“Estos son los Profetas del Altísimo, Mensajeros de mi Pacto”
- relojprofetico
- Dec 1, 2025
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Como ha estado pasando con frecuencia este pasado año, experimenté una visión donde me hallaba en un entorno silvestre. El Señor estaba conmigo. Escuché el sonido de voces que subían llorando de en medio del área desierta. Miré alrededor donde estábamos el Señor y yo, pero a primera instancia no vi a nadie.
“¿Qué es ese sonido de voces?”, pregunté al Señor.
“Esos son los mensajeros de mi pacto”, replicó el Señor. “!Helos aquí!”
Miré hacia la dirección donde el Señor estaba señalando y sólo vi lo que parecía ser una neblina. Mientras continuaba observando dentro de la neblina, comencé a ver siluetas de mucha gente en el desierto. Al lado de cada una de las personas había un ángel.
Estaba perpleja cuando vi que los ángeles parecían estar removiendo cosas de las manos de la persona al lado de la cual estaban parados. Las personas estaban protestando al serles removidas estas cosas de sus manos, estaban llorando.
“¿Qué está sucediendo?”, pregunté al Señor. “¿Qué es lo que los ángeles les están quitando de las manos a esas personas?”
“Todo aquello que no es mío les está siendo quitado y removido de sus corazones y sus vidas a estas personas”, replicó el Señor.
“¿Qué les será dejado?” pregunté al Señor.
“Nada, excepto Yo y aquello que proviene de Mí,” replicó el Señor. “El proceso ya está completado. Ahora es el tiempo de que sean ministrados.”
Observé en silencio mientras los ángeles comenzaban a tocar y ministrar a la persona que estaba a su lado. Cada persona parecía haber pasado a través de pruebas tremendas, pero mientras los ángeles continuaban tocándolos y ministrándoles parecía como si una fortaleza entrara en ellos.
Entonces vi que a cada persona se le hizo un cambio de vestimenta. Después que a cada uno se les hubo cambiado sus vestiduras se les dio un paquete.
“¿Qué son esos paquetes?”, pregunté al Señor.
“Cada paquete contiene exactamente lo que la persona necesita para hablar Mi palabra a otros,” replicó el Señor. Con lo que contenía cada paquete, cada persona sería equipada para ministrar un mensaje particular de Mi parte a aquellos a quienes han sido enviados.”
Miraba y observé cómo las personas comenzaban a abrir sus paquetes individuales. Algunos paquetes contenían espadas y otro tipo de armas. Algunos contenían pequeñas botellas de lo que parecía ser aceite adentro de ellas. Vi que otros contenían lo que parecían ser medicinas y/o alimentos. Había también paquetes que contenían parafernalia de pesca. Alguna de esta gente tenía palas y otros equipos de agricultura. Otros paquetes contenían artículos tales como hachas, martillos, etc.
Después que cada persona abrió su paquete entonces avanzaron a la orilla extrema del desierto. Comenzaron a alinearse uno al lado del otro en el perímetro del desierto. Estaban de pies, muy quietos con sus miradas fijas hacia afuera del desierto. Yo seguía la dirección hacia donde estaban enfocados sus ojos y me di cuenta de que estábamos mirando hacia las naciones del mundo.
Las naciones y la gente de las naciones estaban envueltas en mucha confusión y angustia. Parecía como si el mundo entero estuviera hirviendo en una tremenda turbulencia. Las estaciones del tiempo parecían confusas, lo que estaba provocando grandes sequías y devastación en las cosechas en muchas naciones. Como resultado vi tiendas con sus estantes vacíos.
Otras naciones estaban recibiendo una sobreabundante lluvia y estaban siendo inundadas; las cosechas y las casas eran barridas por las fuerzas de las aguas. Vi guerra de nación contra nación. Las personas mostraban miedo y terror en sus rostros.
El Señor comenzó a separar a las personas en dos grupos de acuerdo con el contenido de sus paquetes. Un grupo sostenía en sus manos lo que parecían ser armas de guerra. El otro sostenía lo que parecía ser artículos de sanidad, agricultura, construcción, etc.
“¿Qué son estos dos grupos de gente?”, pregunté al Señor.
“Un grupo hablará sobre mis bendiciones a los obedientes del mundo,” replicó el Señor, “el otro grupo hablará mis juicios por la desobediencia.”
Entonces el Señor fue y se paró frente a los dos grupos de personas.
“El tiempo ha llegado a su plenitud,” les dijo Él.
Entonces el Señor habló al grupo de personas que sostenían en sus manos los artículos de agricultura, construcción y herramientas de construcción. “He aquí yo os envío a predicar arrepentimiento y a sanar aquellos que necesitan sanidad,” les dijo Él. “Ustedes confirmarán mi pacto de paz y bendiciones a los obedientes que están cansados y desanimados y en necesidad de fortaleza. Recuérdenles mi misericordia.”
Entonces el Señor se volvió hacia el otro grupo de personas que sostenían armas de guerra en sus manos. “Los envio para declarar mis palabras de juicio contra los impíos que rehúsan tornarse de sus caminos malvados”, les dijo el Señor.
“¡Id!, ordenó el Señor a ambos grupos.
Me volví y observé cómo los dos grupos convergían en las naciones del mundo. Vi como un grupo hacía sanidades, restauración, esperanza, etc., a la gente de las naciones que amaban al Señor. Vi cómo las cosas que habían sido destruidas eran edificadas por ellos. Vi algunas de las personas del desierto que tiraban sus redes en los océanos del mundo y cuando las sacaban hacia la orilla estaban llenas de almas perdidas. Esta escena me llenó de emoción.
También observé cómo el otro grupo de personas con sus hachas y/o armas de guerra, peleaban en contra de aquellos que rehusaban someterse a la autoridad del Señor Dios. Todo lo que estaba en contra del Señor era talado. Estas escenas me llenaban de pavor.
“¿Qué es todo esto, Señor?, pregunté.
El Señor se volvió y me contestó. “Estos son los profetas del Altísimo, mensajeros de Mi pacto,” me dijo Él. “Los he preparado, probado y los he conocido durante su tiempo en el desierto. Van delante de mí para preparar el camino de mi venida. Y en verdad hija, mi venida está cerca, a las puertas.”
Sin palabras, me volví y una vez más comencé a mirar a los mensajeros del pacto mientras iban a las naciones con su mensaje de parte del Señor.
En Él,
Hollie L. Moody
Visión dada a Hollie L. Moody
2 de junio de 2002



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