La Batalla por la mente

En 2020, OTAN hizo público un documento bajo el título Cognitive Warfare: The Battlefield for the Brain (Guerra Cognitiva: El campo de batalla del cerebro). El documento hace una aseveración que más que aseveración es un desafío. Dice: “El cerebro será el campo de batalla del siglo 21. Los seres humanos son el punto de controversia y futuros conflictos probablemente ocurrirán primero digitalmente y luego físicamente en la gente, posteriormente en las proximidades de los centros de poder político y económico.”
Nos hablan de una guerra peleada en la mente. Una guerra psicológica donde el cerebro se convertirá en el blanco para la derrota y destrucción del ser humano. O en la avenida para poseer su alma. Algo que desde el Edén ha estado en disputa. Esta es la razón de toda la oleada de proyección e información que acribilla el cerebro día a día.
YouTube es una de estas sofisticadas herramientas que constantemente golpean intentando acaparar la atención con sus prédicas y mensajes cargados con sofisticadas estrategias subliminales. El plan es crear falsas esperanzas. Instigar hacia una búsqueda de alicientes y vanos consejos que sólo pueden ser hallados en largos momentos de oración y quietud con nuestro Creador. Palabras que sólo pueden ser recibidas en un contacto directo con el libro de Dios.
Estos son los nuevos dioses de la era moderna. Dioses que han robado la lozanía espiritual y la cándida fe de los cristianos del último tiempo. Son los altares donde día tras día se quema incienso. No el incienso de la oración. Es otro fuego. Un fuego extraño que consume cada segundo el candor de la fe de los cristianos.
La batalla por la mente no es nueva. Ya se peleó en el Edén. Dios tenía los sentimientos de la primera pareja. Hablaba con ellos. Los cuidaba proveyendo sus necesidades. Dependían completa y absolutamente de Él. Un Dios amoroso y bueno. Eran su pertenencia. Una pertenencia libre, sin coerción. Pero alguien quería esto. Alguien se llenó de envidia queriendo suplantar. Y con astucia se introdujo en el Edén. Convenció a Eva y ella escuchó. Y Eva proliferó el engaño. Entonces vino la caída. Y luego vino la maldición. Desde allí las almas andan errantes en busca de lo perdido. Lo triste es que buscan en lugares equivocados.
Hoy Satán usa la misma estrategia. Ciertas verdades camufladas en un envoltorio de mentiras destructivas. Con halagos, con ponencias justificadas ha logrado acaparar la mente de esta generación. Todo comienza de la manera más sutil e inocente. Apelando los sentidos. Despertando anhelos primitivos en la naturaleza humana. Anhelos por el conocimiento. Anhelos por saber. Por querer ser igual a Dios.
Día tras día escuchamos el lamento por la grave preocupación sobre los efectos de la tecnología. Niños que convulsan. Adolescentes robotizados. Matrimonios destruidos. Familias quebrantadas. Una generación que se ha echado a perder, sumida en la pornografía y el satanismo. Un nieto relataba la agonía de ver a su anciano abuelo, quien en un tiempo fue un piadoso hombre de Dios, sumirse en el cieno de la pornografía.
El reto que tienen los líderes de iglesias que están comprometidos con Dios es abrumador. Niños entrenados en video juegos, hundidos en la pornografía, preparados para operaciones encubiertas, cautivados por el ocultismo y prácticas demoniacas, usados como disparadores en las escuelas, todo esto es real. Es lo que vive esta generación. ¿Pasará esta generación?
Si usted es un padre-madre, necesita entender que sus hijos son el blanco de gente poderosa detrás de una tecnología bien peligrosa. Es su responsabilidad protegerlos. Tienen que hacer vallado y levantarse en pie de lucha contra los susurros de la serpiente.
Uno de los arquitectos de este nuevo orden, Zbigniew Brzezinski publicó en el 1997 un libro: The Grand Chessboard. Sus motivos son claros. Terminar lo que Nimrod comenzó y no pudo realizar porque fue detenido. Un juicio fue decretado por el Creador del Universo.
Brzezinski escribió: “La era tecnológica conlleva una transición gradual hacia una sociedad más controlada. Dicha sociedad estaría dominada por una élite, libre de las restricciones que imponen los valores tradicionales. Pronto será posible ejercer una vigilancia casi continua sobre todos y cada uno de los ciudadanos y mantener expedientes actualizados y completos que contengan incluso la información más personal sobre todos y cada uno de los miembros de la población”. Zbigniew Brzezinski, 1997, The Grand Chessboard.
¿Cómo implementarán esta era tecnocrática? Ya tienen los instrumentos de la tecnología. El siguiente paso es apoderarse de la mente. Y la mente es la puerta del alma. De allí se llega al espíritu. Es en el espíritu que se produce el quebrantamiento. Y allí se producirá la separación de Dios.
Lo primero que debemos tener presente es cómo salir del trance del control mental. Para esto hay que aceptar que las tecnologías de control mental son reales y sumamente peligrosas. Entonces hay que poner pautas. Tenemos que detenernos. Eva probó la fruta porque abrió su oído al susurro de la serpiente. ¿Por qué tenía que estar platicando con la serpiente? Luego ejercitó el sentido de su vista mirando lo que no debía ver. Entonces comenzó a interpretar a su manera la palabra de Dios. Dios no dijo “ni le tocaréis”; Dios dijo: “no comerás”. Punto.
Son los pasos certeros para romper nuestra relación con Dios. Lo demás son estadísticas. Y es la realidad que vive el llamado pueblo de Dios. Un pueblo que está en trance. Bajo el control de fuerzas extrañas.
Hay que salir entonces del trance. ¿Cómo? Abriendo los oídos a lo que el Espíritu quiere decirnos. Parándonos en los caminos y preguntar. Volver al lugar donde dejamos a Dios. Reparar el altar abandonado. Volver a las primeras obras. Volver a nuestro primer amor. Volver a enamorarnos del Señor. Que él sea el único. El amado de nuestro corazón. El que ama nuestra alma.
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Ana Ríos
8 de julio de 2026





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