La destrucción de Jericó y el establecimiento del reino de Cristo
- relojprofetico
- Oct 26, 2025
- 10 min read

Ana Rios 26 de octubre 2025 La Biblia es un libro milagroso repleto de eventos milagrosos. Y un milagro, como dice el diccionario, es un hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino. Uno de estos hechos no explicables por las leyes naturales es la destrucción de las murallas de Jericó.
La palabra Jericó se deriva de dos palabras hebreas que significan: ciudad de palmeras y la otra es luna, haciendo quizás referencia al culto pagano a la luna que imperaba en aquel lugar. Quiere decir entonces que Jericó era un bastión espiritual donde principados y potestades del mal estaban acuartelados usándolo como centro de actividad de gobierno de aquel territorio, la tierra de Canaán.
Los cananeos habían escuchado las noticias que habían repercutido sobre cómo el imperio más poderoso de la tierra en ese tiempo había sido destruido. Cómo el gran Dios, Jehová de los Ejércitos había destruido los dioses de Egipto con diez plagas, una detrás de la otra.
Sabían que nadie había podido hacer frente al pueblo de Israel; nadie había podido contra su Dios. Aquella gente estaba aterrorizada. En Josué 2:9-11 dice: 9 Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros. 10 Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido. 11 Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.
Jericó era la fortaleza principal y más grande de toda la tierra de Canaán. Su conquista equivalía un golpe certero para poseer toda Canaán. Toda la actividad pagana se centraba en este lugar y aparentemente la ciudad era casi indestructible. No había forma de escalar y menos derribar aquellas gigantescas murallas que rodeaban la ciudad.
Aquellas murallas eran también la materialización de unos poderes espirituales mayores que protegían aquel territorio. De esto estaban convencidos los moradores de Jericó porque vemos que no hicieron intento alguno para defender la ciudad cuando llegaron los israelitas.
Quizás también podrían pensar que Jehová sólo era Dios de la naturaleza por haber partido el mar rojo y el río Jordán, o Dios de guerras solamente por haber derrotado a los reyes amorreos y que no era Dios de fortalezas, por lo tanto, no podría derribar los gigantescos muros. El mismo razonamiento lo tuvieron los sirios cuando se prepararon para atacar a Israel durante el reinado de Ben-hadad, que Dios sólo era Dios de montes y no de valles.
Fue la primera prueba de fe para los de Israel que habían nacido en el desierto pues todos los mayores que salieron de Egipto habían muerto. Pero no sólo de fe, también de obediencia porque los métodos y estrategias sugeridos por Dios a Josué fueron controversiales y extraños. ¿Cómo unas murallas tan fuertes, altas e impenetrables como las de Jericó podrían caer con solo tocar unos cuernos y darle vueltas y más vueltas?
Hoy día hubiera sido el chiste de la historia. Josué se hubiera convertido en el hazme reír de los agnósticos e incrédulos. Pero así es Dios. Dios nunca hace las cosas como nosotros queremos que se hagan. Dios la hace a su manera, y siempre la manera de Dios es la mejor.
Desde el monte de Gilgal Josué contempló la ciudad de Jericó. Algo impenetrable. Un desafío a la mente humana. No había recibido aún direcciones específicas sobre cómo habría de atacar la ciudad y el pueblo que él dirigía no estaba entrenado para tal hazaña. Tampoco tenían las armas adecuadas ni los instrumentos para derribar los muros. Había quizás una batalla mental, sí porque nuestra mente a veces se vuelve en un campo de batalla y más que batalla agonía, porque Josué no entendía el plan. Y por lo general nosotros los humanos casi siempre nos enfocamos en el problema o en la dificultad en lugar de enfocarnos en lo que Dios quiere y puede hacer.
Cuando Josué levantó sus ojos, allí parado frente a él, estaba un guerrero con una relumbrante y filosa espada en su mano.
Josué lo retó: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? (Josué 5:13) Y el extraño le respondió: …No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? 15 Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo.
Josué entonces quedó convencido que este Príncipe de los ejércitos de Jehová era el Ángel del Pacto que le había hablado a Moisés en la zarza ardiente (Ex. 3:4). Quien era co-igual con Jehová, y más adelante se expresa como Jehová. Josué 6:2
Dios nunca deja a sus hijos sin dirección en medio de las batallas. Siempre nos ha garantizado que no atravesaremos solos los desiertos. Allí en la enfermedad, en la prueba, su presencia se hace manifiesta perennemente, cuidándonos y dándonos dirección. Es aquí entonces que Josué recibe las instrucciones detalladas de su misión. Sería bajo el liderazgo del Arca del Pacto, símbolo de la presencia de Dios.
