Maldiciones Generacionales: ¿Mito o Verdad Bíblica?
- relojprofetico
- Oct 22, 2025
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Ana Ríos. 22 de octubre 2025. Cada ser humano nace con un propósito divino. Propósito que es interrumpido por el pecado. El tiempo es corto e inminente y Dios necesita una iglesia libre de ataduras y libre de compromisos con el reino de los demonios. Usted no tiene idea el conflicto espiritual que se está lidiando en este ahora y la batalla campal que se aproxima entre el reino de las tinieblas y los hijos del Reino. La guerra espiritual que se aproxima es sin precedente. Es la madre de todas las guerras. Si Cristo no llega a intervenir y acorta estos días nadie sería salvo.
Los cristianos han sido negligentes en su caminar con Dios. Y al igual que Israel han hecho alianza con el reino de las tinieblas. La incursión en los juegos electrónicos, Internet, televisión, exposición a la pornografía y a tantos otros instrumentos de iniquidad han abierto unas puertas por donde esta horda de demonios ha salido de sus lugares de oscuridad. Demonios que a través de estos dos mil años la iglesia logró atar y echar fuera, están merodeando y reclamando los territorios que una vez ellos consideraron suyos.
Tenga presente que Satán es un ladrón, es comparado a un lobo rapaz que se apropia, si usted lo deja, de lo que no le corresponde. Si un demonio estuvo dominando una persona por años y viene un cristiano y lo echa fuera, ¿usted cree que no intentará volver?
Jesús nos lo dijo: Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Me volveré á mi casa de donde salí: y cuando viene, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y son peores las cosas últimas del tal hombre que las primeras: así también acontecerá á esta generación mala. Mateo 12:43-45
Hay demonios que por generaciones se han ubicado en personas, en familias, en territorios y en países. En una familia donde por generaciones han habitado demonios de incesto, por ejemplo, y alguien de la familia se convierte a Cristo y rompe el eslabón que hace la cadena, ¿usted piensa que esos demonios no van a intentar volver?
Si un ladrón le roba por una vez en su casa, ¿qué usted hace la próxima vez? Cambia las cerraduras, asegura las ventanas, asegura las puertas y duerme con un buen bate en su cuarto. ¿Usted no cree que con los demonios hay que hacer lo mismo? En una familia donde se ha practicado la brujería por generaciones, aunque se haya convertido a Cristo y haya sido llena del Espíritu Santo tiene siempre que mantener la puerta asegurada. Tiene que sacar todo aquello que usó el ladrón para abrir la puerta. ¿O va a seguir dejándole la llave para que cuando él quiera vuelva a entrar?
La Biblia dice en Mateo 12:29: Porque, ¿cómo puede alguno entrar en la casa del valiente, y saquear sus alhajas, si primero no prendiere al valiente? y entonces saqueará su casa.
Le voy a traer un ejemplo claro. Mire lo que dice la palabra de Dios en Judas 1:9: Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió á usar de juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.
¿Se ha puesto usted a pensar cuál era la disputa que Satán tenía con el arcángel Miguel? ¿Qué desencadenó aquella disputa, pelea o controversia por el cuerpo de Moisés? ¿Por qué Satán se sentía con derecho sobre ese cuerpo para usarlo como a él le viniera en gana? ¿Qué derecho tenía Satán sobre un hombre del calibre de Moisés?
Mire lo que dice la Biblia en Deuteronomio 34:5-12: Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. Y enterrólo en el valle, en tierra de Moab, enfrente de Bethpeor; y ninguno sabe su sepulcro hasta hoy. Y era Moisés de edad de ciento y veinte años cuando murió: sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor. Y lloraron los hijos de Israel á Moisés en los campos de Moab treinta días: Y así se cumplieron los días del lloro del luto de Moisés. Y Josué hijo de Nun fué lleno de espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él: y los hijos de Israel le obedecieron, é hicieron como Jehová mandó á Moisés. Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, á quien haya conocido Jehová cara á cara; en todas las señales y prodigios que le envió Jehová á hacer en tierra de Egipto á Faraón, y á todos sus siervos, y á toda su tierra; Y en toda aquella mano esforzada, y en todo el espanto grande que causó Moisés á ojos de todo Israel.
