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 Visión sobre espíritus de engaño

  • relojprofetico
  • Dec 27, 2025
  • 7 min read

“Para aquellos que venzan les daré poder para que puedan elevarse sobre todo aquello que quiere derribarlos para causar desaliento y desesperación. No he dejado a mis hijos sin promesas o sin consuelo. Estoy con ellos y no los dejaré solos.”


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Junto a una multitud de gente, el Señor y yo alcanzamos la orilla de una playa. Habíamos a travesado un mar tormentoso dentro de unos pequeños botes de madera. Mientras permanecíamos parados en la playa, escuché un ruido que venía desde el mar que quedaba atrás. Miré sobre mi hombro y vi que de las fieras ondas se levantaban cosas que iban tomando formas. Las formas se unificaron en una enorme turba que se movía sobre las aguas.

 

Vi que estas formas eran ranas, lagartos, salamandras, etc. Pero tenían rostros con apariencia demoniaca. Vi como estas criaturas se dispersaron en todas direcciones, chillando y aullando hacia cada nación del mundo. Mientras veía cómo un grupo de estas criaturas volaba sobre mi cabeza en dirección a mi propia nación, instintivamente me agaché.

 

“¿Qué son esas criaturas?” Pregunté al Señor. “Espíritus de engaño,” replicó el Señor. La multitud de gente alrededor y la que estaba conmigo se había formado en dos grupos en este punto de la visión. Un grupo de gente ya había enfilado hacia el frente. El segundo grupo de gente se había dividido también en dos grupos. Un grupo estaba compuesto de aquellos que eran débiles, estaban asustados, heridos, agobiados, etc. El segundo grupo dentro de este grupo ministraba a los miembros más débiles. Los consolaban y los ayudaban a resistir mientras caminaban. También este grupo de gente se salió finalmente del primer grupo.

 

Mientras miraba me di cuenta de que esto ocurría no sólo en mi nación, también en todas las naciones del mundo. También me di cuenta de que alguna manera el Señor me estaba permitiendo ver lo que estaba ocurriendo adentro de los dos grupos de gente.

 

A primera instancia, el camino por el cual íbamos caminando era amplio y con visibilidad. Había también una luz brillante alumbrando alrededor que nos ayudaba a ver nuestro camino. Pero más adelante el sendero se volvió más escabroso y estrecho, y gradualmente llegó a ser más y más difícil ver por donde íbamos. La luz aún estaba allí, pero la gente y yo teníamos que mantener nuestros ojos puestos en la luz todo el tiempo con el fin de poder verlo. Si quitábamos nuestros ojos de la luz aun por un momento, se volvía sombrío alrededor de nosotros, y teníamos que buscar más intensamente luego con el fin de fijar nuestras miradas una vez más en la luz.

 

“Señor,” inquirí, “¿qué está sucediendo con esta luz? ¿Por qué sólo se mantiene brillante cuando mantenemos nuestros ojos enfocados en ella? ¿Por qué se oscurece si desviamos la mirada por solo un momento?”

 

“La luz es mi Espíritu dando revelación a mi pueblo y mis profetas,” replicó el Señor. “Hubo un tiempo cuando muchos de mis hijos y mis profetas oían mi voz fácilmente. En los días que se aproximan será más y más difícil para ellos recibir revelación departe mía y oír mis palabras. Deben permanecer en una constante actitud y estado de oración ante mí con el fin de poder continuar oyendo mi voz y recibir de mí. El enemigo está intentando ahogar el sonido de mi voz reemplazándola por el sonido de su propia voz y palabras. Aquellos de mis hijos y profetas que no esperen continuamente en mí estarán en un peligro espiritual de llevar a otros palabras del enemigo y no departe mía. No tendré por inocente aquellos que caigan presas de esta trampa de engaño del enemigo, ya que no tendré fuego extraño en mi altar.”

 

“Requerirá un gran esfuerzo departe de mis hijos y mis profetas esperar en mí. Necesitarán luchar poderosamente en oración y con ayuno para recibir cada palabra y revelación de mí. Para muchos el esfuerzo y sacrificio será demasiado agobiante. Aquellos que paguen el precio comenzarán a tener palabras y revelaciones de mí con una más grande profundidad y unción. No hablarán con tanta frecuencia como solían hacer, pero hablarán mi palabra con un poder más grande.”

