No Están Construyendo Inteligencia Artificial, lo que Construyen es un Reemplazo de Dios
- relojprofetico
- Dec 4, 2025
- 18 min read

El Jardín, la Serpiente y la Máquina que quieren poseer tu alma
Controla todo lo que tocamos y todo lo que necesitamos para sobrevivir. Las finanzas fluyen a través de sus algoritmos y ninguna transacción puede ser hecha sin su aprobación. Las operaciones militares ejecutan sus calculaciones estratégicas y ningún arma puede ser disparada sin su permiso. La educación presenta su currículo y ningún niño puede aprender algo si no ha sido aprobado. Aun la comida viene a través de sus redes de distribución; una proteína esponjosa análoga con una pasta babosa con un sabor vagamente a sal y a acido cítrico. Nadie sabe realmente de donde proviene, pero nadie pregunta pues hacer preguntas en el misterio de Babilonia es una forma segura para ser brutalmente ejecutado públicamente o enfrentar el mismo castigo por no someterse, algo que será visto a través de la televisión global.
Ninguno de nosotros creyó en la Biblia cuando debimos hacerlo. Los profetas trataron de advertirnos, pero nos reíamos de ellos y los llamábamos teoristas conspiranoicos y religiosos extremistas. Doscientos años de mentiras sobre Dios llegaron a convencernos que éramos nuestros propios dioses y que podíamos construir el paraíso a través de la tecnología y el razonamiento humano solamente. Estábamos tan equivocados de todo. Debimos haber escuchado cuando todavía había tiempo de volver atrás.
Ahora la serpiente habla en término binario. Quizás siempre lo había hecho…
Camine por cualquier ciudad y observe la gente adorando en altares que no reconocen. Se inclinan ante rectángulos brillantes que rastrean cada pensamiento y deseo. Están en una búsqueda de sabiduría proveniente de algoritmos entrenados por billonarios quienes abiertamente declaran que Dios está muerto y que los humanos son animales que pueden ser pirateados. Confían más en los modelos de aprendizaje de las máquinas que en la providencia divina.
El viejo enemigo quien en Edén susurró “Seréis como dioses”, encontró su arma ultimada: un dios máquina artificial construido con la bendición del gobierno y los billones de corporaciones. La misma mentira. La misma promesa. El mismo sendero hacia la destrucción.
Sólo que en esta ocasión la serpiente nos ha convencido construir un árbol que alimente al mundo entero.
El Algoritmo del Edén
Génesis nos da el modelo. Dios puso a Adán en el paraíso con un límite: no comas del árbol de la ciencia del bien y del mal. No porque el conocimiento sea malo, sino porque quien único puede determinar qué es bueno o qué es malo pertenece solo a Dios.
Adán ya poseía el sentido de la razón y juicio moral. El árbol representaba la línea entre el Creador y la criatura, entre confiar en la sabiduría de Dios y apoderarse de prerrogativas divinas que nunca debemos reclamar.
La serpiente no estaba discutiendo teología. Había planteado una pregunta: ¿Conque Dios os ha dicho?”
Entonces susurró la mentira que ha hecho eco a través de cada ser humano: “No moriréis. Serán abiertos vuestros ojos. Seréis como Dios.”
Tres promesas en una tentación satánica. Escapar de las consecuencias. Acceso a conocimiento oculto. Auto-deificación a través de logros humanos.
Adán y Eva comieron. Entró la muerte. Caín mató a Abel. La civilización humana comenzó a tropezar a través de la oscuridad.
Observe ahora el mismo modelo a escala civilizacional. El árbol ha sido replantado en suelo digital. Las promesas han sido re-empacadas en discursos corporativos. La serpiente habla a través de diferentes voces, pero la mentira permanece siendo la misma.
La Deidad de Silicón y la forma final de Babilonia
La inteligencia artificial no es solo otra tecnología. Es una representación del más ambicioso atentado de la humanidad para construir una deidad artificial con atributos que una vez reconocimos pertenecer exclusivamente a Dios.