Vamos a analizar la crianza de Moisés. Moisés era como de tres meses cuando fue hallado por la hija de Faraón al ser lanzado al río. Ello lo crió como su hijo. Si ella lo crió como su hijo, Moisés fue criado de la misma manera que criaban a todos los Faraones.
Hay un libro que se llama “El libro de los muertos”. Ese libro está escrito en jeroglíficos y nadie podía entenderlo hasta que algunos años antes de Cristo fue hallada una piedra que se le llamó Rossetta Stone. En aquella piedra estaba escrita parte de lo que era la religión egipcia y la cultura faraónica. Estaba escrito en los jeroglíficos egipcios y en un lado aparecían traducidos en griego.
Fue la única manera que se pudieron descifrar los jeroglíficos egipcios, lo que llevó a descifrar y traducir todos los libros de ese tiempo escritos en piedra y en papiro. El libro de los muertos detalla todos los ritualismos ocultos de los faraones. Sus cuerpos eran consagrados con estos ritualismos dentro de un intrincado laberinto satánico. Moisés tuvo que haber pasado por estos ritualismos. ¿Qué otro motivo podría llevar a Satán a pensar que tenía derecho legal sobre el cuerpo de Moisés?
De la misma manera, aun cuando hayamos aceptado a Cristo y nos hayamos metido bajo su sacrificio vamos a tener que entablar una batalla por todo el territorio que tanto nuestros padres y antepasados como nosotros mismos hayamos conferido al príncipe de las tinieblas.
Hay lugares en Puerto Rico que son bastiones fuertes de Satanás. La santería, brujería, hechicería, masonería, y cuanta diablura hay está arraigada en ciertos lugares por unos elementos importantes. Cuando los españoles llegaron trajeron sus dioses y su religión. Cuando trajeron a los esclavos estos trajeron su religión también y se establecieron mayormente en las costas. Los indios tenían su religión. Si usted piensa que nosotros no somos afectados por esta herencia tan diversa está bien distante de la realidad espiritual y la batalla que está peleando por usted, por su familia y por este país. Para poder salir hacia delante en esta batalla, usted tiene que llevarle un pie al frente a Satán. Ese pie puede tenerlo al frente si tiene al Espíritu Santo de aliado, quien es que nos capacita, nos guía y nos pone su armadura para poder pelear y defender el territorio que ya Cristo conquistó en la cruz.
¿Es posible la maldición generacional? ¿Es posible la bendición generacional?
Tanto la bendición como la maldición generacional quedan circunscritas a la acción de la obediencia. Como admonición a la nación que Dios separó para sí y para hacerle entender cómo la desobediencia, específicamente la idolatría y la hechicería, hace imposible el trato de Dios con el ser humano, Dios habla muy detalladamente en el capítulo 28 de Deuteronomio sobre los efectos tanto de la bendición como el de la maldición.
Pero usted dirá: Eso fue para la ley. Primero, la iglesia es partícipe tanto de las bendiciones como de las maldiciones del Antiguo Testamento al ser injertada como olivo silvestre al olivo que es Israel.
Romanos 11:16-24 dice: Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?
Referencias bíblicas sobre la maldición generacional: Los pasajes más citados que tienen que ver con las maldiciones generacionales provienen de la Torá o la ley, los primeros cinco libros del Antiguo Testamento.
Éxodo 20:5-6: No te inclinarás á ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, á los que me aborrecen, Y que hago misericordia en millares á los que me aman, y guardan mis mandamientos.
Éxodo 34:6-7: Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: Jehová, Jehová, fuerte, misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad; Que guarda la misericordia en millares, que perdona la iniquidad, la rebelión, y el pecado, y que de ningún modo justificará al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, sobre los terceros, y sobre los cuartos.
