Los frutos del sufrimiento
- relojprofetico
- Jan 15
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Cuando finalicé este poema, no volví a sentir la cercanía de Satán. Se había ido. En el silencio sentí el beso de Cristo y todo el mundo calla cuando es besado. La quietud y el gozo retornaron.
En cierto momento Jesús dijo: …A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados… Mateo 20:23 ¿Nos hemos detenido en algún momento a reflexionar sobre lo que esto significa? Jesús habla sobre el vaso del dolor y el bautismo del sufrimiento.
El martirio es un concepto con el cual esta generación no está familiarizada. Es más, ninguno de nosotros lo entendemos porque sólo nos hemos familiarizado con el sufrimiento en un ámbito personal. Nunca hemos sido desafiados como fueron desafiados los jóvenes hebreos. Nunca hemos tenido que enfrentarnos a la disyuntiva entre elegir a Cristo o las demandas de alguna otra fe o filosofía. Nunca hemos tenido una espada en el cuello por nuestra fe. Y cuando leemos las historias de los mártires de Jesús a través de las edades se nos hace difícil aceptarlo como parte de Su evangelio.
Leí el libro En los subterráneos de Dios donde del hermano Richard Wurmbrand relata sus experiencias durante sus catorce años de encarcelamiento en una cárcel en Rumania sólo por ser un Pastor que no podía dejar de predicar el evangelio de Jesús. Sólo porque amaba sus ovejas y no quería traicionarlas. Y más que sus ovejas, Wurmbrand amaba a Jesús.
Resistió catorce años de torturas en una de las peores cárceles de Rumania. Fue torturado, azotado, drogado. Se usaron las torturas más refinadas para que renunciara a su fe y delatara a sus feligreses. Fue encerrado en confinamiento solitario, en un lugar que parecía ser un cajón más que un cuarto. Sin ver la luz del sol. Sin bañarse. Sin interactuar con seres humanos. Sólo lo alimentaba su amor por Jesús.
Allí cantaba. Allí predicaba. Allí danzaba con Jesús. Mientras la tuberculosis, el mal olor y el sufrimiento consumían su cuerpo, su alma se elevaba a las cumbres de lo inmarcesible y sublime.
Les dejo este poema que Wurmbrand nos dejó como un legado de amor y sufrimiento. Es en el dolor que el alma saca de sí lo precioso de entre lo vil. Por esto no debemos nunca negarnos a beber de este vaso. Jesús lo bebió y de su costado salió sangre como muestra de un amor sacrificado.
¡Aprendamos a sufrir! ¡Resistamos! Pablo les dijo a los Hebreos: Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado. Hebreos 12:4
Y en Santiago 1:12 la Biblia nos dice: Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
El fruto del sufrimiento es dulce. Tiene su aroma. Y este mundo necesita ese aroma.
Poema por Richard Wurmbrand
Durante aquellos oscuros y horribles días, poco a poco compuse un largo poema que quizás no pueda ser fácilmente aceptado por aquellos que no han conocido algún estado físico y espiritual similar. Este poema fue mi salvación. Pude derrotar a Satán a través de la palabra, del ritmo y el cántico. He aquí una versión sin rima y asimétrica que confiere el mismo significado del idioma rumano:
Desde la niñez solía frecuentar los templos e iglesias. Dios se glorificaba en ellos. Diferentes sacerdotes y ministros cantaban e incensaban con mucho celo. Proclamaban que era la forma correcta de amarte. Pero mientras crecía, vi tanto dolor en el mundo de este Dios que me dije a mí mismo: Él tiene un corazón de piedra, de otra manera buscaría aliviar para nosotros las tortuosidades del camino.
Niños enfermos luchan con fiebre en los hospitales, mientras los padres angustiados oran por ellos. El cielo es sordo. Aquellos a quienes amamos descienden al valle de la muerte aun cuando hacemos largas oraciones. Hombres inocentes son quemados vivos en los hornos. Y el cielo permanece callado. Deja que las cosas sigan su curso. ¿Se mueve Dios si en sus matices los creyentes comienzan a dudar? Hambrientos, torturados, perseguidos en su propia tierra no hallan respuestas a estas interrogantes.