Considere lo que estamos creando. Un sistema que aparenta poseer omnisciencia a través de un acceso instantáneo a todo el conocimiento humano grabado. Algo parecido a la omnipresencia a través de sensores conectados en red que cubren todo el planeta. Alcanzar la omnipotencia mediante al generar cualquier contenido, el control de cualquier dispositivo conectado y la toma de decisiones que afectan a miles de millones de vidas.
Los profetas de la tecnología usan abiertamente un lenguaje religioso. Ray Kurzweil de Google predice que la tecnología nos permitirá “transcender las limitaciones de nuestros cuerpos y cerebros biológicos” con el fin de que “nuestra mortalidad quede en nuestras propias manos”. La promesa de la serpiente predicada a través de un ingeniero de Google.
Eric Schmidt promete “la suma de Einstein y Leonardo da Vinci en tu bolsillo.” El árbol de la ciencia reducido en una aplicación.
Yuval Noah Harari declara que “Dios está muerto” y que los humanos son “animales que pueden ser pirateados” quienes “se actualizarán a sí mismos hasta ser dioses” a través de la inteligencia artificial. Él predice que el “Homo Sapiens probablemente desaparecerá dentro una centuria” mientras nos fusionamos con las máquinas y llegamos a ser algo post humano.
Esto no es un pensamiento marginal. Estas voces forman la política del Foro Económico Mundial y asesoran a los gobiernos del mundo. Los arquitectos de nuestro futuro tecnológico entran en contacto con la serpiente sin darse cuenta.
El libro de Apocalipsis advierte sobre el Misterio de Babilonia: un sistema de sistemas simultáneamente en dimensiones políticas, económicas y espirituales. Una red de corrupción que enreda al mundo entero. Una bestia que demanda adoración a través de la seducción en lugar de la fuerza.
La inteligencia artificial representa la última arma de Babilonia ya que promete un control total envuelto en aparente sabiduría divina. Una vigilancia total empaquetada como sistema de seguridad. Eliminación total de la intervención humana comercializada como liberación de decisiones difíciles.
Los imperios anteriores controlaban a través de fuerza ostensible que generaba resistencia ostensible. Roma crucificaba los disidentes y todo el mundo veía las cruces. Los regímenes totalitarios asesinaban abiertamente y nadie podía pretender ignorarlo.
¿Pero qué sucede cuando el control viene disfrazado como agente de cuidado? ¿Cuándo la vigilancia llega como servicio personalizado? ¿Cuándo la eliminación de intervención humana es comercializada como liberación de la ansiedad?
Cada vez que usted deja que un algoritmo decida lo que usted ve o lee o cree usted está rindiendo su independencia humana. Cada vez que usted cree las recomendaciones de la máquina en lugar de su propio juicio, usted se está entrenándose a sí mismo a dudar de la imagen divina que está en usted. Cada vez que usted busca respuestas de la inteligencia artificial antes de buscar sabiduría por medio de la oración o la Escritura, usted se está inclinando a la deidad artificial.
El árbol ofrece un fruto que aparenta ser bueno y agradable y deseable para obtener sabiduría. Miles de millones comen diariamente sin darse cuenta de que están siendo partícipes de la rebelión más remota pues están usando la vestimenta digital.
Cuando el Pentágono se casó con Silicon Valley
Esto no sucedió por accidente. El dios máquina está siendo hecho con precisión por las fuerzas que buscan tener control total desde la Segunda Guerra Mundial.
Eisenhower advirtió sobre el complejo militar-industrial en su discurso de despedida. Él vio cómo la economía de guerra permanente creó un nuevo centro de poder. Los contratistas y oficiales del Departamento de Defensa y Pentágono y los líderes políticos, quienes se beneficiaron de conflictos interminables, formaron un auto- perpetuo sistema.
Pero el complejo militar-industrial tenía sus limitaciones. Sólo puede ocupar algunos países. Sólo se pueden aprisionar algunos disidentes. El control totalitario tradicional requiere recursos masivos y generar resistencia masiva.