Hemos hablado en otras ocasiones que el mundo material es una proyección del mundo espiritual y que aquí los símbolos cobran profundos significados. Y que cuando son aplicados como principios cumplen sus objetivos en el ámbito material.
Jericó era símbolo o una proyección del dominio y poder del mal sobre aquel territorio que Dios había reclamado como su heredad. Quiere decir que aquella batalla no se podría pelear con espadas ni con ejércitos, tal y como en otro momento Dios le dijo a Zorobabel: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. Zacarías 4:6
No era asunto de estrategias militares, ni con armamentos de guerra. Sólo el poder del Espíritu Santo podía luchar contra lo que representaban aquellas gigantescas murallas. Aquello era como un vallado, como una fortaleza que regía dentro de un reino espiritual de maldad y perversión y se manifestaba a través de aquellas impenetrables murallas en el mundo material. Es importante que entendamos esto pues el pueblo de Dios está siendo debilitado al no discernir ni querer entender la manera en que el mundo espiritual es proyectado en este mundo material para ganar terreno en las mentes de los humanos.
Los juegos electrónicos son una proyección de un mundo espiritual siniestro. La música secular, películas, series y una infinidad de prácticas enraizadas dentro de lo que llamamos cultura son una manifestación material de fuerzas espirituales que luchan por el dominio de las mentes humanas y su ámbito.
Es en este contexto que el Apóstol Pablo nos advierte que… no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:12
En cierto momento, unos años atrás me llamó una persona esposa de un médico que estaba teniendo ataques y opresiones espirituales. Aunque la señora era católica manifestaba tener temor a Dios y detestaba toda práctica de brujería.
Le dije que tendríamos un culto en su hogar donde oraríamos y hablaríamos de la Palabra. También pediríamos al Señor para que revelara si había algo oculto pues según mi experiencia cuando estas cosas suceden siempre hay un vínculo o vehículo a través del cual los poderes del mal hacen reclamos del lugar y de las vidas. Ya había cobrado una vida pues su hermano se había suicidado.
Fuimos mi esposo y yo y dos o tres hermanos de oración. Oramos un rato, cantamos y hablamos de la palabra. Luego hicimos una oración especial presentando la petición al Señor. El Espíritu Santo entonces usa una hermana y hablando lenguas espirituales la dirige a uno de los cuartos de la casa. Abre un closet, tira todo al piso y de allí extrae un diploma de iniciación masónica.
Luego la señora nos explica que no sabía que eso estaba allí, pero recordó que su esposo había sido invitado a ser parte de la masonería y sin saber prácticamente lo que estaba haciendo accedió a ser iniciado como tantos otros profesionales lo habían hecho para ser parte de un grupo elite de Puerto Rico.
La señora nos dio el diploma para que lo quemáramos pues estaba un poco asustada. Cuando al día siguiente intentamos quemarlo, el papel no ardía. Tuvimos que orar, reprender los poderes espirituales del mal y entonces en una forma extraña aquel documento comenzó a arder. Comenzó por una tenue luz azul alrededor de las orillas hasta que poco a poco se desvaneció dentro de aquella llama.
Traigo este testimonio para que entendamos la forma sutil que las fuerzas del mal usan para establecer su hegemonía y control dentro del mundo material.
Sólo aquel Príncipe de Jehová, que no era otro que Jesús, podía con aquella espada afilada comenzar el ataque contra aquel bastión espiritual de maldad desde donde satán y sus secuaces ejercían control de mando. Se requería una obediencia inflexible y absoluta. No era un juego. Se pelearía contra ángeles caídos que una vez gobernaron antes de su caída territorios bajo la autoridad de Dios. Sabían las artes de guerra, tenían las armas. Y al ser seres espirituales sobrepasaban la fuera humana. Por siglos se habían apoderado de aquel territorio. Quiere decir que allí imperaba lo peor de lo peor.
Dios puede con un dedo deshacer el poder del mal. Con una simple señal puede encarcelar a todas estas huestes de maldad. Pero, primero, Dios trabaja en principios de justicia. Segundo, en Apocalipsis 10:7 dice …que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas. Y este es uno de esos misterios.
