top of page

¡Unge tus ojos con colirio!

  • relojprofetico
  • Jan 4
  • 6 min read

“Cuando una persona está en medio de una tormenta se mantiene quieta en medio de esa tormenta."


Vivimos un momento extraño. No esperado ni vislumbrado en la monotonía de nuestro diario vivir. Los que con anticipación nunca oraron y pidieron a Dios que los preparara para el momento actual que vive la humanidad, se quedarán en el camino intentando salir de laberintos y preguntas sin respuestas.

 

Los que oramos y mantuvimos ese fuego ardiendo siempre en el altar de la súplica y la oración, aun así, nos sentimos desfallecer en un limbo de preguntas donde muchas veces no hay respuestas. No en vano Jesús hizo tanto énfasis poniendo advertencias sobre los días que vivirían los escogidos antes del regreso de su venida. Veintiséis veces aparece la palabra “mirad” en los evangelios. ¿Cuál es el mensaje? La importancia, y más que importancia – necesidad – en mantener el sentido de la visión agudizado y alerta. Enfocado en el autor y consumador de la fe: JESÚS.

 

En la madrugada del 30 de diciembre del 2025, tengo una visión. Fue como un destello, algo fugaz, donde me contemplo a mí misma. Me veía a mí misma, pero a la misma vez vivía la experiencia. La bola de mi ojo izquierdo se veía toda forrada de una capa gris. Cuando bajaba mi cabeza se hundía hacia adentro y cuando la subía volvía a su lugar, pero toda forrada de una capa gris. No veía nada por ese ojo. Absolutamente nada.

 

Sentía una ansiedad terrible por haber perdido ese ojo. En mi espíritu sabía que esto tenía que ver con la visión espiritual.  Salgo de la visión bien perturbada y caigo en una crisis pues sé que necesito visión espiritual pues los días que vivimos son difíciles y sin visión ni discernimiento espiritual jamás podremos vencer y ganar las batallas. Jamás podremos a travesar este sendero de oscuridad espiritual sin el sentido de la visión espiritual.

 

Fue una angustia terrible, preguntándome en qué había fallado. Entonces recibí la siguiente cita bíblica:

 

Destrucción viene y buscarán la paz y no la habrá. Quebrantamiento vendrá sobre quebrantamiento, y habrá rumor sobre rumor; y buscarán respuesta del profeta más la ley se alejará del sacerdote, y de los ancianos el consejo. El rey se enlutará y el príncipe se vestirá de tristeza y las manos del pueblo de la tierra temblarán; según su camino haré con ellos y con los juicios de ellos los juzgaré y sabrán que yo soy Jehová. Ezequiel 7:25-27

 

Entonces sentí calma y la tenue voz del Espíritu Santo habló a mi espíritu lo siguiente:

 

“Lo que viviste y experimentaste lo vivirá la iglesia. Advierte que no habrá visión, ni profecía ni revelación. Sólo aquellos que paguen el precio y estén en mi lugar secreto tendrán mi consejo y serán dirigidos por mi Espíritu.”

 

Nos hallamos en un momento de cambios drásticos. La batalla que se lidia en el mundo espiritual está siendo manifestada en el mundo material. Muchos están en medio de encrucijadas sin saber qué camino tomar. Andan sin dirección pues sus ojos espirituales están nublados. ¡Aún tenemos tiempo de comprar colirio!

 

Jesús le escribe a la iglesia de Laodicea. La iglesia imperante de este último tiempo. Lo tiene todo: templos cómodos con sillas acojinadas, buenos trabajos, buenas casas, comida en el refrigerador, vehículos del último modelo. ¿Qué más le hace falta a esta iglesia? Pero es pobre espiritualmente. No tiene fuego. Es tibia, ni fría ni caliente. Estos son los cristianos “aba”: los que cantaban, los que vigilaban, oraban, diezmaban, etc., etc.  Aman a Dios, pero también tienen otros amores. Se deleitan en Dios, pero también se gozan con el mundo. La tele nunca se apaga en el hogar y duermen con el celular en su cama.  El corazón está compartido entre dos sentimientos. Rinden tributo a otros dioses.

