Euroclydon
- relojprofetico
- Dec 25, 2025
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En una experiencia reciente me vi a mí misma en un pequeño bote de madera adentro del mar, el Señor estaba en el bote conmigo. Mientras el Señor y yo estuvimos en el bote hubo muchas conversaciones y visiones que el Señor compartió conmigo. Algunas de estas visiones y conversaciones fueron personalmente para mí. He tenido que orar a través de ellas y aplicarlas a mi vida.
Las visiones y conversaciones restantes eran para los hijos de Dios, para ser compartidas con ellos conforme el Espíritu me dirigiera. No eran para ser compartidas todas a la vez debido a la amplitud de la visión. La misma ocurrió por una serie de semanas y meses. También fui instruida por el Espíritu Santo a no compartir con otros el resto de estas conversaciones y visiones hasta que el Señor me diera la orden de hacerlo. En esta semana he sentido comenzar a compartir el resto de estas conversaciones y visiones que el Señor me reveló mientras Él y yo estábamos en el mar en el pequeño bote.
Ha sido difícil llegar a saber cómo y cuándo proceder a compartir estas cosas. He procedido cautelosamente y con mucha oración y ayuno. Es mi oración que aquellos de ustedes que leen estas palabras, hagan lo mismo en oración. Que cada uno de ustedes pueda tener oídos para oír lo que el Espíritu está diciendo.
Hechos 27:14
Mientras el Señor y yo estábamos en el pequeño bote de madera se levantó una tormenta contra nosotros desde el este. En el ámbito natural no hay algo que me guste más que las tormentas de truenos. Sin embargo, esta tormenta me inquietaba extremadamente. Percibí que no era sólo una tormenta en el ámbito natural, sino también en el ámbito espiritual. Sentía que había influencias demoniacas actuales trabajando en y a través de la tormenta.
“Quiero que mis hijos sepan cuándo dormir a través de una tormenta y cuándo estar despiertos y en oración a través de la tormenta,” me dijo el Señor. “Esta tormenta en particular es un tiempo de alta alerta. No es un tiempo para que mis hijos duerman. Observa de cerca a esta tormenta, hija.”
Mientras miraba más de cerca la tormenta, comencé a ver las figuras de demonios que a primera instancia había sospechado estaban allí. Para mi sorpresa estos demonios usaban ropas pertenecientes a religiones y a denominaciones religiosas de todas las naciones del mundo. Algunos de estos objetos de las vestimentas mostraban ser del ocultismo.
“Este es un espíritu perverso de religión” me dijo el Señor. “Una ola de religiosidad falsa está siendo desatada contra tu nación y todas las naciones del mundo. Al principio mostrará la apariencia de aquello que es la verdad y de aquello que es falso. Esto será seguido cercanamente por ataques contra lo que es realmente la verdad de mi Palabra.”
“Esta ola de falsa religión será dirigida principalmente a la gente más joven en tu nación y otras naciones en particular. Esta gente joven, quienes serán susceptibles a este espíritu, son aquellos quienes desean grandemente una causa por la cual vivir. Si mis hijos no le dan una causa para mi servicio, el enemigo lo hará.”
El Señor y yo vimos cómo la tormenta de demonios pasaba barriendo por nuestro lado. Pude de alguna manera ver cómo esta tormenta de demonios religiosos perversos golpeaba y entraba en cada nación del mundo.
Aunque la tormenta de demonios nos había dejado, el agua sobre la cual estaba nuestro pequeño bote proseguía agitándose.
Repentinamente vi la cabeza de un enorme dragón dorado que se empujaba a sí mismo hacia la superficie del mar. He visto este dragón en visiones anteriores y lo reconocí. El Señor y yo mirábamos silenciosamente mientras el dragón emergía completamente de las profundidades del mar. El dragón estaba flotando sobre la superficie del agua. Pude ver que su cola era extremadamente larga. Su cola había arrollado muchas naciones del mundo. Vi con horror que la cola del dragón dorado estaba parcialmente en mi nación y estaba comenzando a tratar de enrollar mi nación completamente.
Vi entonces las garras del dragón dorado. Aquellas garras eran largas y afiladas y estaban enterradas en medio de muchas naciones. Vi la punta de una de las garras del dragón incrustada en mi nación. El dragón intentaba no demostrar que lo que estaba haciendo no se hiciera evidente al incrustar sus otras garras dentro de mi nación.
Aun cuando estaban conscientes de que el dragón estaba entre ellos, eran pocas las naciones que parecían entender que estaban bajo el completo control de este dragón dorado.
“¿Qué es este dragón dorado?”, pregunté al Señor.
“Es el espíritu de una nación,” replicó el Señor.
“¿Cuál nación?”, pregunté al Señor.
“China”, me contestó el Señor.
“La mayor parte del tiempo China ha estado trabajando en secreto en maneras inadvertidas”, continuó el Señor. “En China siempre hay más de lo que aparenta ser. En este tiempo China ha hecho pactos con los enemigos de tu propia nación y también de otras naciones. Ellos están y han estado entrenando y financiando secretamente a estas personas. Estas personas no se dan cuenta que sólo son una herramienta y marioneta en las manos de China. Son indispensables para China y ella no les será fiel cuando surja la necesidad de su ayuda.”
“China ya ha ubicado mucha gente influyente en tu país y también en otros países como fuentes de información. El espíritu de China es un enemigo muy real de tu nación. Mantendré a mis hijos alerta y en oración por cada movimiento que haga China en los días que vienen,” me dijo el Señor.
