos de infidelidad u otras iniquidades señaladas por los profetas a la nación de Israel y por Jesús a la iglesia. La queja de Dios es porque sus escogidos se han desviado del propósito esperado. Se han salido del camino trazado por Dios.

Dios ha hecho su parte:  


1.    Nos plantó en una ladera fértil. Dios no es arbitrario y en la parábola de los talentos Jesús hace énfasis en que se ha dado a cada uno talentos conforme a nuestra capacidad, o sea lo que podemos hacer. Dios nos pone las circunstancias propicias donde nosotros podemos producir. Esta viña había sido puesta en una ladera que era fértil porque Dios no nos pedirá cosas más allá de nuestras capacidades.

2.    Dios nos ha cercado y nos ha despedregado. O sea, nos limpió sacando los obstáculos en impurezas y nos puso un cerco de protección contra el acose e invasión de los enemigos de nuestra alma.

3.    Nos plantó de vides escogidas. Puso los frutos del Espíritu Santo en nosotros dándonos de su Santo Espíritu para que podamos producirlos.

4.    Edificó en nosotros una torre. Las torres eran pequeños cuartos de vigilancia desde donde se cuidaba el viñedo. Dios nos dio los medios para poder mantener nuestra vida espiritual y relación con Él. Estos son lugares desde donde podemos vigilar. Lugares de resguardo y seguridad donde nuestra relación con Dios queda protegida de las embestidas del enemigo.

5.    Nos hizo un lagar. El lagar era donde procesaban los cultivos de uvas. Nos dio campo para trabajar conforme a la capacidad de cada uno.

 

¿Qué sucedió entonces? Dios espera que la iglesia dé uvas, pero tristemente está dando uvas silvestres.

¿Por qué suceden estas cosas? Porque a veces no se entiende el plan de Dios en nuestras vidas o no queremos pagar el precio. La demanda que requiere el hacer su voluntad. Al no entenderlo nos salimos del propósito y terminamos como Sansón, moliendo en los molinos de los filisteos con nuestros ojos espirituales sacados. Al no pagar el precio nos desviamos como Lot hacia las llanuras de Sodoma y Gomorra. 


Hay un problema grave que ha llevado a una disrupción de la comunión con Dios y es el no haber cumplido con este propósito señalado por Dios para nosotros desde antes de la fundación del mundo. Y sobre esto hemos hablado en otras ocasiones cuando David expresó “en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas.”


Israel falló en ese propósito. Israel no cumplió con el plan de Dios designado para su vida. Y nosotros, que somos la iglesia, la novia del Cordero, en forma colectiva o general a nivel de iglesia, también hemos fallado en ese plan, en ese propósito para el cual hemos sido llamados.


Quiere decir entonces que estamos en graves problemas con el Señor. Que tenemos que buscar la manera de alinearnos dentro del plan, dentro del propósito de Dios para nuestra vida. Tenemos que preguntar por el sendero y caminar por él.


En esta parábola o cantar aparecen cinco tipos de juicios ocasionados por no haber cumplido con el propósito del libro de los planes eternos de Dios con sus humanos. No quedando otra alternativa, no habiendo otro plan alterno la única opción son medidas rigurosas, los resultados de lo que provoca caminar por un sendero alterno al propósito divino.


1.    Perdemos el vallado y somos consumidos. En la antigüedad los vallados eran necesarios para impedir que ladrones robaran los frutos y las bestias destruyeran las vides. Dios nos ha puesto un vallado a cada uno para librarnos del lazo del cazador y de la peste destructora.

2.    Nuestra cerca es aportillada y hollada. Cuando se detectaba un foco de plagas en algún área específica del viñedo se hacía una abertura o se aportillaba también para que animales que habían entrado pudieran salir. Pero en este caso se hace un hueco en nuestra protección divina y somos hollados por las plagas, enfermedades y pestilencias. Quedamos fuera de la promesa “No te sobrevendrá mal ni plaga tocará tu morada.”

3.    Quedamos desiertos sin ser podados ni cavados. Un espíritu de depresión se apodera del alma.

4.    Crecerán cardos y espinas. Comienza a brotar la amargura y las quejas contra Dios y contra sus instrumentos.

5.    Las nubes dejan de derramar lluvia. Perdemos la presencia y bendiciones del Señor.

Nosotros somos esta viña. Dios ha estado esperando que con juicio caminemos delante del Él, pero caminamos conforme a las inclinaciones de nuestro corazón y nuestras propias percepciones de lo que es hacer la voluntad de Dios. Él ha estado esperando fruto de labios que le adoren y lo que sale de las bocas de los cristianos son quejas contra Dios y Su Santo Espíritu. Esto ha contristado al Espíritu Santo.


Qué hacer para que ese propósito santo para el cual hemos sido señalados tenga efecto y se cumpla en nuestra vida.


Convertirnos de todo corazón a Dios confesándole nuestras faltas y errores y comenzar a caminar hacia ese propósito santo.


…si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:14

 

Ana Ríos

 
 
 

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