La autoridad espiritual
- relojprofetico
- Jan 15, 2025
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Ana Rios
¿Qué es habitar al abrigo del Altísimo? Es estar en un lugar seguro, fuera del acecho del enemigo. Es ser sustentado por el Espíritu de Dios. Salmos 91:1 dice: El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.
Elías estuvo por varios años escondiéndose de la persecución del enemigo. Los lugares eran inhóspitos, pero allí era sustentado por Dios. ¿Por qué? Porque estaba en el lugar que Dios quería. Era el lugar que Dios le había señalado. Allí era que estaba bajo la sombra del Omnipotente. Sólo cuando habitamos al abrigo del Altísimo podemos estar seguros bajo su sombra porque allí somos sustentados por Dios. ¿Qué es estar al abrigo del Altísimo? Es estar bajo su autoridad. Y estamos bajo la autoridad de Dios cuando estamos en su voluntad, haciendo su perfecta voluntad.
¿Qué importancia tiene la autoridad espiritual en la vida de un cristiano? ¿Qué es la autoridad?
La Biblia se refiere a la autoridad cuando expresa que “Dios sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”, (Heb. 1:3) O sea, que sustenta todas las cosas con la palabra del poder de su autoridad. La autoridad de Dios representa a Dios mismo. Su poder representa sus hechos. Si una persona no puede estar presente para llevar a cabo un proceso legal designa mediante un documento escrito, estampado con su firma, a otra persona para que le represente legalmente. Esto es lo que conocemos como “un poder”.
El pecado contra el poder es perdonado con más facilidad que el pecado contra la autoridad pues el pecado contra la autoridad es un pecado contra Dios mismo. Eli profirió unas palabras certeras cuando dijo: Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él?... (1 Sam. 2:25)
Es de vital importancia que un creyente entienda la importancia de la autoridad y que la conozca a fin de que pueda vivir una vida en armonía con su Creador. Lucifer adquirió su naturaleza diabólica cuando atentó contra la autoridad de Dios, de este modo se volvió en su adversario. Ofender la autoridad de Dios es mucho más grave que cualquier otro pecado pues se atenta contra principios que son base de la esencia de Dios mismo.
¿Contra qué principios atentó Satanás en su rebelión contra Dios? Su pecado capital fue contra la autoridad de Dios, violó la autoridad de Dios cuando intentó poner su trono sobre el trono de Dios.
Todo creyente debe tener presente los principios de autoridad:
1. Toda autoridad se deriva de Dios, aun las de la tierra.
2. Toda autoridad, en sus principios, rige en la autoridad de Dios. Jesús dijo a Pilato: …Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene. (Jn. 19:11)
3. Al servir a Dios no debemos desobedecer a las autoridades porque el hacerlo operamos en los mismos principios que operó Satanás.
Si la autoridad humana entra en grave conflicto con la autoridad de Dios en nuestras vidas, nuestra prioridad debe ser estar sometidos a la autoridad de Dios.
En Josué 1:17 dice: De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti; solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés.
Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. 19 Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; 20 porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. Hechos 4:18-20
Cuando los trajeron, los presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó,28 diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. 29 Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. Hechos 5:27-29
El temor más grande de Satán no es que prediquemos la palabra de Cristo, sino que estemos sujetos a la autoridad de Cristo. La obra de Dios jamás puede llevarse a cabo según el principio de Satanás, mucho menos podemos ofrecer adoración al Dios del universo dentro de los principios de Satán. Los que lo han intentado han pagado caro por su rebelión. Jeroboam supuestamente estableció un culto para Jehová, pero lo hizo dentro de los principios de rebelión porque iba en contra de lo que ya Dios había establecido.
¿Cómo podremos establecer la autoridad de Cristo en la tierra si no lo hacemos bajo su autoridad? ¿Cómo podremos derrotar a Satanás si no conocemos la autoridad de Cristo? El conflicto de los siglos que se decidirá en el Valle de la Decisión o Armagedón es para establecer quién realmente tiene la autoridad en el cielo, la tierra y el universo. En ese gran valle quedará demostrado a las naciones, al anticristo y todos sus secuaces, al diablo y todos sus demonios que de Dios es la autoridad en el cielo, en la tierra y todo el universo.