“Cuando el patriarca de la familia rompe los mandamientos y preceptos de las Escrituras, a menos que él o las futuras generaciones se arrepientan de sus pecados e iniquidades y se vuelvan a Jesús, seguirán experimentando una gran angustia e incluso problemas hasta la cuarta generación.” Stone
Dios establece aquí que cuatro generaciones son afectadas por hacer iniquidad. Esta palabra proviene del latín pravĭtas, -ātis. El diccionario de la Real Academia española lo define como: perversidad, corrupción de costumbres.
¿Es esta una acción arbitraria de Dios? ¿O es una ley que ya fue escrita en la naturaleza humana? Mire lo que dice la Biblia en: Romanos 2:14-16: Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.
En los últimos años los estudios sobre el ADN y las funciones del cerebro han excedido en niveles increíbles revelando la complejidad del ser humano. La cantidad de información que puede ser almacenada en nuestro ADN es incomprensible para nuestra mente. Susan Young escribió un artículo para Technology Review en agosto del 2012, titulado An Entire book written in DNA.” Citamos algunas líneas:
“El ADN puede ser usado para almacenar información en una densidad de sobre un millón de veces más grande que cualquier disco duro, según un informe en la revista Science. Todo, desde la personalidad hasta el color de tu pelo está codificado en tu ADN”.
No solo esto, el ADN puede ser alterado. Lo que tú comes, lo que ves, lo que hablas, lo que haces puede alterar tu ADN y esto luego será transmitido a tu descendencia. Los estudiosos han hecho descubrimientos asombrosos sobre cómo las acciones humanas afectan invariablemente el ADN al nivel de alterarlo y transmitir hábitos y costumbres a las futuras generaciones. No solo en los humanos sucede este fenómeno, también en el reino animal.
Se hizo experimentos con ratones en un laboratorio. Se tomó una rata y desarrollaron su agresividad tal y como se hace con los gallos de pelea y los perros de pelea. Cuando se estudió su ADN, y se comparó con el de las otras ratas de su misma progenie, éste estaba alterado. No solo eso. Se puso esta rata a procrear y cuando se estudió el ADN de sus hijos, también tenían el ADN alterado y mostraban las mismas actitudes agresivas de su madre.
Se han llevado a cabo estudios de asesinos en serie. Al estudiar y analizar su descendencia, resaltaban conductas aberrantes como incesto, suicidio, pornografía, pedofilia, prostitución, homosexualidad y muchas otras perversidades.
Se llevó también a cabo un estudio sobre el famoso predicador Jonathan Edwards. Este se casó en 1727. Fue uno de los primeros predicadores más destacados y respetados en las primeras colonias americanas. Su clásico mensaje, “Los pecadores en las manos de un Dios airado”, era tan convincente que los inconversos que lo oían lloraban con angustia cayendo al piso. Sin embargo, muchos no saben que en la vida privada de Edwards, él era un hombre muy amoroso y compasivo que pasaba tiempo personal de calidad con su familia. Edwards fue bendecido con once hijos. Cuando estaba en su casa, Edwards tenía una silla especial en la que solamente él se sentaba.
En las noches, se sentaba con sus hijos durante una hora cada día. Los más pequeños se sentaban en su falda y los más mayores pasaban tiempo de calidad conversando con su papá. Edwards empleaba tiempo para orar una bendición especial sobre cada uno de sus hijos. Para demostrar que las oraciones y bendiciones de Edwards fueron eficaces, en el año 1900 A.E. Winship rastreó mil cuatrocientos descendientes de Jonathan Edwards.
En su estudio publicado, Jukes-Edwards: A Study in Education and Heredity, Winship reveló que el único matrimonio de Edwards produjo un linaje increíble que incluía 285 graduados universitarios en el árbol genealógico de Edwards. Su linaje produjo:
300 predicadores
13 destacados autores
13 presidentes de universidades
65 profesores universitarios
100 abogados y un decano de una facultad de derecho
30 jueces
56 médicos y un decano de facultad de medicina
80 titulares de puestos públicos
3 senadores de los EEUU
1 vicepresidente de EEUU
1 funcionario del tesoro de los EEUU
Las semillas espirituales de fe, esperanza y amor, plantadas en los corazones de los hijos de Edwards florecieron en un árbol genealógico que produjo numerosas generaciones de fruto espiritual.