 

Jesús le da un consejo a esta iglesia tibia:

 

Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Apocalipsis 3:18

 

El colirio era usado en la antigüedad por aquellos que tenían problemas de visión. ¿Y qué es este colirio que nos habla Jesús?  Es una unción especial del cielo que nos permite ver luz en medio de la oscuridad espiritual que permea. Y esa unción sólo se obtiene en el lugar secreto de Dios. Son lágrimas del arrepentimiento. Lágrimas por la condición de la iglesia. Por la condición de la familia, de la nación. Son lágrimas por la presencia de Dios y su Santo Espíritu.

 

El colirio del Espíritu nos permite ver nuestra condición espiritual. Nos permite examinarnos y ver nuestros fallos. Nos permite ver nuestra necesidad. Nuestros ojos se abren a la realidad de Dios para entender el plan y el propósito. Para saber qué tenemos que arreglar. Por dónde tenemos que caminar.

 

Hace unos años atrás, cuando mi esposo ya fallecido pastoreaba una floreciente congregación, afrontamos un problema con una de las familias de la iglesia. Se querían ir de la iglesia. Estábamos orando por la situación y por esta familia pues nos preocupaban sus niños quienes se convierten muchas veces en las víctimas de las decisiones de los padres.

 

Una noche tuve una visión nocturna. Me subieron al altar de la iglesia. Estaba bien, bien elevado y desde allí podía ver todo el perímetro del templo. Desde ese lugar elevado veo una pequeña barca que se debatía en un anchuroso mar en medio de fuertes vientos.

 

Escucho entonces la voz del Señor que dice:

 

“Cuando una persona está en medio de una tormenta se mantiene quieta en medio de esa tormenta. Dile a… (y me dijo el nombre de la esposa pues parece que era ella quien quería moverse) que no se mueva, que se mantenga quieta.”

 

Le envié el mensaje con su madre pues ellos estaban tan enojados que no querían dar el frente. La madre le llevó el mensaje y le rogó, pero aun así se fueron. Han pasado los años y el tiempo ha sido testigo. ¡Vidas destruidas! La desobediencia de un hijo de Dios siempre tiene consecuencias nefastas. Los hijos fueron los más afectados.

 

En estos últimos días que vivimos, más que nada, necesitamos visión. Pronto la revelación profética se cerrará y será como un libro que no podrá ser entendido.

 

El Espíritu Santo a través del profeta Isaías nos da una seria advertencia:


Deteneos y maravillaos; ofuscaos y cegaos; embriagaos, y no de vino; tambalead, y no de sidra. 10 Porque Jehová derramó sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró los ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros videntes. 11 Y os será toda visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; él dirá: No puedo, porque está sellado. 12 Y si se diere el libro al que no sabe leer, diciéndole: Lee ahora esto; él dirá: No sé leer. 13 Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado; 14 por tanto, he aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos. Isaías 29:9-13


Las vírgenes de la parábola se quedaron todas dormidas. (Mateo 25)  Si la iglesia duerme las tinieblas arropan al mundo. No hay visión. No hay profecía. En ese punto estamos: la iglesia duerme y las tinieblas arropan la tierra. Pero los prudentes tienen reservas de aceite para salir a recibir al esposo. ¡Y ya se ha hecho el anuncio: ¡Aquí viene el esposo, salid a recibirle!  

 

Nos vence el cansancio. Los vientos contrarios arrecian. ¡Que difícil se nos hace orar! Ayunar es entrar en una batalla. Pero hay que tener aceite y el aceite sólo se obtiene en el lugar secreto. Necesitamos el colirio del Espíritu para que nuestros ojos puedan ver la claridad de la palabra divina y así poder mirarnos en ella. Ver nuestras fallas y poder arreglarlas.  

 

Ana Ríos

4 de enero 2026

 

 

 

 

 

 

 
 
 

Recent Posts

See All
Visión sobre Estados Unidos

El reto más grande de un cristiano no es predicar la palabra, sino vivirla.” Cuando nos metemos en la brecha recibimos golpes. Es como cuando pequeños nos metíamos a defender a nuestros hermanos o ami

 
 
 

Comments


clock-timer-illustration-isolated-style.png

El Reloj Profético

© 2035 by by Leap of Faith. Powered and secured by Wix

bottom of page