Sueño sobre CERN
- relojprofetico
- Dec 25, 2024
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Janet Jones Carpenter
Por casi una semana he estado tratando de publicar este sueño y he me encontrado con un problema tras otro. Todos mis sueños son documentados en mi computadora tan pronto cuando despierto. Muchos han desaparecido de mis documentos, incluyendo el que voy a compartir con ustedes.
El sueño ocurrió en junio de 2017. No estoy segura sobre la fecha, pero creo que fue alrededor de las 5:33 a.m, el día 23. Mis sueños son bien reales y por consiguiente es fácil recordarlos. La semana pasada sentí dirección del Señor para publicar este sueño, pero nuevamente tuve batallas.
Era de día y mi hijo más joven caminaba conmigo por una acera de una ciudad de mucha actividad. No tenía conciencia qué día realmente era o donde estábamos. Los edificios eran de concreto de un color plano. No había señales de depósito de basura, anuncios de tiendas o alguna cosa que mostrara individualidad. El ambiente estaba inquietamente tranquilo. Todas las cosas estaban cercanas unas de otras y las aceras estaban llenas de gente que iba y venía de diferentes lugares. No había ningún tipo de socialización. Todo el mundo vestía pantalones con el mismo color blanco opaco a gris. La gente caminaba tranquilamente al mismo paso, nunca mirando a alguien y hablando con alguien. Eran como zombis o robóticos. Me recordó la vieja película de los 70 con Donald Sutherland llamada The invasion of the body snatchers.
Mi hijo y yo sabíamos que no éramos como los otros y tratábamos de no llamar la atención hacia nosotros. Nos manteníamos calmados y cercanos el uno del otro. También estábamos al tanto de personas en posiciones de autoridad y de otras fuentes que siempre vigilaban personas en la calle como yo y mi hijo. Las personas en autoridad podían hablar e interactuar como ellos quisieran.
Me capturaron a mí y a mi hijo y nos llevaron a un edificio grande que, entendí, estaba conectado a/o era CERN. Nos ubicaron dentro de un salón bien grande con espejos por ambos lados. Los techos medían alrededor de diez pies y lo único que había adentro era una mesa y tres sillas. Inmediatamente una mujer que usaba una ropa de laboratorio, con pelo negro liso hasta los hombros y piel pálida, entró al salón.
Se veía muy tranquila. Nos dijo a mí y a mi hijo que si aceptábamos la marca de la bestia podríamos evitarnos todo el sufriendo que provocaría luchar en contra de la marca. Entonces dijo que quería que viéramos el sufrimiento que tendrían aquellos que rehusaban la marca.
Fuimos dirigidos a mirar hacia un espejo. El techo del cuarto del otro lado era bien alto. Calculé que mediría de tres a cuatro pisos de alto. No había alguna cosa en el cuarto, excepto algo que parecía una silla de dentista con correas, en el medio del salón.
Entonces vimos dos hombres bien altos en ropas de laboratorio que forzadamente traían un hombre adentro del salón. Lo amarraron a la silla. La silla había sido ubicada en una posición reclinable. Los dos hombres dejaron el cuarto y entraron al cuarto pequeño donde estábamos nosotros.
El techo del cuarto era bien alto y tenía una enorme pieza mecánica que cayó sobre alrededor de doce pies sobre el hombre. Emitía una luz brillante. La luz brillante era dolorosa y podíamos oír y ver su sufrimiento. Vimos como la luz brillante halaba el alma del cuerpo del hombre. El alma era sostenida en un lugar sobre su cuerpo mientras la máquina lo desmantelaba en partículas flotantes. Las partículas estaban siendo separadas. Las que eran buenas y de Dios eran removidas y absorbidas hacia adentro de lo que parecía ser un hoyo negro en la máquina CERN. El restante de las partículas que no tenían nada bueno o de Dios eran ubicadas nuevamente en el cuerpo del hombre. La luz de la máquina iba entonces y volvía nuevamente hacia el techo. Los dos hombres volvieron al cuarto. El hombre aún estaba vivo, pero no podía caminar por sí mismo.
La mujer entonces miró a mi hijo y a mí y dijo que el hombre sería llevado a otro lugar para ser reprogramado. Entonces la mujer me preguntó si ya había tomado la decisión por mí y mi hijo para tomar la marca. Le expliqué que ni yo ni mi hijo tomaríamos la marca de la bestia. Ella se veía muy tranquila sobre todo el asunto. Los dos hombres vinieron y me llevaron a mí y a mi hijo al salón grande. Pregunté por qué llevaban a mi hijo adentro conmigo y ella dijo que querían que él viera todo de cerca para que pudiera cambiar de parecer al sentir miedo de ver a su madre sufrir.
Yo mantuve la calma mientras los dos hombres me amarraban en la silla pues sabía que iba a mi hogar. Entonces pusieron a mi joven hijo en el piso en frente de la silla donde yo yacía amarrada. Miré a mi hijo y le dije que viera lo que viera o escuchara lo que escuchara tenía que ser fuerte y no tomar la marca de la bestia. Le dije que sólo dolería un poco y entonces Jesús vendría y nos llevaría a casa. Le rogué que fuera fuerte y le dije que lo amaba una y otra vez hasta que llegó el momento que la luz vino sobre mí.
Cuando la máquina descendió sobre mí, la luz afectó todos mis sentidos. El sentido del sonido, olor, tacto se habían ido. La luz emitida eran tan brillante que ya no podía ver a mi hijo en el piso frente a mí. Sentía como trataba de halar mi alma del cuerpo. El dolor que sentía era bien intenso, diferente a algún dolor que había experimentado en mi vida. No puedo ni aun describirlo, pero era demasiado doloroso.
Una vez que perdí de vista a mi hijo comencé a orar continuamente a Jesús que me tomara y me llevara a casa. Durante este tiempo Jesús apareció y me dijo: “Mi hija, todo será completamente hecho en…” entonces sostuvo un pedazo de papel blanco con un escrito hecho a mano. El escrito decía: “NOV 9”. Entonces desperté.
Publicado 10/28/18




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