La justicia de Dios
- relojprofetico
- Nov 15, 2025
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El capítulo 32 de Deuteronomio es uno de los capítulos más extraordinarios de la Biblia porque nos da una revelación de la personalidad de Dios y de uno de los atributos quizás menos compresible de su carácter, es a saber su justicia.
Este capítulo es como una elegía o un poema triste nacido en el corazón de Dios y comunicado a Moises para que lo recitara a su pueblo. En su omnisciencia Dios sabía que aquel pueblo a quien había escogido como su heredad le fallaría.
Todos sus atributos revelados a nosotros los humanos son paralelos con su esencia que es única. Un árbol de manzanas tiene muchos compuestos: las hojas, la corteza, las ramas, los frutos, etc., pero es un solo árbol de manzanas. De la misma manera, Dios tiene muchos atributos. Algunos nos son conocidos en la medida que Él ha querido revelarnos su esencia, otros nos son desconocidos, inexplicables e incomprensibles.
Y quiero presentar algo sobre su justicia. La Biblia dice en Dt. 32: 4: Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto.
Job 37:23: Él es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder; y en juicio y en multitud de justicia no afligirá. 24 Lo temerán por tanto los hombres; Él no estima a ninguno que cree en su propio corazón ser sabio.
¿Qué es la justicia de Dios? Es la rectitud de su naturaleza, es pagar a cada uno conforme a su obra. Mateo 16:27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.
Dios es un Dios imparcial. Él juzga la causa. Generalmente los jueces juzgan la persona, pero no juzgan la causa. Esto no es justicia, esto es malicia.
En Gen. 18:21 Dios dijo: 20 Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, 21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.
Cuando Dios actúa en un caso punitivo Él pone las cosas en balanza. Él no actúa con prejuicio ni violencia. Él no provoca una revuelta, sino que actúa en un circuito contra de los ofensores.
Dios juzga a los seres humanos en base a seis posiciones:
1. A que Él es un Dios justo. Su santidad es la causa de su justicia. Su santidad no permitirá que Él vaya más allá a hacer algo que no es justo y su justicia no sobrepasa su santidad.
2. La regla suprema de justicia es su voluntad. Es el estándar de su equidad. Su voluntad es bondadosa y sabia. Dios no procura ni desea nada que no sea justo, por consiguiente, es justo porque esa es su voluntad.
3. Dios hace justicia porque es lo que emana de su naturaleza, es parte de su ser. Los jueces de la tierra pueden ser sobornados. Pueden ser influenciados en su juicio, pero Dios no pude ser ni influenciado ni sobornado debido a su sentido de justicia. Él no puede ser obligado, pues él es todopoderoso. Él juzga con amor y justicia.
4. La justicia es la perfección de su naturaleza divina. La perfección se encuentra en Él. Por lo tanto, su justicia es inmaculada, exenta de corrupción.
5. Debido a su naturaleza perfecta, jamás Dios haría ni puede hacer algo incorrecto a sus criaturas. Dios no actúa de acuerdo con las leyes humanas.
6. La justicia de Dios es tal que no demanda razón de sus acciones. Romanos 11:33 nos dice: ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! 34 Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? 35 ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? 36 Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.
La justicia de Dios fluye a través de dos canales. Es vista en dos cosas: en las recompensas y en los castigos.
¿Por qué redundamos sobre este atributo inefable de Dios? Es imprescindible primero que conozcamos a Dios. Y segundo, que tengamos claro la naturaleza que rige detrás de los fenómenos que contemplamos en este día presente.
En Romanos 2:16 la Biblia nos dice: ...en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.
Querámoslo admitir o no, estos son los días que señalan al fin de la era. Sutil y sagazmente satán ha ido moldeando la mente del ser humano con el objetivo de modificar su pensamiento y su conducta con un fin específico: transformar al humano a su imagen y semejanza.
Esto lo ha estado haciendo a través de medios sutiles y engañosos y uno de ellos son las películas. Las películas, sean cuales sean, van moldeando la mentalidad humanidad. En ellas se sueña, se forman ideales y se despierta un morboso deseo por lo desconocido. Despiertan instintos desconocidos de querer asimilar los estilos de vida de individuos que han sido formados con estos propósitos. Porque estos actores imponen estilos de vida, formas de vestir, de peinarse, de hablar, etc., etc.
Si un cristiano no abre sus ojos a la realidad presente que vive, terminará abriéndolos a la realidad del infierno, porque el infierno es real.