¿Cómo puedo amar al creador de los microbios y los tigres que desgarran al hombre? ¿Cómo puedo amarle a Él si tortura a todos sus siervos simplemente porque uno de ellos comió del árbol? Más angustiado que Job, no tengo ni esposa ni hijos ni consoladores, y en esta prisión no hay sol ni aire y este régimen es difícil sobrellevar.
De mi cama de tablones harán mi ataúd.
Y extendido sobre él trataré de entender por qué mis pensamientos siempre corren hacia Ti.
¿Por qué todos mis escritos siempre se tornan a Ti?
¿Por qué este amor apasionado de mi alma?
¿Por qué mi canción está solamente dirigida a Ti?
Sé que soy rechazado; pronto me pudriré en una tumba.
No era que la novia del Cantar de los Cantares no amaba al decir que “con razón te aman.” El amor se justifica a sí mismo. El amor no es para los eruditos. Aun a través de miles de suplicios ella no dejó de amar. Si fuera quemada por el fuego y fuese ahogada por las olas, ella besaría la mano que la hiere. Si no hallara respuestas a sus preguntas, con perenne confianza espera. Un día el sol brillará en los lugares escondidos y todo será claro.
El perdón de sus muchos pecados lo que hicieron fue incrementar el amor ardiente de María Magdalena.
Ella dio perfume y derramó lágrimas antes de que Tú le dijeras tu palabra de perdón. Y si no la hubieras dicho aun así ella se hubiera sentado y llorado por su amor por Ti, aun siendo una pecadora. Te amó aun antes de que tu sangre fuera derramada. Te amó antes de que Tú la perdonaras.
Tampoco yo te he preguntado si es correcto darte amor. Yo no amo en la esperanza de la salvación. Te amaría aun en un infortunio eterno. Te amaría aun dentro de un fuego consumidor. Si hubieras rehusado descender a los hombres, Tú hubieras sido mi sueño distante.
Si hubieras rehusado sembrar tu palabra, te amaría aun sin haberla escuchado. Si Tú hubieras titubeado y hubieras evitado la crucifixión y yo no hubiera sido salvo, aun así, yo te amaría. Y aun, si yo hubiera encontrado en Ti pecado, lo hubiera cubierto con mi amor.
Me atrevo en esta hora decir palabras locas para que todo el mundo sepa cuánto yo te amo. Ahora tocaré cuerdas nunca tocadas y te magnificaré con una nueva música. Si los profetas hubieran predicho que era otro el que vendría, los abandonaría a ellos, pero no a Ti. ¡Que produzcan miles de pruebas!; yo mantendré mi amor por Ti.
Si hubiera presagiado que eras un engañador, yo oraría por Ti con llanto y, aunque no te seguiría en la falsedad, no menguaría mi amor por Ti. Por Saúl, Samuel pasó una vida entera en llanto y largos ayunos. De la misma manera mi amor resistiría aun sabiendo que has perdido. Si Tú y no Satán, te hubieras levantado en una revuelta contra el cielo y hubieras perdido la hermosura de tus alas y hubieras caído como un arcángel de su lugar elevado, sin esperanza,
yo viviría en esperanza de que el Padre te perdonara y de que un día caminarías con Él otra vez en las doradas calles celestiales.
Si fueras un mito, abandonaría la realidad y viviría contigo en un sueño. Si llegaran a probar que no existes, recibirías vida de mi amor. Mi amor es demente, sin motivo, tal y como es Tu amor.
Señor Jesús, encuentra algo de felicidad aquí. No puedo darte más.
Cuando finalicé este poema, no volví a sentir la cercanía de Satán. Se había ido. En el silencio sentí el beso de Cristo y todo el mundo calla cuando es besado. La quietud y el gozo retornaron.
(Sacado del libro En los subterráneos de Dios, por Richard Wurmbrand)



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