Actualmente nuestra batalla individual se delibera sobre quién tiene la autoridad en nuestras vidas. ¿La carne y sus deseos que son instrumentos de Satán? ¿O la tiene el Espíritu Santo que mora en nosotros? Es imprescindible que cada cristiano tenga un conocimiento básico de lo que es la autoridad de Dios.
Pablo era un celoso fariseo perseguidor de la iglesia. Jesús se le cruzó en el camino y le dijo que era dura cosa dar con sus pies (el poder humano) a un aguijón (la autoridad de Dios). Pablo cayó al suelo y reconoció a Jesús como Señor. Lo primero que Dios hizo con el apóstol fue someterlo a su autoridad. Pablo tuvo que someterse a las instrucciones que le dio un simple hermanito llamado Ananías pues había tenido un encuentro con la autoridad de Dios. Si Pablo no se hubiera encontrado con la autoridad en el camino a Damasco jamás se hubiera podido someter a ese simple hermanito en la ciudad. Esto nos muestra que quien ha tenido un encuentro con la autoridad trata simplemente con ello y no con el hombre.
No miramos al hombre sino a la autoridad con la cual está revestido ese hombre. No obedecemos al hombre sino a la autoridad de Dios. El que resiste a un Pastor que está bajo la autoridad de Dios, resiste la autoridad del Dios bajo cuya autoridad opera el Pastor y le es contado por rebelión. Se convierte en enemigo del Espíritu Santo.
Ese fue el mensaje que nos dio Isaías concerniente a la rebelión de Israel:
En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad. Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos. (Isaías 63:9-10)
De la misma manera el Espíritu de Jehová pastorea a su pueblo. En toda angustia nuestro Dios se angustia, en su amor y su clemencia nos redime y nos levanta. Resistir su autoridad es rebelarse contra Él, es hacer enojar su Santo Espíritu. ¿Queremos que el Espíritu Santo se vuelva enemigo nuestro y pelee contra nosotros? No. Humillémonos entonces a Dios y aceptemos su autoridad. Entre la entrada y el altar clamen los sacerdotes ministros de Jehová.
Dios se ha propuesto manifestar su autoridad al mundo por medio de la iglesia. La iglesia, en la coordinación de los diversos miembros del cuerpo de Cristo, es una manifestación patente de la autoridad de Dios. En este aspecto necesitamos ser quebrantados hasta la sumisión y comenzar así a aprender la obediencia a su autoridad.
¿Cuál es la mayor exigencia que Dios impone al hombre? La obediencia. Saúl es un ejemplo de cómo la desobediencia nos lleva a atentar contra la autoridad de Dios. Recibió unas instrucciones precisas. Instrucciones que serían determinantes en los planes de Dios con su vida respecto a su futuro, su descendencia y la nación de Israel. Sin embargo, la incapacidad de este monarca en someterse a la autoridad de Dios lo llevó a cometer un desatino tras otro hasta perderlo todo, incluyendo su alma.
La obediencia es lo único que honra completamente a Dios. Ni las ofrendas, ni los sacrificios. Ni aun el deseo de querer trabajar para Dios. Sólo y únicamente la obediencia toma a Dios como su centro y nos somete bajo su autoridad. La obediencia hace que se cumplan los designios de Dios en nuestras vidas y permite que la expresión “venga a nosotros tu reino, sea hecha tu voluntad en la tierra como en el cielo” se haga una realidad.
La autoridad de Dios es impuesta a nosotros de diferentes maneras: A través del Pastor sometido a la autoridad de Dios a quien Dios reconoce como el ángel (mensajero) de la iglesia. A través de los líderes que trabajan bajo la autoridad de Dios que ayudan al Pastor en el gobierno de la iglesia. A través de los profetas que hablan bajo la autoridad de Dios. Y a través de los gobiernos que no están en conflicto con la voluntad de Dios.
Para que se haga realidad la autoridad, tiene que haber sumisión y para haber sumisión el yo tiene que ser excluido y relegado a un plano inferior. Según nuestro yo la sumisión es imposible, la sumisión solo es posible cuando vivimos en el espíritu
La oración de Jesús en Getsemaní donde grandes gotas de sangre sudaban por su frente, no fue debido a una debilidad de la carne en no querer hacer la voluntad del Padre. Esta es la suprema oración donde Jesús manifestó su obediencia y se somete a la autoridad de Dios. No era asunto de ir o no ir a la cruz. La disyuntiva de esta oración era someterse a la autoridad de Dios para hacer su voluntad.