Se hizo el mismo estudio con Max Jukes, un ateo que vivió una vida impía. Se casó con una joven impía y de aquella unión hubo 310 que murieron como mendigos. 150 fueron criminales, 7 fueron homicidas, 100 fueron alcohólicos, más de la mitad de las mujeres fueron prostitutas. Sus 540 descendientes le costaron al estado uno y un cuarto de millón de dólares.
En los versículos que leímos anteriormente no aparece la palabra maldición, pero indica una visitación departe de Dios contra la iniquidad. La palabra hebrea para “visitar” es “paqad” que significa una visita amistosa o con algún intento hostil. En estos pasajes el propósito es traer juicio por la iniquidad de los padres quienes han pasado su estilo de vida pecaminoso a sus hijos y los hijos de sus hijos.
Es lo que conocemos como maldición generacional. Un buen ejemplo lo vemos cuando Cristo lloró sobre Jerusalén recordando cómo Dios había enviado profetas y ésta los había apedreado. Cristo dijo que el juicio caería sobre aquella generación pues no habían conocido el tiempo de su visitación. ¿En qué aspecto cargamos con una herencia de maldición? De la misma manera que nacemos y cargamos el resto de nuestra existencia con unos genes dañados.
La herencia espiritual es análoga a la herencia genética y debe ser entendida de la misma manera que se es entendida la herencia genética. Es un proceso muy complicado que raya casi en el misterio, pero que nos da un poco de luz para que de la misma manera nosotros podamos entender el intrincado proceso de nuestra vida espiritual. Cuando entran en nuestro cuerpo químicos o sustancias que no están codificadas por nuestras células, son vistas como entes extraños y amenazantes. Inmediatamente entran en acción unos procesos complicados en nuestras células del sistema inmunológico. Si el material extraño no puede ser procesado de la manera lógica que está delineada, daña nuestros genes.
Lo mismo sucede con nuestras acciones. Si no buscamos auxilio y perdón en la sangre de Cristo, dañamos nuestros genes espirituales y sometemos a nuestros hijos, nuestros nietos, bisnietos y tataranietos a una visitación departe de Dios quien juzga las malas acciones y juzga el pecado hasta la cuarta generación.
Toda maldición está relacionada con el pecado. ¿Existe una diferencia entre pecado e iniquidad? Pecado es definido por el apóstol Juan en 1 Juan 3:4. Tenemos que entender que la cruz no cambió el pecado, nos cambió a nosotros para que fuésemos libres del yugo del pecado. La definición de Juan sobre el pecado fue extraída de su fondo judío y su entendimiento del la Torá. Esta definición es exacta y es la misma desde Génesis hasta Apocalipsis.
Leamos nuevamente el texto: Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: Jehová, Jehová, fuerte, misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad; que guarda la misericordia en millares, que perdona la iniquidad, la rebelión, y el pecado, y que de ningún modo justificará al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, sobre los terceros, y sobre los cuartos.
Cuando Dios pasa por delante de Moisés, Él hace distinción entre iniquidad, rebelión y pecado. “Rebelión se refiere a la transgresión de la ley, lo que Juan define como pecado. La palabra hebrea para pecado es “chattah”, que se refiere a la condición de pecado o la naturaleza pecaminosa. (Horn)
La palabra hebrea para iniquidad es “avon” que quiere decir perversidad, depravación, iniquidad, culpa o castigo de iniquidad.
Cuando hablamos de iniquidad es que ha habido una acción perversa o corrupción del individuo que lo ha sometido a un pecado particular. Es como si la violación de la ley de Dios ha quedado codificada muy adentro del ADN de la persona, dañando no solo a la persona, también a su postrimería. A esto es que llamamos tendencia generacional o “maldición generacional”. Ha habido casos cuando niños nacidos de personas con unas tendencias generacionales malsanas han sido dados en adopción y han manifestado las mismas tendencias aun sin saberlo. Isaías 53:4-5 nos da otra confirmación.