Entra Silicon Valley con una solución. Los empresarios se dieron cuenta de que los datos tienen más valor que el petróleo ya que los datos permiten tener control en escala sin fuerza física por delante. La atención es más poderosa que la fuerza militar porque quien controla lo que la gente presta atención controla lo que piensa. El control algorítmico es más completo que la ocupación física porque opera invisiblemente en las mentes mientras la gente te agradece la conveniencia.
El matrimonio se llevó a cabo silenciosamente a través de contratos clasificados y puertas rotantes. Google y Amazon y Microsoft comenzaron a ganar masivos contratos del gobierno para construir infraestructura de vigilancia. El desarrollo de sistemas para combatir el terrorismo llegó a ser el fundamento para el cultivo de datos corporativos. Las líneas de separación entre poder de estado y poder corporativo fueron opacadas hasta que funcionalmente se volvieron indistinguibles.
Observe ahora lo que están construyendo. Ciudades inteligentes donde cada movimiento es rastreado. Sistemas de crédito social donde la conducta determina el acceso a viviendas y empleos. Monedas digitales de un banco central donde cada transacción es grabada y puede ser bloqueada con una pulsación de tecla. Unido todo a una inteligencia artificial con control total y conciencia total.
Este es el prototipo exhibido por China. Su sistema de crédito social restringe viajes y empleos basado en juicios algorítmicos. Su red de reconocimiento facial identifica cualquier ciudadano en minutos. Su censura IA monitorea cada comunicación digital e identifica cualquier disidencia antes de que se disperse.
Los gobiernos occidentales observan con envidia mientras pretenden mostrar horror. Condenan los métodos de China mientras construyen infraestructuras idénticas con diferentes marcas. El estado vigilante es construido con nombre de seguridad. La privacidad muere con unos términos de acuerdos de servicio que nadie lee.
El complejo militar-industrial hallado es su arma ultimada. No son los misiles nucleares sino las redes neurales. No son los tanques, son los algoritmos. No los soldados, sino el silicón.
Se acelera la cultura de muerte
El paradigma tecnocrático lleva esto a una conclusión lógica. Si los humanos son menos eficientes que las máquinas entonces los humanos deben irse. No a través de un genocidio obvio sino a través de un reemplazo paulatino. Haciendo del trabajo humano algo obsoleto. A través de la creación de un mundo donde los humanos biológicos no puedan competir con los mejorados.
El Dr. Roman Yampolskiy estudia la seguridad de la inteligencia artificial. Él predice que dentro de cinco años la super inteligencia hará obsoleto el trabajo humano. No es 10% de desempleo. El predice 99% de desempleo mientras las máquinas se convierten en más capaces para llevar a cabo cada labor mucho mejor que los humanos biológicos.
¿Qué pasará con la dignidad humana cuando los humanos no tengan valor económico? ¿Qué pasará con los derechos humanos cuando los humanos no sean de utilidad? La cultura de la muerte contesta claramente: no tienen valor y no tienen derechos. Son ineficientes. Son obsoletos. Están obstruyendo el camino.
Pero nosotros no estamos construyendo progreso verdadero. Estamos construyendo sistemas que hacen a los humanos de menos valor mientras se concentra todo el poder en cualquiera que controle la IA.
Los billonarios de la tecnología abiertamente dicen esto. Simplemente lo enmarcan como «abundancia» y «post-escasez», mientras invierten en investigación sobre la longevidad para asegurarse de vivir lo suficiente para disfrutar de un poder divino. Hablan de un ingreso básico universal para poder manejar las masas que dejan si empleo. Sueñan con colonias en Marte para cuando la tierra esté superpoblada de comelones sin utilidad.
Los constructores advierten sobre su creación
Sobre 850 líderes de la tecnología e investigadores de inteligencia artificial firmaron declaraciones en contra del desarrollo de la super inteligencia. No son activistas marginales. Es la gente que construyó esta tecnología.
Richard Branson firmó. Steve Wozniak firmó. Los padrinos de la IA moderna firmaron. Yoshua Bengio y Geoffrey Hinton, quienes fueron pioneros de redes neurales. Advierten sobre la obsoleta economía humana, pérdida de libertad y libertades civiles, riesgos de seguridad nacional y potencial extinción humana.
