Visiones Sobre Estados Unidos

Muchos años atrás la misionera Patti Rowe recibió una serie de visiones sobre el futuro de América. Como usted observará, estas visiones son consistentes con lo que el Señor ha estado mostrando a mucha gente a través de los últimos años.
Testimonio - En el 1974 habíamos terminado de vender todo y nos preparábamos para ir al extranjero en nuestra primera labor misionera. Alquilamos un pequeño apartamento de un cuarto mientras ahorrábamos el dinero del viaje. Sentía dolor en mi corazón por Estados Unidos y le pedí al Señor que me mostrara qué vendría para este país.
Tuve un sueño donde vi que ejércitos invadían este país; no supe quiénes eran. Desperté repentinamente antes del amanecer de aquella mañana y tuve una visión. Parecía como si el techo del cuarto hubiera desaparecido. Mientras yo yacía en la cama, miraba hacia una vasta expansión del cielo. Era de noche. Una escena seguía a la otra como si estuviera contemplando un espectáculo gigante. Todo era vívidamente claro.
1. Vi un grande puente que se desmoronaba y caía en el agua. El nombre de California del Norte vino a mi mente. El puente no solo cayó, se desmoronó en pequeños pedazos. Sucedió repentinamente.
2. Vi un área enorme a la distancia llena de tanques de petróleo. Estaban ardiendo. Los cielos se habían llenado de un humo negro.
3. Vi una iglesia y entonces pude observar una densa oscuridad. Yo estaba de pies en un lugar que había luz, pero todo lo demás alrededor mío era negro, escuché personas tosiendo, más allá de la iglesia, salían de la oscuridad. Gritaban con ira y amargura. “¿Dónde está la venida del Hijo del Hombre? ¿Por qué no ha venido?”
Reconocí que aquellas voces eran de gente que yo conocía. Algunos de ellos me habían ridiculizado por haberlo dejado todo e irme al extranjero con mis hijos pequeños. Era gente que un momento dado vivían en santidad, pero llegaron a envolverse en el materialismo y obras religiosas. Ahora había llegado el fin y no tenían esperanza, estaban llenos de ira contra Dios porque las cosas habían sucedido diferente a como ellos esperaban. No tenían ahora una fe en que anclarse. Ahora se burlaban de Dios.
4. Luego vi un enorme árbol verde. Era como si el árbol hubiera rodeado todo el mundo. Se veía bien sólido y fuerte, pero en un instante cayó. ¡Su caída fue grande!
5. Y por último, yo estaba de pies en un lugar alto en una montaña. Desde allí miraba el suelo abajo. Vi que se levantó un hombre, como si hubiera salido del suelo. Era casi tan alto como la montaña. Usaba un turbante blanco en su cabeza tal y como lo usan los musulmanes. Esto me desconcertó porque siempre había creído que el Papa sería el Anticristo. No sabía en ese momento que la fe islámica por centurias es una creación de Roma.
Tampoco entendía que éste es un hombre corporativo cuyas acciones afectarán al mundo entero. La expresión de su rostro me perturbó. Pensé: “Señor, se ve muy gentil, pero sé que es lo más malvado que existe. Ciertamente engañará a todo el mundo.”
Mi corazón estaba tan preocupado por aquellos que serían engañados. Mientras lo observaba, él levantó su mano derecha más arriba de su cabeza. En su mano tenía una copa o como un envase largo y fino. Mientras observaba, él lo inclinó y derramó algo que parecía ser agua. Lo que derramó cubrió toda la tierra. Yo estaba a salvo en lo alto de la montaña, pero mi corazón estaba entristecido por aquellos que no lo estaban.
Las visiones terminaron y mi espíritu estaban bien agitado. Yo era un poco más joven en ese entonces. Me salí de la cama y silenciosamente fui a la cocina para no despertar la familia. Caí en mis rodillas ante el Señor en llanto y dolor por los perdidos. Me levanté de mis rodillas y vi que la Biblia estaba en la mesa. La abrí al azar y comencé a leer y me salió el libro de Daniel donde el ángel le muestra a Daniel al hombre de pecado que se levantará para engañar a muchos con una inundación.
En otra visión que tuve después de la aquí mencionada, yo vi una grande águila. Se veía fuerte y saludable. Miré otra vez y vi todo lo opuesto a lo antes visto. En esta ocasión estaba delgada y abatida. Había perdido muchas de sus plumas, se veían quemadas en muchas partes, rotas y con heridas. No podía volar. Ni aún se podía mantener sobre sus patas. Cuando intentaba pararse, caía al suelo revoloteaba intentándolo, pero no podía.
Entonces escuché un sonido como el de encantamiento de serpientes, tal y como lo hacen en la India. Me volví y vi una bestia horrible y fea parada en un mercado, tocando un instrumento en forma de flauta. Entonces vuelvo a mirar hacia el águila. Vi cómo cayó bajo el hechizo de aquella “música”. Se agitó de un lado a otro hasta que logró pararse sobre sus patas bajo el poder de esta bestia. Observé cómo se deslizaba y se contoneaba como una cobra hipnotizada, al son de la melodía que tocaba la bestia.
Patti Rowe
12 de agosto 2026





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