Experiencia en instituto de investigación
- relojprofetico
- Jan 14, 2025
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Updated: Jan 15, 2025

Deseo relatarle un sueño que tuve en el 1987, justo después de haber nacido nuestro primer hijo. Yo era un comandante de compañía en el Tercer Regimiento de Infantería de EEUU – “La Vieja Guardia” – en Fort Myer, Virginia, próximo al Cementerio Nacional de Arlington, Virginia. Creo que en la actualidad es pertinente el relato pues concierne a sus libros recientes, artículos y tópicos sobre los nefilim, ángeles caídos y criaturas del abismo.
Fui llevado por el Espíritu Santo a lo que parecía ser un instituto de investigación cerca de un área metropolitana. Pensé que era DC, ya que yo viví allí en ese momento, pero podría haber sido cualquier otro lugar. El Espíritu Santo me dijo que Él cubriría mi verdadera naturaleza de las personas/seres allí adentro porque tendría que a travesar algún proceso. Y si mi naturaleza nacida de nuevo, con el Santo viviendo dentro de mí, era discernida, entonces ellos no me permitirían pasar a través de este proceso. Él me aseguró que estaría conmigo y que no sería lastimado espiritualmente por lo que habría de experimentar.
Yo y un número de otras personas fuimos recibidos e informados sobre la agenda. Pasaríamos a través de unas pruebas para ver si cualificábamos para el programa del instituto. La prueba envolvería extrema y ardua acción física, tales como exposición al frío, calor, estar mojado y velocidades extremas. Después de la prueba fuimos llevados a un cuarto de preparación y se nos ordenó vestirnos con la ropa provista. Una vez vestidos fuimos llevados a un cuarto lleno de artilugios que parecían a algo que usa la NASA para probar los astronautas.
Realmente, fuimos sometidos a frío y calor en los cuartos designados para calor extremo y éramos observados cada momento. Comencé a sentirme como si hubiera vuelto a la escuela de Army Ranger. Trataban de rompernos física y mentalmente. Yo estaba sobresaltado por esto y sentí un momento de pánico. Entonces escuché al Espíritu Santo asegurándome que no permitiría daño alguno venir sobre mí, pero que debería a travesar por cada paso. Después de los ejercicios de temperaturas extremas fuimos llevados a un cuarto donde estaban las máquinas giroscopios de cohetes donde fui amarrado. Entonces la máquina fue encendida a toda velocidad y dábamos vueltas y vueltas. Pensé que iba a explosionar desde adentro. Recuerdo haberme desmayado en un momento dado entonces la máquina redujo la velocidad y se detuvo.
Recuerdo también que una de las razones por las cuales caí en pánico fue que nos habían inyectado con lo que pronto descubrí ser una droga alucinógena que hizo que nuestras mentes, inhibiciones y contacto con la realidad se quebrantara. Siendo que era un oficial del ejército, esto me llenó de pavor y asco. Fue entonces cuando el Espíritu habló paz a mi corazón.
Tuvimos que casi ser cargados fuera de aquella contracción y unos hombres grandes y robustos con batas de laboratorio nos llevaron hacia un cuarto donde nos quitaron las ropas de trabajo y nos amarraron con camisas de fuerza y nos condujeron a una habitación acolchada bastante grande. Mi apariencia externa, para la gente que trabajaba en ese lugar espantoso, debía haber sido un desastre ya que no me trataron diferente a como trataban los otros – hombres y mujeres – y aquellos parecían un desastre. Se veían drogados, desquiciados, sus narices moqueando, completamente desquiciados con sus ojos en blanco y dilatados. Con sus miradas estúpidas se veían indefensos sin ningún sentido de sí mismos por lo que las drogas y la prueba habían hecho en ellos. Pero en mi interior yo sentía paz, con una completa confianza en Dios, y de alguna manera en mis cabales, aunque físicamente yo estaba igual que los otros.
Cuando todos entramos a este grande cuarto acolchonado, cerraron las puertas y apagaron las luces. Era una oscuridad como el carbón y me di cuenta de que esperábamos por algo o por alguien. Entonces el Espíritu Santo me dijo por qué exactamente yo estaba allí, que esto no era un instituto de investigación, sino un lugar donde la gente – personas en su propia voluntad – en verdad creyentes ardientes - estaban siendo preparados como anfitriones para recibir espíritus demoniacos y ángeles caídos. Solo, que los anfitriones pensaban que estaban canalizando sus “espíritus guías” y convirtiéndose en avatares para “seres divinos” – seres que habían evolucionado más allá del estado primitivo del hombre y los guiarían y los iluminarían en sus senderos para llegar a ser como ellos. Después de haber sido iluminados, llegarían a ser parte de la clase elite gobernante en nuestro planeta mientras estos “extraterrestres” llevaban la humanidad a una edad dorada de paz, prosperidad y despertamiento espiritual.
Repentinamente, hubo sonidos en el cuarto. Sonidos horribles, aterrorizantes llenos de ira, malicia y maldad. Los seres más viles del universo estaban entrando en aquel cuarto buscando a quien devorar. El Espíritu Santo susurró a mi aterrado corazón que Él me protegería de la vista de ellos y que no podrían tocarme ni herirme. Él deseaba que yo viera de primera mano qué era lo que entraría en aquellas personas.
Allí en la oscuridad me mostró los rostros de aquellas almas perdidas mientras eran perseguidos por estos seres malvados. Sus rostros eran como máscaras de un indescriptible miedo, horror y terror. Intentaban huir, y no hay manera de describir sus horribles gritos de terror aun estando drogados. Es demasiado difícil poder imaginar el fin que les espera. Pero no podían correr o esconderse y cada uno fue hecho presa y devorado, por decir, por los pútridos seres que habían entrado en aquel salón quienes sentían un odio feroz por estas personas. Cada una de estas personas cambió frente a mis ojos, como si yo pudiera ver lo que había adentro de ellos, en lugar de ver su apariencia exterior. Los demonios no podían verme ni tocarme, aun en su nueva forma física.
Finalmente, las luces se encendieron y los hombres entraron y desataron a cada uno y los llevaron a cuartos de recuperación. El Espíritu Santo me mostró que este era uno de los muchos lugares alrededor del mundo donde personas estaban siendo preparadas en grandes números para llegar a ser receptores de aquellos habitantes del abismo, y todo esto sucedía para preparar la venida del anticristo. La clave eran las drogas ya que estas abrían la puerta, pero otros aspectos de las “pruebas” eran diseñadas para quebrantar rápidamente las inhibiciones naturales y defensas para que el proceso pudiera darse lo más ligero posible. Aun los tontos voluntarios, sin Dios, almas perdidas, retienen en lo más profundo de su ser algo que es repelido por lo demoniaco en su estado verdadero. El enemigo tiene que quebrantar estas barreras antes de que pueda tener su entrada.
Entonces el Espíritu Santo me sacó de aquel lugar y desperté del sueño.
Lo siento, sé que es un relato largo, pero he estado meditando sobre esto por casi treinta años y ahora he comenzado a entender más abiertamente el por qué tuve de este sueño. Gracias por su tiempo y atención, y por su ministerio.
Muy respetuosamente,
John
29 septiembre de 2014
(Enviado al Hno. Steve Quayle. Traducción del idioma inglés).




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