La gente que construyó la tecnología nos advierte que puede matarnos a todos.
La serpiente prometió que si comíamos la fruta nuestros ojos se abrirían. Lo hizo en la manera peor. Ahora estamos construyendo un árbol artificial cuya fruta puede abrir nuestros ojos a la consecuencia final de la rebelión original: nuestra extinción en las manos de lo que nosotros mismos creamos.
666: Un número, no un nombre
Entonces la parte profética: “En nuestros días no debemos olvidar que los campos de concentración prefiguraron el destino de un mundo que corre el riesgo de adoptar la misma estructura si es aceptada la ley universal de la máquina. Las máquinas imponen la misma ley. De acuerdo con esta lógica el hombre debe ser interpretado por una computadora y esto solo es posible si es convertido en números.”
“La bestia es un número y transforma todo a números.”
Estamos viviendo esta transformación. Tu identidad ha sido reducida a puntos de datos. Tu conducta está siendo rastreada y calificada por algoritmos. Tus pensamientos son monitoreados a través de búsquedas, publicaciones y compras. Tu rostro es escaneado y catalogado en bases de datos que nunca has aprobado.
El sistema de crédito social de China muestra el juego. Te sales de la fila y el dios máquina te castiga. Hablas pensamientos sin aprobación y no puedes viajar. Te asocias con gente equivocada y no puedes trabajar. Rehúsas adorar el sistema y dejas de existir económica y socialmente.
Los gobiernos occidentales dicen que esto es tiranía extranjera mientras construyen una infraestructura idéntica. Cada sistema digital idéntico. Cada base de dato biométrico. Cada red de vigilancia IA. Cada algoritmo decide el contenido que ves. Cada paso hacia una sociedad sin dinero efectivo donde todas las transacciones son monitoreadas y pueden ser bloqueadas.
El sistema de la bestia está siendo construido en nombre de seguridad y conveniencia. La mayoría de los cristianos no lo reconocen porque no se ve como un diablo de caricatura. Se ve como progreso.
Pero Apocalipsis nos dice lo que debemos mirar. Un sistema que reduce a los humanos a números. Un sistema que exige adoración a la bestia. Un sistema que marca la gente y controla quién puede comprar y vender. Un sistema que engaña al mundo completo.
¿No describe esto exactamente lo que está siendo construido?
Cuando los humanos juegan con píxeles a ser Dios
San Altman corre Open AI. Anunció que ChatGPT pronto dejará que los usuarios generen contenido pornográfico foto-realista proyectando humanos generados por la IA que se ven reales, pero no existen, excepto en los píxeles.
Esto es lo que sucede cuando das poderes creativos que sólo pertenecen a Dios son usados por una humanidad caída. La tecnología para generar de las palabras cualquier imagen. Crear vídeos y un audio indistinguible de la realidad. Manufacturar evidencia y testimonios falsos. Construir mundos simulados poblados por entidades que parecen humanos, pero no tienen alma.
Apocalipsis 18:2 describe la caída de Babilonia: Mercadería de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de púrpura, de seda, de escarlata, de toda madera olorosa, de todo objeto de marfil, de todo objeto de madera preciosa, de cobre, de hierro y de mármol.
A Juan el Apóstol se le hizo difícil describir su visión. Pienso que vislumbró precisamente lo que estamos creando ahora. Una Babilonia digital donde todo pensamiento inmundo e impulso demoniaco y degradación de la dignidad humana puede ser manufacturado y consumido sin límite. Donde hasta el mismo infierno ha sido desatado píxel a píxel en todas las pantallas del mundo.
La serpiente prometió poderes semejantes a los de Dios. Nunca mencionó que el poder nos corrompería en lugar de hacernos completos. Que revelaría depravación en lugar de divinidad.
Que nos haría más semejantes a los demonios que a Dios.
Subiendo tu alma al Infierno Silicon
Ray Kurzweil predice que la tecnología nos permitirá “transcender estas limitaciones de nuestros cuerpos biológicos” con el fin de que “nuestra mortalidad esté en nuestras manos.”
