Visiones del ministerio de Elías durante los días finales
- relojprofetico
- Sep 14, 2025
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Me hicieron la pregunta sobre porqué pongo revelaciones y sueños de personas que yo no conozco. Bueno, tampoco nunca conocí al apóstol Pablo y a ninguno de los escritores de la Biblia. He leído todos los libros de Watchman Nee y muchos otros y nunca los conocí. El apóstol Juan escribió inspirado por el Espíritu Santo lo siguiente:
Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. 1 Juan 2:20
Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él. 1 Juan 2:27
Jesús también nos dijo: Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Juan 14:26
Si tenemos al Espíritu Santo, él nos da testimonio de lo que es verdad y es mentira. Es en base a este testimonio que nos da nuestro Consolador que incluimos estas revelaciones y experiencias para edificación y preparación de los santos.
Leí el testimonio del hermano Maurice Sklar y no podía dejar de llorar. Vivió una vida traumática y tormentosa desde que fue abandonado por su madre a los dos años. Quedé impresionada de lo que es el amor y la misericordia del Señor. El Dr. Sklar es uno de los mejores violinistas del mundo. Es judío y su conversión a Jesús es un milagro del amor de Dios. Ha recibido muchas visiones y revelaciones del tiempo del fin.
Visión que tuvo el Hno. Maurice Sklar del ministerio del profeta Elías
Entonces vi una visión del profeta Elías. Vi su ministerio completo en una escena retrospectiva, como si fuera una película acelerada frente a mí. Lo vi ungir a Eliseo con una doble porción y vi todos los milagros que sucedieron durante el ministerio de Eliseo.
Entonces repentinamente, también en una forma panorámica acelerada, vi el ministerio de Juan el Bautista y escuchaba sus contundentes predicaciones en el desierto. Entonces vi que Jesús venía a él y recibía el manto de milagros de Juan el Bautista cuando vino sobre Él el Espíritu Santo. Vi una sucesión bien rápida de todos aquellos de la iglesia primitiva que cargaban el mismo manto, sólo que era más pequeño. Vi ministerios de milagros de muchos “santos” y hombres y mujeres piadosas de la época medieval.
Vi fuegos de avivamiento que comenzaban primero en Italia y luego Francia. Luego comenzaban en Inglaterra, seguido por Europa Oriental. Entonces vi toda Alemania encenderse de norte a sur con muchos fuegos durante la reforma de Lutero. Luego barrió toda Europa y posteriormente fue llevado por barcos a muchas naciones. Entonces América fue encendida por este mismo glorioso fuego y ardió brillantemente por algún tiempo. Vi lo que sabía era el derramamiento Pentecostal que golpeó California e inmediatamente se dispersó a través de todo el mundo.
Entonces escuché una voz decir: “Este es el comienzo de la última lluvia que traerá la cosecha de las naciones. Durará cien años. Mi gloria cubrirá la tierra como las aguas cubren el mar. Muchos probarán y verán que soy bueno. Conocerán mi gracia y bendiciones.”
Entonces repentinamente, vi un hombre de cabello gris y con barba. Iba en un barco de Inglaterra a América. Vi un ángel que venía con un manto enorme y lo puso sobre sus hombros. Escuché una voz decir: “Este es el manto de Elías para la cosecha de las naciones.”
Entonces vi un hombre predicando en el mediano oeste en América, en una ciudad grande y luego en una más pequeña. Milagros y sanidades estallaban de él. Entonces le oí decir: “El Señor me dijo que yo soy el Elías que vendría.” Después de esto vi que una oscuridad sobrecogía a este hombre y rápido vi que la gloriosa luz que estaba sobre él se fue. Vi dos ángeles que venían y removían aquel enorme manto y la túnica de este hombre.