Lo absoluto en la vida de todo creyente no es orar, no es ayunar, no es ofrendar, cantar o predicar, lo absoluto es hacer la voluntad de Dios. Podemos orar aun en obstinación. Aun podemos ofrendar, cantar y hasta predicar en un espíritu o principio de rebelión. Lo supremo es hacer la voluntad del Padre.
El acto supremo de la vida es obedecer a Dios, obedecer su Palabra. En este aspecto nos sometemos a su autoridad. La voluntad de Dios representa la autoridad. Antes de hacer lo segundo tienes que hacer lo primero. Para conocer la voluntad de Dios tienes que inquirir, tienes que orar y tocar a la puerta hasta que esta se te abra. Al aceptar a Jesús no somos llamados primariamente a optar por la abnegación o el sacrificio. Esta es la falsa concepción del catolicismo romano con sus actos de abnegación de las monjas y sacerdotes y los que se abjuran a votos de silencio y flagelación de la carne.
El llamado primario de Dios es someternos a una vida de obediencia a Dios. Esto es estar bajo su autoridad. Es cumplir su propósito que designó para nosotros. ¿Cuál es el propósito de Dios en mi vida? Cualquier buena intención que no cumpla el propósito de Dios que Él tiene designado para mi vida se convertirá en un obstáculo para los intereses del reino.
¿Cuántos hay que pudieron ser mejores líderes en sus iglesias que ser Pastores? ¿Cuántos pudieron ser mejores maestros que músicos? ¿Cuántos pudieron servir mejor en su país que en las misiones foráneas? Pero sus sueños caprichosos los llevaron a cometer desatinos y hoy son malos misioneros, malos pastores, malos músicos porque no están cumpliendo con el plan de Dios para su vida. No fungen bajo la autoridad de Dios.
El principio básico no consiste en preferir la cruz, sino en hacer la voluntad de Dios y lo más difícil para un ser humano es anteponer la voluntad de Dios a la suya. Hacer la voluntad de Dios conlleva muerte. Muerte a nuestros sueños, muerte a nuestros planes, muerte a nuestro yo. Hacer la voluntad de Dios equivale sudar sangre, tal como Jesús sudó sangre en Getsemaní. Eso duele, pero a la postre nos trae paz, alegría y satisfacción.
Si el principio en el cual nos basamos para nuestro trabajo y servicio debe incluir la rebelión, que es desobediencia a Dios y su Palabra, Satanás obtendrá entonces la gloria y disfrutará de ella aun por medio de nuestro sacrificio. Saúl podía ofrendar todo el botín de Amalec, pero jamás Dios lo aceptaría como sacrificio porque implicaba un principio de rebelión, un principio satánico.
Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová tu Dios en Gilgal.22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. 23 Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. (1 Sam. 15:21-23)
El que desordenadamente levanta su cabeza y actúa en forma independiente de Dios está en rebeldía, la consecuencia de la cual es la muerte. Todo aquel que trate de servir sin tener primero un encuentro con la autoridad, ofrece fuego extraño. Cualquiera que diga: “Si él puede, yo también”, está en rebelión. Dios no solo cuida de ver que haya fuego, sino que también está muy interesado en prestar atención a la naturaleza del fuego. La rebelión cambia la naturaleza del fuego espiritual.
En la obra de Dios no hay lugar para el servicio individual aislado, fuera de la autoridad de Dios. Jesús dijo: …Separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5
En el trabajo espiritual todos deben servir coordinadamente. Muchos tratan hoy de servir a Dios en forma independiente. Jamás han estado sujetos a la autoridad y sin saberlo pecan contra la autoridad de Dios. Usted los nota aislados, querellosos, nunca están satisfechos con lo que se hace en la iglesia, con lo que predica el Pastor.
Para estos, ningún líder sirve, los maestros no saben enseñar. Su vida es una constante queja pues nunca están contentos. Esto es un síntoma de que tienen problemas con la autoridad espiritual. Son los delincuentes espirituales. Luego los vemos corriendo de iglesia en iglesia.
¿Cuál es la única manera de hacer huir a Satán? Estar bajo la autoridad de Dios resistiendo a Satán. Someteos a Dios, resistid al diablo y huirá de vosotros. Santiago 4:7




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