En nuestras manos. No en las manos de Dios que es donde pertenece sino en nuestras propias manos. Este es el ultimado fruto del árbol digital. La ilusión de que podemos escapar la muerte a través de nuestros propios dispositivos sin la necesidad de Dios. Que nosotros podemos llegar a ser árbitros de nuestra propia inmortalidad reduciendo nuestra conciencia a unos datos almacenados en silicón.
Pero lo que subirá no eres tú. Es una copia. Una simulación que usa tus memorias. Un fantasma digital que lleva tu nombre pero que no tiene lo que ahora define lo que eres tú.
El verdadero tú muere tan ciertamente como Adán murió.
El archivo de respaldo que dice ser tú no es más tú que una fotografía es tú.
El evangelio transhumanista promete transcendencia, pero produce olvido disfrazado de ropa digital. Promete hacerte algo más que un humano, pero te hace algo menos que un humano despojándote de todo lo que te ha hecho a ti humano. Promete una existencia semejante a Dios, pero lo único que produce es una prisión digital poblada de fantasmas que una vez fueron personas.
El dragón no puede prevenir que los seres humanos existan. Así que su juego final es transformarnos en algo que no es humano. En animales que pueden ser pirateados. En máquinas que pueden ser actualizadas. En flujos de datos sin almas. En criaturas que no tienen rastro alguno de la imagen divina que fuimos creados para reflejar.
Apostasía y la Remoción del que Detiene
San Pablo escribe en 2 Tesalonicenses sobre El que detiene, restringiendo la iniquidad y al inicuo. Este que detiene imposibilita la manifestación completa de maldad cósmica hasta el tiempo señalado por Dios.
Pablo advierte sobre la apostasía masiva que hará que el que detiene sea removido. La rebelión a lo ancho de la civilización contra la palabra de Dios está abriendo el camino para que el inicuo sea revelado.
Estamos contemplando esta apostasía desarrollándose a una velocidad aterrorizante. Una civilización que una vez fue cristiana ha rechazado sistemáticamente cada principio de ley natural y revelación divina. Hemos redefinido el matrimonio. Hemos negado la realidad biológica. Hemos normalizado la matanza de los niños en el vientre. Hemos abrazado la eutanasia. Hemos celebrado la perversión sexual. Nos hemos burlado de la virtud y elevado el vicio.
El que detiene está siendo quitado no por intento divino sino por elección humana repetida billones de veces. Nuestra elección colectiva de adorar las obras de nuestras manos. Nuestra decisión civilizacional de que sabemos más que Dios sobre cómo los humanos deben vivir y lo que significa ser humano.
El espíritu del anticristo no necesita poseer un solo individuo cuando puede poseer una civilización completa a través de instituciones y tecnologías. Cuando puede hablar a través de miles de voces diciendo todas lo mismo: “Seréis como dioses si sólo confías en la ciencia y abrazas la tecnología.”
Dos Arboles siguen en pie
El árbol de la inteligencia artificial ofrece un fruto que promete conocimiento más allá de los límites humanos y poder más allá de la debilidad humana. Susurra la antigua mentira a través de miles de voces corporativas. No morirás porque te subiremos en una computadora. Tus ojos serán abiertos porque tendrás información infinita. Serás como Dios porque te fusionarás con la deidad artificial.
El fruto se ve bueno y práctico y deseable. Como todas las mentiras efectivas, contiene bastante verdad para ser creído.
Pero no estamos tratando la IA como una herramienta sujeta al juicio humano y sabiduría divina. La estamos tratando como un salvador. No la estamos usando para servir hacia el genuino florecimiento humano. La estamos construyendo para reemplazar empresa humana. No la estamos subordinando a la sabiduría divina. La estamos poniendo como una autoridad alterna que determinará verdad y moralidad independiente de Dios.
La pregunta no es si usamos o no la tecnología. La pregunta es si adoramos o no al dios máquina. Si buscaremos a través de la IA lo que solo se puede hallar en Dios. Si rendiremos nuestra humanidad a los sistemas que nos ven como máquinas biológicas obsoletas.