Note que el precio pagado por el pecado estaba separado por el precio pagado por la iniquidad. Un inicuo es uno que a raíz de ejercitarse en algún acto perverso ha corrompido su carácter, toda su personalidad, dañando así sus genes y transmitiéndolos a sus hijos. La respuesta de Dios para resolver la tragedia de la iniquidad es: arrepentimiento, aplicación de la sangre de Cristo, meditar en la palabra de Dios, comer la Palabra de Dios hasta que esta quede codificada (grabada) en nuestros genes y el Espíritu Santo nos redirija hacia la rectitud.
Se ha demostrado que el ADN puede ser alterado por la conducta. Se han hecho estudios en personas que han profundizado en las ciencias ocultas y han demostrado un ADN raro y distinto, completamente alterado. Tal es el caso de Bill Schnoebelen, un hombre militó en las ciencias ocultas casi toda su vida. En una prueba de laboratorio descubrió que tenía un tipo de sangre extraño. Cuando se convirtió a Cristo, Dios volvió su ADN a lo normal y tambien su tipo de sangre.
En la Biblia hallamos que Dios ubicó una maldición sobre muchas acciones humanas. Ha sido la única manera de hacer entender al ser humano, y en nuestro caso a los creyentes, que nunca debemos tomar livianamente el pecado y que jamás escaparemos de sus consecuencias.
A David por su adulterio se le imputó que no se apartaría la espada de su familia. Esta desobediencia de David tuvo el precio que conlleva la iniquidad. Esto abrió la puerta para la rebelión, el fratricidio, el incesto, la violación y la rebelión. Todo esto en el seno de su familia. Dios es severo con el pecado. El pecado en el pueblo de Dios acarrea maldición. Puede hacer nulo el sacrificio de Cristo en la vida de un creyente, una familia, un cuerpo eclesiástico, una ciudad y una nación. Contrista al Espíritu Santo y abre puertas para que los demonios pongan sus cuarteles.
Cuando Adán y Eva pecaron, su acción llevó a que la tierra fuera maldita. No recibieron una maldición directa de parte de Dios pues fueron creados por las manos de Dios. Pero sí la tierra, su habitación, fue maldita y esto provocó sufrimiento, dolor en Adán. El pecado de Adán y Eva provocó consecuencias irreversibles que afectaron arriba en el cielo, la tierra, el infierno creado para el diablo y sus ángeles y toda su descendencia. El acto de desobediencia dañó la vida espiritual de Adán, afectó su relación con Dios y dañó sus genes, por lo tanto, su descendencia quedaría afectada.
¿Qué nos dice el apóstol Pablo con relación a esto? En Romanos 8:22-23 dice: Porque sabemos que todas las criaturas gimen a una, y a una están de parto hasta ahora. Y no sólo ellas, mas también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, es á saber, la redención de nuestro cuerpo.
Y en el capítulo 7 de Romanos nos dice: 21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24 ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.
Ese mismo principio está aún vigente. La maldición que provocó la desobediencia de Adán y Eva aún nos afecta a nosotros en una forma grave. Afecta nuestro cuerpo en el cual no ha sido operado el acto de redención. Quiere decir que, si no ha sido operado el acto de redención en nuestro cuerpo, estamos aún sujetos a maldición, estamos expuestos a la corrupción.
¿Es irreversible la maldición de la tierra? Por causa de la maldición ubicada por Dios en la tierra, la tierra será destruida. (Capítulo 24 de Isaías). ¿Son irreversibles las consecuencias a raíz de la maldición de la tierra? ¿Cómo oficia el sacrificio de Cristo en la maldición del Edén?
El pacto de gracia está mediado por sangre, la sangre de un hombre inocente y está condicionado a:
Fe No una fe de obras sino de creencia. La que describe Hebreos 11:1: Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven.
Confesión - Romanos 10:8-11: Mas ¿qué dice? Cercana está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Ésta es la palabra de fe, la cual predicamos: Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud. Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
Arrepentimiento 2Pedro 3:9: El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
Renovación Tito 3:4-6: Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador.