Vi luego un hombre sobre sus rodillas que lloraba desesperadamente. Era pobre y casi se congelaba en una pequeña casa. Había como una tormenta de nieve afuera. Su estufa de madera finalmente se apagó y él se acurrucó debajo de una manta tratando de mantenerse caliente. Vi a este mismo hombre parado frente a una tumba donde de alguna manera yo sabía que su esposa y sus niños habían sido enterrados. Lloraba hasta quedar sin fuerzas. Entonces vi al mismo hombre levantarse y comenzar a predicar en lo que parecía ser una pequeña iglesia de campo, era de ladrillo rojo. Lo vi arrodillarse nuevamente frente a un grande árbol de caoba y oraba diciendo: “Señor, te doy mi vida. Haz lo que quieras conmigo.”
Vi luego dos ángeles que venían con aquel grande manto que estaba sobre el otro hombre de la capa larga. Sabía que era el mismo manto de Elías. Se lo pusieron mientras él lloraba y lloraba. Uno de los ángeles dijo: “Yo me quedaré con él para que pueda llevarlo. Es demasiado pesado para él solo.”
Repentinamente vi que este hombre se incendió como una llamarada y ardía tan brillante que dondequiera que iba a través de la tierra se encendía un avivamiento. Salía de su boca y encendía a todo el mundo en llamas. Entonces un día escuché este hombre que dijo: “El Señor me dijo que yo soy el Elías que vendría. Debo enseñar todo lo que yo sé.”
Abrió su Biblia y mientras lo hacía, vi una serpiente que se levantaba de allí. Parecía una cobra verde. Comenzó a hablar en lugar de él. A primera instancia sólo aparecía por un breve momento y luego desaparecía. Pero luego creció más y más grande y se enroscó alrededor de él. Ya no podía ver la llama ardiente en forma de antorcha que él cargaba. Tampoco podía ver el hermoso manto sobre él. El ángel no pudo quedarse. Apareció otro ángel y levantaron el manto de él y ascendieron hacia el cielo.
Vi luego una red electrónica que cubría la tierra, tal y como la vi en una visión anterior. Escuché una voz decir: “¿Quién irá por mí a preparar el camino para mi venida?”
Vi un número de hombres y mujeres jóvenes que comenzaron a llorar en oración. Vi entonces cientos de ángeles que venían a la tierra con mantos bien similares a los de los dos hombres anteriores. Comenzaron a multiplicarse hasta que miles de hombres y mujeres vestían estos mantos. Se veían encendidos como pequeñas estrellas; brillaban con esplendor. Entonces vi la tierra comenzar a encenderse como un árbol de navidad por dondequiera que iban. Escuché una voz que decía: “Les enviaré a Elías el profeta antes de la venida del día grande y terrible del Señor. Esta es la plenitud del ministerio de los profetas para los últimos días. Ciertamente vendrá.”
Entonces vi como un fuego refinador que comenzó en la iglesia, el pueblo judío y la nación de Israel. Vi una novia que descendía en el centro de una iglesia. Entonces escuché una voz que decía: “Mi novia ya está lista. Ahora vengo por ella para llevármela. Salgan, mis amados.”
Comencé a ver la tierra nuevamente y vi estos mismos mantos que caían a la tierra, eran cargados por cientos de miles de ángeles. Caían sobre mucha gente judía y los veía de un lado a otro profetizando bien contundentemente. Salía fuego de sus bocas; entonces vi grande destrucción, plagas, terremotos, hambres y bombas atómicas que eran disparadas. Vi que el sol se tornó rojo debido a la contaminación y radiación en la atmósfera. Entonces vi como todos los mantos desde cada esquina de la tierra convergían en la nación de Israel. Repentinamente vinieron todos sobre Jerusalén y se envolvieron dentro de aquel enorme manto que anteriormente había estado allí.
Vi un carruaje en rojo abrazador que vino a la tierra y descendió sobre Jerusalén. De allí salió Elías y escuché que con voz tronante decía: “!Prepárate para recibir a tu Dios, oh tierra, tierra, tierra! ¡Ay de ti, porque destrucción viene sobre ti!”
