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¡Inescrutables los caminos de Dios!

  • relojprofetico
  • Dec 29, 2025
  • 6 min read


Muchas veces nosotros los humanos nos encerramos dentro de nuestras percepciones y prejuicios y perdemos de vista lo transcendental, lo más importante. En fin, la esencia de las cosas y momentos que Dios nos permite vivir. Las oportunidades que llegan furtivamente y sin esperarlas. Los momentos de Dios son inesperados. Es como cuando el ángel movía las aguas en el estanque de Siloé. Los oportunistas recibían el milagro.

 

Jerusalem no entendió su tiempo. Los doctos del tiempo de Jesús no aprovecharon el tiempo que se les permitió vivir. Aun conociendo las Escrituras erraron. Murieron en su pecado porque ignoraron y no entendieron las sazones y los tiempos.

 

¡Cuántos acercamientos hizo Jesús! ¡Cuántas revelaciones quizás tuvieron del Espíritu Santo! Como las que tuvo la esposa de Pilato cuando este deliberaba sobre la inocencia de Jesús. Pero tropezaron. Cayeron en el abismo de sus propias percepciones. Tropezaron en su juicio. En su manera de hacer las cosas. Ya Dios lo había advertido: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Jeremías 17:9 

 

Y el salmista exclamó:  ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Salmos 19:12

 

Cuando el ser humano dirige su vida basándose en sus propias percepciones y juicios de las cosas, comete errores. Tropieza y cae. Esto es independencia de Dios. Y Jesús nos amonestó: … porque separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5

 

David no se lanzó a empresa alguna sin consultar antes a Jehová. Y cuando lo hizo las consecuencias fueron trágicas: 70,000 vidas inocentes perdieron la vida por un rey que en un momento de dejadez hizo las cosas conforme a los impulsos de su corazón. Cuando hizo las cosas a su manera.

 

Pero alcanzó misericordia. Le pesó en su corazón su necedad y Dios que es presto en misericordia le extendió Su mano.

 

La Biblia nos dice: Después que David hubo censado al pueblo, le pesó en su corazón; y dijo David a Jehová: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehová, te ruego que quites el pecado de tu siervo, porque yo he hecho muy neciamente. 2 Samuel 24:10

 

Como este, hay muchos ejemplos en la Biblia que ponen en despliegue la fragilidad humana. Lo engañoso que es nuestro corazón y la necedad de hacer las cosas basándonos en nuestras propias percepciones.

 

Pedro es un ejemplo. Años de formación religiosa habían hecho efecto en su ADN. Ni los años que pasó con Jesús comiendo del mismo plato, bebiendo de la misma copa, escuchando sus respiros en las largas noches durmiendo por las praderas de Galilea habían llevado a Pedro a cambiar las percepciones de su religiosidad. En un momento dado Pablo tuvo que confrontarlo cara a cara. (Gálatas 2)

 

También nosotros muchas veces hemos sido confrontados cara a cara por no entender la profundidad de las riquezas de la sabiduría y la ciencia de Dios. Por no entender lo insondables que son sus juicios y lo inescrutables que son sus caminos. Solo miramos a través de un cristal que a veces está empañado por nuestros prejuicios y percepciones.


Lázaro es un prototipo de lo que nuestros ojos muchas veces juzgan al no ver las cosas como Dios las ve. Mirando con los ojos de la época, Lázaro era un marginado de la sociedad. Según el lente de ese tiempo Lázaro sufría una enfermedad como consecuencia de sus pecados o los pecados de sus padres. Esa era la creencia que permeaba en la teología del tiempo y preguntaron a Jesús sobre esto cuando el ciego clamaba por sanidad.


Los perros lamían sus llagas tal y como lamieron la sangre de la malvada Jezabel. Y comía de las migajas que caían de la mesa del rico que eran barridas y recogidas para los desechados de la sociedad. Todo este cuadro patético llevaba a una sola conclusión según la percepción humana: Lázaro era un paria objeto del juicio de Dios.


Pero el cielo tiene otra teología. Dios ve a los humanos diferentemente. Dios tiene un lente diferente. El tiene otro modo de interpretar las cosas porque el hombre, como dijo Dios en cierto momento, ve lo que está delante de sus ojos, Dios ve más allá. Dios ve el sufrimiento. Dios ve los motivos. Dios ve el dolor. Dios oye los gemidos. Dios ve las intenciones que se generan en los incógnitos sentimientos. Antes de juzgar con la vara del juicio, El mira por el lente de la misericordia.


Muchas veces los labios humanos hablan versos de amor, pero el corazón genera odio y desprecio. Muchas veces los labios pronuncian verdades, pero el corazón maquina mentiras.