Fidelidad Apocalipsis 2:10: No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.
Retención Apocalipsis 3:11: He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
Tenemos que someternos a la continua regeneración de nuestros miembros que están sujetos al pecado pues aún la regeneración física no ha sido operada. Esta es la constante lucha del creyente, su día a día con el Señor hasta que logre entrar a la tierra prometida, la Jerusalén celestial.
Así lo detalló el apóstol Pablo en Romanos 12:1-2: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
El problema del pecado no tiene una solución inmediata. Nuestra comunión y relación con Dios es inmediata y nuestra justificación se opera instantáneamente, y esto es un asunto de fe. Luego nuestra senda viene a ser como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto. Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto. Prov. 4:18
Obtenemos una garantía completa de nuestra salvación gracias al sacrificio de Cristo. Pero aún en el proceso de la renovación de nuestra mente y la regeneración que se opera a través de la santificación, el problema del pecado sigue con nosotros tal y como aparece escrito en Romanos 7:15-25: Porque lo que hago, no lo entiendo; ni lo que quiero, hago; antes lo que aborrezco, aquello hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no obro aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí (es á saber, en mi carne) no mora el bien: porque tengo el querer, mas efectuar el bien no lo alcanzo. Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago. Y si hago lo que no quiero, ya no obro yo, sino el mal que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: Que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios: Mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo á la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable hombre de mí! ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte? Gracias doy á Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo á la ley de Dios, mas con la carne á la ley del pecado.
¿Por qué? Porque aún no se ha operado la redención de nuestro cuerpo. Aún la tierra está sujeta a la maldición del Edén. El proceso regenerador de redención es un proceso progresivo que comienza en la mente del hombre, pasa a su corazón y prosigue en su acto regenerador hasta que despertemos a su semejanza. O sea: comienza en la tierra, en el Gólgota y termina en el cielo, en la nueva Jerusalén. El Salmo 17:15 dice: Yo en justicia veré tu rostro: Seré saciado cuando despertare á tu semejanza.
La palabra maldición es: del latin maledictĭo, -ōnis. Una imprecación que se dirige contra alguien o contra algo, manifestando enojo y aversión hacia él o hacia ello; murmuración, para expresar enojo, reprobación, contrariedad, etc. La maldición, dijimos, está relacionada con el pecado.
¿Puede un hijo de Dios estar bajo maldición? Por causa del pecado que opera en nuestros miembros somos expuestos a la maldición. Si somos vencidos por el mal y la carne toma dominio sobre nosotros, tenga por cierto que se cumplirá la sentencia bíblica de: Gálatas 6:7-9: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
Cómo un hijo de Dios puede quedar expuesto a la maldición: Proverbios 26:2 nos dice: Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa.
Como sabemos, toda desobediencia es pecado y el pecado acarrea maldición en la vida de las personas. No obstante, hay unas acciones que dañan irremisiblemente el espíritu y por ende nuestra progenie. La mayor de ellas es la hechicería en todas sus facetas. Vamos a mencionar aquellas que se ha hecho énfasis en las Escrituras y que de alguna manera la mayoría de nosotros hemos sido afectados.
Cuando se hace afrenta al Espíritu Santo: Hechos 5:1-11 Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron. Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron. Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido. Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto. Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido. Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.
Hebreos 10:26-29: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
Cuando el hombre le roba a Dios con sus diezmos y ofrendas: Malaquías 3:8-10 ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. (Experiencia sobre el diezmo) La maldición contra el robo de ofrendas y diezmos se manifiesta en: pobreza extrema, hambre, escasez, enfermedades, el dinero cae en saco roto. Ejemplos: África, Haití, India en comparación con Inglaterra, países europeos, Estados Unidos, Canadá.
Prácticas de hechicería en todas sus facetas (Quija, adivinación, idolatría, brujería, magia negra, magia blanca, masonería, Kabala, etc., juegos de azar, etc.) ¿Cómo se manifiesta la maldición de la hechicería a través de las generaciones? Locura, problemas mentales, depresión, se abren los ojos a un mundo espiritual prohibido, visitaciones de demonios, opresiones espirituales, esquizofrenia, etc.
