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Líbranos del mal

  • relojprofetico
  • Jul 24, 2025
  • 4 min read

Esta expresión manifiesta un deseo intenso de que haya un progreso en nuestra vida hacia lo santo, hacia lo piadoso y está conectada a la expresión “…no nos metas en tentación.” O, no permitas que caigamos en la tentación.


¿A qué mal se refiere Jesús en esta expresión? Al mal que impera en nosotros. A nuestras inclinaciones pecaminosas, nuestra mente distorsionada de la verdad y voluntad de Dios. A la maldad del mundo.  A las agendas y artificios que día a día Satán fragua contra nosotros con el fin de separarnos de Dios.


Pero más que nada, esta oración es una súplica contra un insidioso agente destructivo llamado pecado. Porque el pecado destruye, el pecado corrompe. El pecado daña las más hermosas relaciones. El pecado daña los niños quitándoles su inocencia. El pecado nos separa de Dios.  Si es así, entonces hay que orar contra esto. Un poderoso antídoto contra el pecado es una vida de oración ante el Padre Celestial.


Esta petición responde a una orden de Jesús. Que hay que orar en todo tiempo y convertirla en una necesidad en nuestra vida diaria. Jamás podremos arrancar la víbora del pecado de nuestra vida, pero tenemos que orar para que su veneno mortal no tenga eficacia en nosotros. Que no ejerza poder ni nos doblegue.


¿Qué lápiz podríamos usar para dibujar la deforme cara del pecado? El enemigo bautiza al pecado con el nombre de virtud. Es fácil dibujar con un lápiz color blanco en un rostro negro. Esto nos mostrará cuán monstruoso es el pecado y el por qué con fuerzas tenemos que orar para mantenerlo a raya en nuestras vidas. Sólo hay que ver las consecuencias que ha acarreado a través de la historia humana: muertes, guerras sangrientes, vidas destruidas, niños abandonados, enfermedades, luto, dolor y tristeza.


Si un ser humano se detuviese un instante frente a este cuadro aterrador lo pensaría dos veces antes de decir una mentira, antes de decir una calumnia, antes de detener sus ojos ante escenas violentas e inmorales, antes de robar, etc. etc.


En su naturaleza el pecado es comparado en la Biblia a vómito de perros (2 Pedro 2:22). A trapo menstruoso (Is. 30:22). A una plaga (1Reyes 8:38). A gangrena (2 Tim. 2:17).  A la lepra.


El pecado es toda transgresión contra Dios. Es transgresión contra su ley. Es un crimen y traición contra el cielo. Es afrenta a Dios pues se camina contrario a Él. Es ingratitud contra Dios. El pecador construye flechas de la misericordia de Dios y luego las lanza contra Él. ¡Eso es el pecado!


¿Por qué hacemos énfasis sobre lo que es el pecado? Porque la nueva ideología humanista exalta el potencial humano como algo glorioso donde la mentira es justificada por el fin. Los violentos son exaltados como héroes. La fornicación es un acto de moda. El homosexualismo es una conducta legal y hasta validada científicamente.  ¿Cuál es el problema? Que nos está pasando como al sapo. El sapo tiene sangre fría y cuando es echado en una olla que poco a poco se le va subiendo el fuego no se da cuenta de que se está cocinando hasta que ya es demasiado tarde.


Y de la misma manera, si no nos inmunizamos con la sangre de Cristo y la verdad de Su palabra comenzamos a aclimatarnos al ambiente de pecado que permea en todas las estratas de nuestra sociedad hasta que nos convertimos en mentirosos, adúlteros, ladrones, fornicarios, etc.


El pecado está presente en todo ser humano incluyendo los niños pequeños. Esas inclinaciones se hacen evidentes aun desde el vientre como en el caso de Jacob quien demostró estas tendencias de usurpador cuando ya tenía el talón de su hermano agarrado por querer salir primero y ser el primogénito.


Por eso es que hay que trabajar con esas tendencias. En lugar de trabajar en ellas Rebeca las reforzó en Jacob instándole a mentir y a hacer trampa. En lugar de moldear e intentar enderezar aquellos genes torcidos, dirigió al joven hacia lo incorrecto. Tenemos que entender que de ninguna manera se pueden justificar las acciones incorrectas. El pecado es injustificable.


En lugar de trabajar con los defectos, y hoy diríamos genes dañados, de su hijo, Rebeca optó por todos los recursos humanos ilegítimos para hacer cumplir una promesa, una profecía que descansaba sobre la vida de su segundo hijo. Pero esto le costó. Le costó tener que deshacerse de su hijo más querido. Le costó lágrimas y sufrimiento porque prácticamente perdió lo que más quería. Le costó lanzarlo por un desierto para que pudiera escapar por su vida. La Biblia no lo menciona, pero yo creo que jamás lo volvió a ver.

 

En esta petición de que seamos librados del mal, oramos para ser librados de la maldad de nuestro corazón. El profeta Jeremías dijo que engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso y Jesús nos advirtió que es del corazón que proceden los pensamientos malos, fornicación y asesinato.


La lujuria primero es concebida en el corazón. Entonces si nuestro corazón es un instrumento propenso a la maldad tenemos que cuidarlo y más que nada orar por una protección especial contra el engaño y la maldad.

 
 
 

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