“!Observa!”, me dijo el Señor y señaló a la distancia.
Miré hacia donde el Señor me estaba señalando y me di cuenta que eran las naciones del Medio-Oriente. Vi la nación de Irak como si fuera un gigantesco artefacto explosivo.
“Tu nación iniciará ataques contra Irak,” me dijo el Señor. “Estos ataques darán inicio a una serie de colapsos a nivel mundial. Hay mucha oposición para un ataque e invasión contra Irak, pero la oposición disminuirá grandemente cuando Irak comience una serie de acciones que serán extremadamente preocupantes a muchas otras naciones. Este asunto ha sido ordenado por Mí,” continuó el Señor.
Entonces vi un ángel grande sosteniendo una botella sobre la nación de Israel. El ángel comenzó a derramarla sobre todo Israel. Vi como una sustancia clara y espesa salía de la botella. Cuando la sustancia golpeó el piso, se transformó en una sustancia negra espesa.
“¿Qué es esta sustancia?”, pregunté al Señor.
“Aceite”, replicó el Señor. “Este aceite representa Mi Espíritu que está siendo derramado sobre Israel. También representa el hecho de que hay petróleo en Israel. Lo que te digo es verdadero, hija: hay petróleo en Israel. Será descubierto como resultado de un ataque contra Israel de uno de sus enemigos. A primera instancia este ataque será paralizante para Israel, pero se repondrá pues yo estoy con Israel.”
En este momento, el pequeño bote de madera donde estábamos el Señor y yo había llegado a la playa. Mientras nos bajábamos del bote, vi que otros botes pequeños habían estado con nosotros estaban también alcanzando la orilla. Mucha de la gente que salía de su bote estaba extenuada. Se veían completamente desmoralizados y deprimidos. Muchos de ellos colapsaron en la playa después de haber salido de sus botes.
Observé que dos grupos de gente comenzaron a formarse. Un grupo comenzó a caminar fuera de la playa. Lloraban y oraban mientras proseguían. Vi que este grupo de personas eran guerreros.
El otro grupo de gente comenzó a reunirse alrededor de aquellos que habían colapsado en el piso. Observé cómo comenzaban a ministrar y consolar a cada persona que estaba en el piso. Después de un tiempo, animaban a la persona con la cual estaban para que se pusiera sobre sus pies. Cuando la persona podía ponerse sobre sus pies, el que ministraba ponía el brazo sobre la persona. Me di cuenta que lo hacían para impedir que la persona volviera a caer nuevamente manteniéndola recostada sobre sí.
“Hay una necesidad ahora mismo”, me explicó el Señor, “de que muchos de mis hijos sean consolados y reciban aliento. Están extenuados y atemorizados por muchas de las cosas que le están sucediendo a ellos y en su derredor. Han estado bajo ataques severos y constantes y están en peligro de sucumbir a esos ataques. Necesito a muchos de mis hijos que rodeen a estos extenuados y los sostengan con sus oraciones y su presencia. Este es un tiempo para consolar a aquellos que lloran.”
“Muchos de mis hijos están extenuados, también están disgustados y en incredulidad por las muchas advertencias que están yendo y viniendo,” me dijo el Señor. “Están cansados de las palabras de juicio y tienen coraje con aquellos que las proclaman. Estas palabras son dadas con el fin de preparar a mis hijos para los días malignos que se avecinan. No son dadas con el propósito de destruir a mis hijos.”
“Hay algunos que han abusado mis advertencias y palabras de juicio. No conocen mi corazón y han estado abusando de las palabras de advertencia y de juicio que yo les doy. De cierto te digo, hija, yo amo el juicio. Yo he preparado mi trono para el juicio. El juicio siempre es el resultado de quebrantar mis pactos. Aquellos que no han quebrantado mis pactos no tienen necesidad de temer el juicio. Cuando eventualmente mi juicio cae, viene con verdad, y con la promesa de restauración y perdón si hay arrepentimiento.”
Observé cómo el segundo grupo de gente comenzó a seguir detrás del primer grupo de gente. Comencé a escuchar los sonidos de un tremendo repertorio de voces. Vi rayos y escuché un trueno fuerte. La tierra debajo de mis pies se estaba moviendo y abriéndose en pedazos amplios en diferentes lugares.
“¿Qué es esto, Señor?, pregunté con un grito de temor. “¿Qué está sucediendo?
Después de mi pregunta, hubo un silencio intenso. Entonces escuché la voz suave y tranquila del Señor detrás de mi diciéndome:
“Guiaré a mis hijos y los llevaré por el camino que deben andar. Seré luz a ellos. No teman, mis pequeños, no teman.”
Me di cuenta de pequeños senderos de luz que estaban guiando a estos grupos de gente. Estos senderos de luz iban cortando a través de la intensa tiniebla del mundo.
“Mis hijos no tienen necesidad de tener miedo o temer las cosas que están ocurriendo alrededor del mundo,” me dijo el Señor. “Porque yo estoy con ellos. Nunca los dejaré ni los desampararé. Los sostendré en la palma de mi mano. Sus pies no resbalarán si mantienen sus ojos puestos en Mí y no en las cosas que suceden alrededor de ellos. Ya yo les he dicho en Mi Palabra que esperaran las cosas que están ocurriendo en el mundo. Les he dicho que oren y velen. Una vez más amonesto a mis hijos que oren y velen. Velen y oren.”
En Él,
Hollie L. Moody
7 de septiembre de 2002



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