Mientras decía esto, el manto retornó y se mantuvo sobre él una vez más, tal y como había sucedido en la Biblia. Dondequiera que iba salía fuego de su boca y destruyó la tierra en doce direcciones mientras se dirigía a través de doce puertas y de allí hacia el mundo. Después de esto le oí decir: “Ya he terminado con el trabajo que se me ordenó hacer. ¡Llévame a casa oh, Señor de los ejércitos!”
Repentinamente lo mataron y cayó al piso, donde permaneció por tres días mientras el mundo entero observaba con asombro y júbilo. Luego, repentinamente volvió a la vida, se paró sobre sus pies y un carruaje de fuego ardiendo vino. Se subió a él y ascendió al cielo.
Yo no sabía de la Biblia muy bien en aquellos días como sé ahora. Estaba bien confundido sobre estas visiones y me perturbaban. Pero el Señor me dijo: “Esto permanecerá sellado en tu espíritu hasta el tiempo señalado. Entonces darás el mensaje para todos aquellos que oigan. Algunos oirán, muchos no lo harán. Tú serás parte de los muchos cientos de profetas que yo he separado para la hora final para preparar el camino para mi segunda venida. Aquellos que tienen oídos recibirán y mi Novia ciertamente se preparará. Ella debe recibir el fuego refinador de Elías y sus vestiduras hermosas. Estará sin mancha y sin arruga y adornada con sus ropas de boda y las gloriosas joyas del cielo. Porque el día de su boda está cerca.”
Entonces vi una lámpara antigua que estaba encendida con una llama que salía de su parte superior. Repentinamente se convirtieron en diez lámparas y estaban alineadas una al lado de la otra. La luz de las cinco a mi izquierda repentinamente comenzó a languidecer. La llama se hizo más y más pequeña hasta que finalmente se extinguió. Pero las lámparas al otro lado eran alimentadas por un soporte que había estado previamente escondido en la oscuridad. Resplandecían con brillantez hasta que finalmente oí las siguientes palabras: “!Sube acá y escapa de la ira que viene pues has sido hallada digna! ¡He aquí viene el esposo!” Entonces todas desaparecieron.
El Señor me dijo: “La mitad de aquellos del tiempo del fin que dicen conocerme son unos mentirosos. Nunca ha estado encendidos con el fuego del cielo. Están ardiendo con fuegos extraños del misterio de Babilonia. Solo pretenden conocerme. Sus lámparas serán puestas en las tinieblas de afuera y habrá lloro y crujir de dientes. Pero aquellos que son míos resplandecerán para siempre y como las estrellas, arderán con el fulgor de mi gloria. Pues están encendidos desde mi trono y llenos de mi aceite que nunca se acaba. Estos son mis preciosos – mi Novia gloriosa que siempre será verdadera y fiel a mí. Es por ella que morí y me levanté. Es por ella que vuelvo en la medianoche. Dile que no la he olvidado. Ella es mi amada y yo soy de ella. La amo con un amor eterno. La arrebataré para mi trono donde gobernará y reinará conmigo en gloria para siempre y por toda la eternidad a mi mano derecha. Amén.”
Este es un recuento de las visiones y visitaciones que recibí en Dallas, Texas en los servicios de avivamiento durante los meses de mayo y junio de 1985. Lo he escrito en la manera más fidedigna que pude. Sólo ahora puedo compartir la plenitud de aquellas experiencias ya que he sido ordenado a hacerlo por el Espíritu Santo. ¡Pueda Él colmarlo de sus bendiciones y unción del fuego de estas palabras!
Que pueda usted ser hallado entre sus fieles, sus vírgenes sabias, cuando Él aparezca a la medianoche. Que su lámpara esté fulgurando y encendida con el aceite de la doble porción de Elías.
Shalom y Dios le bendiga, amado.
Maurice Sklar




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