En noviembre de 2019 tuve una visión. El Señor me dijo te voy a mostrar cómo opera el espíritu del mundo en los hijos de desobediencia. Por días el Espíritu Santo no cesaba de gemir en mí. En la visión nocturna veo muchas personas que vivían dentro de una cueva gigante. Allí estaba yo y mis hijos. Todos eran creyentes, algunos conocidos y otros no. Entiendo que esto es símbolo de nuestro lugar escondido en Cristo. Un lugar de protección y refugio.
La gran mayoría de la gente jamás la he visto antes. Vivíamos dentro de aquella roca gigantesca que nos servía como refugio. El mundo afuera era una tiniebla. Era como una oscuridad salida de un cataclismo. Todo se veía invadido por una niebla espantosa. Los árboles se veían sin vida y el paisaje se veía devastado. El cielo estaba gris y sin vida. Pero nos sentíamos tranquilos pues teníamos seguridad dentro de aquel enorme peñón que nos protegía.
La cueva, toda en roca, estaba dividida en muchos compartimientos que eran como pequeños apartamentos. Afuera de la cueva todo era caos y niebla. Dentro de aquella cueva había un hombre de mediana edad que nunca he visto que lideraba nuestra área. El hombre era blanco de pelo negro y vestía un pantalón kaki con una camisa de cuadros. Ejercía cierta autoridad sobre aquel lugar. Había visto un Pastor vestido de la misma manera en una visión que Dios me dio muchos años atrás sobre un Pastor apóstata que dirigía una congregación.
Llego como a una antesala que estaba en la entrada de la cueva desde donde se podía apreciar la desolación que rodeaba afuera. El hombre intentaba convencernos sobre algo y era que quería abrir unos cajones parecidos a unas incubadoras grandes donde había unos seres extraños. Las incubadoras eran extrañas y estaban en un lado de la entrada de la cueva, algo que nunca había visto antes.
Cuando lo escuché mi espíritu se perturbó pues, aunque desconocía lo que incubaban, sabía que era algo bien peligroso. Lo único que le dije fue que no lo hiciera. No me atrevía a argumentar e imponer mi criterio pues entendía que él tenía una investidura de autoridad. El terror se había apoderado de mí. Con ese terror, pues entendí que él no desistía y nada lo detendría, me fui a mi compartimiento.
Vuelvo a la antesala pues un perrito yorki pequeño entró temblando aterrorizado. Sentía el ambiente saturado de ese mismo terror y cuando llego a la antesala observo que el hombre había abierto una de las incubadoras. De allí salió un infante bastante grande. Medía como cuatro pies. Era algo siniestro y feo, de un color verdoso. Su cabeza era grande y redonda, casi deforme, de donde brotaban dos enormes bolas de ojos, como las de las ranas. El terror se apoderó de mí pues el hombre siguió abriendo incubadoras de donde salían más de esos seres.
Impulsada por un instinto de protección me fui a mi compartimiento donde estaban mis hijos. Buscaba cómo esconderme y pensando a la misma vez qué haría frente a esas cosas cuando llegaran a su forma natural. Llena de miedo volví a la sala. El hombre que había abierto las incubadoras estaba también aterrorizado pues el primer ser había ya tomado su forma adulta. Era una monstruosidad deforme y amenazante. Comencé a localizar en mi mente los textos bíblicos sobre la seguridad que nos da la sangre de Cristo, pero el único versículo que se abría como un telón ante mí era: “Someteos pues a Dios, resistid al diablo y huirá de vosotros.”
Luego, una escena comenzó a abrirse frente a mí. El ser comenzó a impregnar de una manera que no sé explicar a las personas que estaban allí. Se paraba frente a ellas e impregnaba poco a poco sus cerebros, entrando por la frente, hasta que poco a poco entraba completamente. Al entrar la apariencia de la persona comenzaba a cambiar tomando la semejanza de artistas y personas influenciadoras exhibidas a través de las redes sociales y televisión. De momento veo cómo casi todas las personas que estaban adentro de aquel refugio comenzaron a ser transformadas en la manera que aquella bestia quería.
Veo una joven que fue miembro de una de nuestras iglesias, que de una manera sencilla y decorosa se transformó en alguien parecida a una actriz de Hollywood. Sus uñas le crecían largas y estilizadas con pintura roja. Su cabello había sido transformado en un estilo “woke”. Sus ojos estaban completamente maquillados y su traje era bien provocativo y lujoso. Lo mismo pasaba con otras mujeres y hombres que había en el refugio.