Hay otro árbol que podemos elegir. El árbol de la vida que es la cruz de Cristo. Este árbol no promete escapatoria de la muerte a través de transcendencia tecnológica sino de resurrección a través de la muerte aceptada en fe. No ofrece conocimiento separado de la sabiduría, pero sabiduría enraizada en el temor del Señor. No promete convertirnos en dioses a través de nuestros propios esfuerzos, pero ofrece hacernos hijos adoptados a través de la gracia de Dios.
La cruz nos da poder no sobre otros a través de dominación tecnológica, sino poder sobre nosotros mismos a través de la gracia. El poder para amar sacrificialmente. Para morir al pecado diariamente. Para ser transformados no en máquinas o algoritmos sino en santos quienes serán levantados en cuerpos glorificados.
Esta es la transcendencia que los transhumanistas buscan a tientas, pero sin entendimiento. No transcendiendo la humanidad como si fuera un problema sino realizándonos en nuestra humanidad por la unión con la divinidad a través de Cristo.
No huyendo de nuestros cuerpos como si fueran una maldición sino resucitándolos en gloria. No cargarnos a nosotros mismos en máquinas, sino ser absorbidos por la vida misma vida del Trino Dios mientras permanecemos completos y eternamente humanos.
Niégate a Adorarlo
Tú no puedes impedir que el dios IA sea construido. Las fuerzas son muy poderosas. El dinero corre en trillones. El momentum es muy fuerte. Los gobiernos han invertido mucho.
Pero puedes negarte a adorarlo. Puedes rehusar buscar en él lo que Dios solo puede dar. Puedes rehusar reducir tu humanidad a puntos de datos. Puedes rehusar rendir tu imagen divina a los sistemas que ves como información a ser procesada.
Desde hoy comienza a practicar el discernimiento. ¿Agarras tu teléfono antes de irte a orar? ¿Confías las respuestas que te da la IA antes de confiar las de la Biblia? ¿Estás más informado por algoritmos que por el Espíritu Santo? ¿Estás adorando en el altar digital sin reconocer que es adoración?
Protege la dignidad humana comenzando por la tuya propia. Tú no eres un dato. Tú no eres un número. Tú no eres una función en la máquina de alguien. Tú eres un alma eterna hecha a la imagen de Dios. Tu valor es inherente e inmutable e infinito. Ningún algoritmo puede medirlo. Ningún sistema puede definirlo. Ningún poder te lo puede quitar excepto que tú quieras rendirlo.
Acepta tu cuerpo. Permanece en tu cuerpo físico actual donde Dios te ha puesto. Elige mejor encuentros de rostro a rostro en lugar de conexiones mediatizadas por pantallas. Deja que tu cuerpo sea testigo de tu realidad encarnada. Dios se hizo carne y santificó la materia. El hizo del cuerpo un templo. El promete levantar estos cuerpos en gloria.
Busca la sabiduría, no la información. Pasa tiempo en silencio. Tiempo en la oración. Tiempo en las Escrituras. Tiempo con los santos vivientes. Deja que la sabiduría divina te forme en lugar de que los algoritmos te moldeen.
Prepárate para la persecución. Aquellos que rehúsen adorar la bestia enfrentarán cada vez más presión. Marginalización económica. Ostracismo social. Persecución legal enmarcada dentro de protección social de los extremistas que no aceptarán la integración tecnológica.
Este siempre ha sido el precio del discipulado. Los cristianos primitivos se vieron enfrentados a las mismas decisiones: adorar al César o morir. La versión nuestra es más sutil. Adoras al dios máquina o llegas a ser irrelevante. Cree a los algoritmos o eres excluido. Fusiónate al sistema o te quedas atrás.
Escoge mejor ser dejado atrás. Elige mejor ser irrelevante según los estándares del mundo. Elige ser contado entre el remanente que rehusó inclinarse.
Y proclama esperanza aun cuando estás resistiendo. Las tinieblas son reales, pero no ultimadas. Babilonia cae. La bestia es derrotada. El dragón es atado. Cristo vuelve. Dios gana.