Muchas veces los labios honran a Dios, pero el corazón está lejos de Él. Dios fue enfático sobre esto: Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado. Isaías 29:13

 

La Biblia da muchas lecciones al respecto. Casi ninguno de sus instrumentos escogidos satisfacía ni expectativas sociales ni espirituales ni religiosas.


·      Abraham, el amigo de Dios -  Provenía de una familia pagana y adoradora de ídolos. El miedo y la inseguridad doblegaron muchas veces su carácter. Fue polígamo, algo que estaba fuera del plan de Dios con los humanos. (Gn. 20; 25:6; Josué 24:2)


  • Moisés - Fue criado por la hija del Faraón y tuvo que haber sido pasado por todos los ritos de la oscura religión egipcia. Asesinó a un egipcio, rehusó responder al llamado de Dios y si no es por su esposa Séfora, su llamado hubiera sido truncado por la muerte al desobedecer la orden que marcaba el pacto entre Dios y la nación de Israel. (Ex. 2 y 4) Dios no le permitió entrar a la tierra prometida por haber deshonrado su nombre ante los hijos de Israel.

  • Jacob – El padre de las 12 tribus de Israel. Desde el vientre de su madre tenía una inclinación pecaminosa hacia la mentira y el engaño. Se apropió de promesas y bendiciones por medios ilícitos. Su vida estuvo marcada por debilidades humanas hasta que luchó con ángel y experimentó el quebranto de su naturaleza. Su cojera fue una señal de que las percepciones humanas que nacen de una formación torcida tienen que ser depuestas para poder cumplir el plan ya designado por Dios para nuestras vidas.

  •  Judá – Portador del cetro que en un futuro doblegaría imperios y naciones. Con el legislador a sus pies y con sus manos puestas sobre la cerviz de sus enemigos, Judá portaba la semilla de la redención sirviendo como un puente entre Dios y la raza caída.

    Señalado y separado con propósitos eternos que transcenderían arriba en los cielos y abajo en los abismos. (Gn. 49) Sin embargo, su corazón se inclinó a la maldad. Se confabuló en el asesinato de su hermano. Se separó de su padre y sus hermanos violentando así parámetros de sus antepasados al juntarse con una cananea.

    Dios intervino con actos de gracia y actos de juicios al matar a dos de sus hijos y hacer que el cordón genealógico de redención humana no fuera cortado al introducir a Tamar su nuera en esta línea de redención.

 

¡Todo esto es gracia! ¡Todo esto es infinita misericordia!

 

  • Arón – cumplió uno de los títulos y prototipos de más prominencia en el ámbito humano. El oficio de Sumo Sacerdote fue una investidura única en su clase. El Sumo Sacerdote era como el representante de Dios en la tierra. Abogaba por los pecados de la nación. Era un tipo de Cristo. Pero este hombre falló al acceder a la presión de construir un becerro para ser adorado por el pueblo.


Podríamos seguir hablando de debilidad humana, pero la Biblia nos testimonia algo grandioso: Que de la debilidad se sacan fuerzas. Fuerzas para pelear. Fuerzas para derribar murallas y vencer ejércitos. Algunos de ellos sacaron fuerza de sus debilidades, como menciona el escritor de Hebreos. Pero estas debilidades no detuvieron el plan de Dios. El amor de Dios es inalterable, aunque su corazón se aflige, Dios sigue trabajando. Trabajando en esperanza. Dios pone todo su empeño en nosotros aun habiéndole fallado. Porque Él no ve las cosas como nosotros las vemos. Nosotros vemos defectos en los seres humanos, Jesús ve herramientas necesarias. Él nos ve perfectos.

 

Nosotros vemos, aun en nuestros hermanos en la fe, impíos y pecadores. Dios ve santos. Así es como nos llama el Espíritu Santo en la Sagrada Palabras: SANTOS.

 

Nosotros vemos personas inútiles, Jesús los ve útiles para el avance de Su reino.

 

Nosotros vemos personas inadecuadas. Jesús las ve como parte de un glorioso plan.

 

Vemos al adicto como el rico veía a Lázaro. Pero Jesús ve al adicto como un potencial testigo del poder de Dios donde se hacen manifiestas las riquezas de su gracia y misericordia.

 

Aparece testimoniado en las Escrituras en las vidas de María Magdalena, la Samaritana, Mateo el publicano, la pecadora que fue llevada a Jesús para ser apedreada, la pecadora del frasco de alabastro, Saulo de Tarso y muchos, muchos otros.

 

 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?  ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. Romanos 11:33


Ana Ríos

14 de diciembre de 2025

 
 
 

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