Vi otro joven de una de las iglesias que pastoreamos de la misma manera, que, de un joven sencillo con su cabello recortado tradicionalmente, se transformó en un joven bien estilizado con su cabello recortado estilo mahawk y unos pantalones y camisa bien ceñidos y extravagantes. La gente desfilaba delante de mí como si fueran zombis; mientras eran impregnados y transformados caminaban hacia la salida de la cueva y se perdían en medio de la tiniebla que imperaba afuera.
Al instante, como si se abriera un telón, ondeaban frente a mí escritos los siguientes versículos:
Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Efesios 2:1-3
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Santiago 4:7
No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 1 Juan 2:15.
En ese instante desperté. Eran las 6:08 am. Sentía el mismo terror experimentado en la visión pues la misma presencia siniestra permeaba el ambiente de mi cuarto. Resonaba una y otra vez en mi mente la expresión del apóstol Pablo: “El espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.”
Satán quiere editar al ser humano a su imagen y su semejanza. Quiere alterar la imagen de Dios en el hombre y la mujer a la imagen de la bestia. La mentira dicha a la mujer en el Huerto del Edén no se quedó allí. El enemigo estaba haciendo conocer sus malsanos deseos a la mujer. El morboso deseo de ser como Dios envolvía tener un control casi absoluto de las criaturas y subyugarlas en un reconocimiento y adoración de su persona. Esta empresa maligna no se detuvo con el juicio dictaminado en la caída de la primera pareja. El enemigo ha proseguido perfeccionando un plan donde procura tener una descendencia para sí.
Casi lo ha logrado. Jesús dijo que si estos días no fueren acortados ninguna carne se salvará. Pero Dios, que es justo y ama su creación intervendrá. Es más, ya ha comenzado a intervenir.
Entonces, los hijos de Dios, que quizás no hemos visto en acción ese lado del Señor, es a saber ese sentido o naturaleza de justicia, tenemos que prepararnos porque ya Dios ha salido de su morada para juzgar al ser humano. Isaías 3:13 Jehová está en pie para litigar, y está para juzgar a los pueblos.
Somos la generación que verá manifestarse ese lado del Señor. Hemos comenzado a verlo como si fuera una manifestación de la furia de la naturaleza. Y muchos se burlan y se ríen diciendo “no eso no es Dios, es la naturaleza”. Piensan que todo es casualidad o coincidencia. Que es parte de una serie de fenómenos climatológicos o invenciones de los humanos. Pero los que conocemos la Escritura sabemos que hay una advertencia del Espíritu Santo en el libro de Tesalonicenses:
Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. 7 Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; solo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. 8 Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; 9 inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, 10 y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. 11 Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, 12 a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.
Dios está detrás del telón humano moviendo las fichas, manifestando ese lado imperceptible de Él, que es su justicia. Cuando leemos el libro de Apocalipsis vemos a los ángeles actuando con una autoridad delegada de parte de Dios en un control de los fenómenos que ya han comenzado a desatarse en la tierra y el ámbito humano.
¿Cómo vamos a reaccionar frente al cuadro que se está desarrollando frente a nuestros ojos que no es otra cosa que una manifestación de la justicia de Dios frente a la rebelión humana? ¿Nos burlaremos como están haciendo muchos, incluyendo los llamados cristianos? ¿Nos llenaremos de miedo y ansiedad?
¿Sucumbiremos al espíritu de desafío del siglo? ¿Qué dijeron los líderes de Israel cuando el juicio llegó a sus puertas? Los ladrillos cayeron, pero edificaremos de cantería; cortaron los cabrahígos, pero en su lugar pondremos cedros. Isaías 9:10
¿Seguiremos la fiesta como que nada está pasando? En lugar de humillarse, la nación de Israel dijo: 12 Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos, llamó en este día a llanto y a endechas, a raparse el cabello y a vestir cilicio; 13 y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: Comamos y bebamos, porque mañana moriremos. Isaías 22:13
Pero escuche lo que les dijo Dios: Esto fue revelado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos: Que este pecado no os será perdonado hasta que muráis, dice el Señor, Jehová de los ejércitos. Isaías 22:12-14
¿O nos uniremos al coro de los ángeles y redimidos que adoraron y rindieron loor a Dios por sus juicios?
En Apocalipsis Apocalipsis 16:7 dice: También oí a otro, que desde el altar decía: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos. Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro; 2 porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella. 3 Otra vez dijeron: ¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos. 4 Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya! 5 Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes. 6 Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! 7 Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. 8 Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Apocalipsis 19:1-7
Ana Rios
15 de noviembre 2025



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