Avaricia La Biblia la pone en el mismo nivel de la idolatría. Colosenses 3:5: Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;
Rebelión y obstinación Quedan en la misma categoría del pecado de adivinación, ídolos y la idolatría. 1Samuel 15:22-23: Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.
La deshonra a los padres La deshonra de Cam produjo una maldición contra sus descendientes, Efesios 6:1-4: Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. ¿Cómo se manifiesta esta maldición? Los días le son acortados a los jóvenes.
El antisemitismo Tanto los que bendicen como los que maldicen a Israel quedan bajo las consecuencias de la maldición o la bendición. Eche una ojeada en los anales de la historia y comprobará que aquellos países que se han tornado contra los judíos han caído para no levantarse. Cuando España expulsó los judíos en el 1492 comenzó en su declive como imperio para nunca levantarse. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. (Génesis 12:2-3)
Los hijos concebidos fuera del matrimonio 2No entrará bastardo en la congregación de Jehová; ni hasta la décima generación no entrarán en la congregación de Jehová. (Deuteronomio 23:2)
¿Qué deben hacer los padres para evitar que sus hijos caigan bajo esta maldición? ¿Cómo salir del yugo de la maldición?
Es un acto de fe. “Dios no actúa en base a nuestros sentimientos sino en base a nuestra fe.” Perry Stone De todo esto se compone la Biblia, tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento. Este es el secreto de la regeneración humana y el quebrantamiento de la maldición. Tenemos que en fe:
Confesar Romanos 10:9-10: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Santiago 5:16: Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.
Renunciar (Tito 2:11-12 R60) Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,
Sacar la inmundicia de nuestro corazón y nuestros hogares (Santiago 4:7-10: Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.
Planificar un nuevo estilo de vida conforme al capítulo 3 de Colosenses
Rectificar Hebreos 12:1-2: Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
“En lugar de pedirle a alguien que ore por sus problemas personales o su mala actitud, ¡saque sus tijeras y comience a podar!” (Iserte) Despojarnos del pecado que nos asedia pudrirá el yugo de la maldición. Hay ciertas bendiciones espirituales que sólo el Señor mismo puede dar, como la salvación, el bautismo del Espíritu Santo o la sanidad emocional y física. Cuando se nos dice “limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu” (2 Corintios 7:1) puede parecer extraño ya que dependemos sólo de Dios para que su poder limpiador nos limpie. Sin embargo, somos responsables de lo que hacemos, vemos, oímos y decimos.
Enderezar lo torcido Isaías 40:3-5: Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.
Restituir Isaías 1:16-18: Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Romanos 13:8: No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.
Zaqueo restituyó y cuando tuvo un encuentro con Jesús y la salvación llegó a su casa, se propuso devolver cuatro veces lo robado. Dios lo había establecido así en la ley y aunque este estatuto fue establecido en la ley es parte del propósito de Dios para nuestra regeneración. Si te convertiste a Cristo tienes que entender que hay que devolver lo robado, hay que restituir la pensión de tus hijos, tienes que devolver lo robado al gobierno… tienes que arreglar tus cuentas, tienes que dar el amor que nunca le diste a tus hijos, tu esposo, etc.
Procurar ser llenos con el bautismo del Espíritu Santo La plenitud del Espíritu Santo es la gracia y el favor de Dios concedido a los que han aceptado a Jesús como salvador de sus vidas. Es un regalo y quien único nos ayudará a ser renovados a la imagen de Cristo Jesús. Por consiguiente, hay que pedirlo y buscarlo con todas las fuerzas de nuestro ser.
En tus oraciones siempre ora para que Dios sane tus genes, no sólo los tuyos también los de tus hijos. Que Dios enderece lo torcido. Pide a Dios que limpie tu linaje. Pide perdón por los pecados de iniquidad cometidos, no sólo por los tuyos, también por los de tus hijos y antepasados.
Amén
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