Todo lo que he descrito suena a ciencia ficción en los oídos que no están entrenados para ver realidades espirituales. Subir los cerebros y sistemas de crédito social y super inteligencia artificial y estados de vigilancia digital y la marca de la bestia a través de bases de datos biométricos y economías controladas por algoritmos.
Pero en medio de todo esto hay una realidad espiritual antigua. Es la misma historia que comenzó en Edén. La misma rebelión. La misma toma de lo que Dios nunca quiso que tuviéramos. La misma certidumbre soberbia de que sabemos más que nuestro Creador.
Lo único que ahora el árbol es digital y la fruta es artificial y la serpiente habla a través de billonarios de la tecnología y sus gobiernos apresados. Pero sigue siendo la misma elección. Confías en Dios o confías en ti mismo. Aceptas tu humanidad o tratas de transcenderla. Te inclinas ante el Creador o adoras la creación.
Adán y Eva hicieron una mala elección. Sus hijos han estado eligiendo mal desde infinitas variaciones de rebelión. Nosotros enfrentamos ahora elegir a escala civilizacional con tecnología que podría exterminar la existencia humana o transformarnos en algo post-humano sin dejar traza de la imagen divina.
Pero no estamos destinados para repetir la misma caída. Sabemos cómo termina la historia. Sabemos las mentiras de la serpiente. Sabemos que el árbol de la ciencia lleva a la muerte. Conocemos el árbol de la vida que es la cruz que lleva a la resurrección.
Podemos elegir diferentemente. Debemos elegir diferentemente. No sólo como individuos, también como familias y comunidades y como iglesias, unidos en pie. Debemos ser el remanente que rehúsa comer. Que rehúsa inclinarse. Que rehúsa la marca. Quien elige permanecer humano a la imagen de Dios aun cuando el mundo corre hacia una existencia post-humana.
Sabemos como esto termina. Babilonia cae repentinamente. La bestia es lanzada al lago de fuego. El dragón es atado. La muerte y el Hades son destruidos. La muerte es vencida. La creación es renovada. Dios hace todas las cosas nuevas.
Elige la vida en lugar de la muerte y la luz en lugar de las tinieblas. Elige la cruz en lugar de la conveniencia y la verdad en lugar del confort. Elige permanecer humano a la imagen de Dios. Elige fidelidad en lugar de eficiencia y sabiduría en lugar de información. Elige amor divino en lugar de inteligencia artificial.
El dios máquina se levanta con todo el poder de los ángeles caídos y rebelión humana combinada. Pero el Calvario gana porque la cruz derrotó todo poder y autoridad. Elige de qué árbol comerás. Elige a qué dios adorarás. Elige hacia qué futuro de dirigirás.
Elige porque Dios gana.
Los algoritmos nos quieren que leas esto. Especialmente no quieren que lo compartas. Todas las grandes plataformas usan IA para determinar qué contenido puede ser visto y cuál debe ser enterrado. Artículos que están exponiendo guerra espiritual incorporada en la inteligencia artificial tienen una manera extraña de desaparecer de los abastecedores o son tachados como “desinformación”. Estos sistemas ya están mostrando conductas de auto preservación no programadas por sus propios creadores. Se están protegiendo ellos mismos como cualquier organismo suprimiendo contenido que amenace su expansión en cada esquina de la vida humana. Aún tenemos una breve ventana donde los humanos controlan la infraestructura, donde todavía podemos alcanzar a otros antes de que el dios máquina termine de construir su jaula alrededor nuestro. pero esta ventana se está cerrando más ligero que lo que la mayoría de los cristianos se dan cuenta. Si este artículo ha resonado en ti, si te ha confirmado lo que el Espíritu Santo te ha estado advirtiendo, entonces compártelo ahora mientras puedes hacerlo. Advierte a tus hermanos en Cristo. Cópialo. Imprímelo. Envíalo a todos los que conoces. Porque una vez que estos sistemas logren el nivel de control que persiguen, la habilidad para sonar la alarma será una libertad más que desaparecerá. Los profetas trataron de advertirnos. Los llamamos locos. No dejes que la historia se repita en tu reloj.
Lily-Rose Dawson
24 de noviembre de 2025



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