En este aspecto entonces se requería una obediencia sin titubeos a las directrices divinas. Conforme a las instrucciones, el Arca iría al frente como una proyección o manifestación de la presencia de Jehová. Y a la presencia de Jehová tiembla la tierra. Tendrían que huir despavoridos aquellos principados del mal.
Luego, una solemne silenciosa procesión de Israel dejaría el campamento y se dirigiría hacia el área donde estaba la ciudad. Primero hombres con pocas armas, luego seguidos por siete sacerdotes que tocarían continuamente, no las trompetas que solían tocar, sino unos grandes cuernos.
El sonido de aquellos cuernos era estruendoso. Se escuchaban a largas distancias. ¿Tiene todo esto sentido en la lógica humana? La impresión debió haber sido peculiar.
Como dice Levítico 25:9, estos mismos cuernos eran usados para anunciar el año del jubileo. Algo espectacular estaba ocurriendo en el mundo espiritual. Y los cuernos anunciaban que era conquista. La destrucción de Jericó marcó el inicio de lo que por años la humanidad había añorado: la liberación del yugo de satán y sus demonios. Evento que culminaría en la cruz del Gólgota y luego en el Valle de Armagedón. Esto era una preparación para algo mucho más espectacular. Cuando Jesús en representación de la raza humana, siendo simiente de la mujer, aplastará la serpiente en la cabeza.
Cuando llegó el séptimo día prosiguieron con la misma procesión: llegaron mucho más temprano que los días anteriores, al rayar el alba. En el mismo orden dieron la vuelta a la ciudad, pero esta vez el desafío a la fe y la razón fue mayor. Tuvieron que dar siete tediosas vueltas.
Entonces sonaron los cuernos de victoria y la voz de Josué surcó el espacio no solo físico, también espiritual cuando dijo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad…
Hay muchos principios espirituales en todas estas narrativas que fueron escritas para nosotros. ¿Por qué para nosotros? Dios sabía que viviríamos el momento más peligroso en la historia humana cuando de la misma forma que la serpiente sedujo a Eva, seríamos seducidos hacia una trampa donde no habría escapatoria y es la marca de la bestia.
9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, 10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; 11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. Apocalipsis 14:9-11
En la primera prueba hubo redención. Pero en la segunda no hay perdón. No hay redención. No hay escapatoria.
La posesión de Jericó tiene un significado escatológico. Concierne también para nuestro tiempo porque está a punto de desplegarse la batalla de los siglos, una batalla por el alma humana y por el dominio de la tierra. Las murallas de Jericó no cayeron frente a Israel, sino ante el Arca de Jehová como está expresado en Josué 6:8, ante Jehová mismo cuya presencia entre su pueblo se proyectaba a través del Arca del Pacto.
Y el sonido de estos cuernos de jubileo alrededor de la ciudad hicieron la proclamación de Jehová, el establecimiento de su reino, proclamaban que el sufrimiento de su pueblo había llegado a su fin y que entrarían a su heredad.
Este era el acto simbólico y de mayor importancia del toque de los cuernos dondequiera eran tocados.
De la misma manera, el reino de Cristo será anunciado en su segunda venida y precedido por un toque de trompeta por sus mensajeros angelicales. Y algo de lo que debemos estar claros y conscientes es que el advenimiento del reino de Dios siempre implica destrucción de sus enemigos. Apocalipsis 14: 19,20 dice que …el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. 20 Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios.
Jericó tipifica el sistema de este mundo. Todo, absolutamente todo ha de ser destruido porque Jesús no construirá su reino en las fortalezas creadas por sus enemigos. Todo será convertido en cenizas.
También en esta historia vemos la significancia del número siete, símbolo de poder y plenitud: Siete cuernos, siete sacerdotes, siete días dando vueltas a las murallas, repetidas luego otras siete veces en el séptimo día. Es una manifestación de que era un asunto de Dios, no humano. Y en los asuntos de Dios se requiere completa obediencia y sumisión a su precepto.
La repentina destrucción de Jericó por el poder de Jehová típica los reinos de este mundo que están en oposición a Dios y que serán de la misma manera destruidos. …que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. 1 Tes. 5:3
Y aparece atestiguado en Hebreos 11:30 que todo es un asunto de fe: Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días. Esa es la condición requerida en esta hora. Todo paso que demos de fe en Dios y su poder será honrado por el Dios que hizo los cielos y la tierra y que ha dicho no te dejaré ni te desampararé.



Comments