 

Comencé a darme cuenta de que mientras el sendero se volvía más angosto, comenzó a forzar al grupo a irse dentro de sí mismos. La gente comenzó a estar más y más unida. Rápidamente, el segundo grupo de gente se conectó con el primer grupo. Un enorme grupo de gente fue una vez más formado. Me di cuenta de que los miembros más débiles del grupo fueron automáticamente ubicados dentro del medio de la gente para su seguridad y protección.

 

Entonces comencé a escuchar un sonido de pisadas. El grupo de gente con el cual yo estaba pareció oír las pisadas también.  Me di cuenta de que ellos también miraban alrededor, igual que yo, intentando descubrir de dónde provenía el sonido de las pisadas.

 

“¿Qué sucede Señor?”, pregunté al Señor. “Los jinetes cabalgan”, replicó el Señor. “Ciertamente han estado cabalgando individualmente. Pero ahora, han unido fuerzas y cabalgan juntos.”

 

Repentinamente, de cada dirección, se desplegaron ante mi vista caballos con hombres montados. Vi caballos blancos, caballos rojos, caballos negros y lo que aparentaban ser caballos de un color casi verdoso. Estos caballos y sus jinetes se agolparon sobre nuestro grupo, nos rodearon y comenzaron a cabalgar alrededor nuestro. Escuché a mucha gente de nuestro grupo comenzar a llorar de miedo.

 

“!No teman!”, sonó la voz del Señor dando una orden. “Escuchen a mi voz. Si ustedes oyen mi voz las cosas que están sucediendo y las que están a punto de suceder en las naciones de su mundo no golpearán con miedo y terror en sus corazones. Yo abriré camino para mi pueblo en medio de todas las dificultades que están a punto de caer sobre la tierra. Ustedes no temerán como aquellos que no me conocen a mí temen. Pues yo estoy con cada uno de ustedes y estaré con cada uno de ustedes. Los dirigiré y los guiaré, pero ustedes deben mantener sus ojos puestos en mí. No deben permitir que sus corazones sean vencidos y abrumados por los días malignos que vienen. Estos son tiempos donde la fe de cada uno de ustedes será probada.”

 

“Para aquellos que venzan les daré poder para que puedan elevarse sobre todo aquello que quiere derribarlos para causar desaliento y desesperación. No he dejado a mis hijos sin promesas o sin consuelo. Estoy con ellos y no los dejaré solos.”

 

 “¿Crees esto, hija?”, me preguntó el Señor. “Sí”, le respondí. “Yo creo esto.” El grupo con el cual estaba se paró en silencio, observando y escuchando los sonidos de los jinetes que cabalgaban.

 

Zacarías 8:1-10:  Vino a mí palabra de Jehová de los ejércitos, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Celé a Sion con gran celo, y con gran ira la celé. Así dice Jehová: Yo he restaurado a Sion, y moraré en medio de Jerusalén; y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Aún han de morar ancianos y ancianas en las calles de Jerusalén, cada cual con bordón en su mano por la multitud de los días. Y las calles de la ciudad estarán llenas de muchachos y muchachas que jugarán en ellas. Así dice Jehová de los ejércitos: Si esto parecerá maravilloso a los ojos del remanente de este pueblo en aquellos días, ¿también será maravilloso delante de mis ojos? dice Jehová de los ejércitos. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí, yo salvo a mi pueblo de la tierra del oriente, y de la tierra donde se pone el sol; y los traeré, y habitarán en medio de Jerusalén; y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios en verdad y en justicia.Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Esfuércense vuestras manos, los que oís en estos días estas palabras de la boca de los profetas, desde el día que se echó el cimiento a la casa de Jehová de los ejércitos, para edificar el templo. 10 Porque antes de estos días no ha habido paga de hombre ni paga de bestia, ni hubo paz para el que salía ni para el que entraba, a causa del enemigo; y yo dejé a todos los hombres cada cual contra su compañero. 

 

Zacarías 6:1-7:  De nuevo alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro carros que salían de entre dos montes; y aquellos montes eran de bronce. En el primer carro había caballos alazanes, en el segundo carro caballos negros, en el tercer carro caballos blancos, y en el cuarto carro caballos overos rucios rodados. Respondí entonces y dije al ángel que hablaba conmigo: Señor mío, ¿qué es esto? Y el ángel me respondió y me dijo: Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen después de presentarse delante del Señor de toda la tierra. El carro con los caballos negros salía hacia la tierra del norte, y los blancos salieron tras ellos, y los overos salieron hacia la tierra del sur. Y los alazanes salieron y se afanaron por ir a recorrer la tierra. Y dijo: Id, recorred la tierra. Y recorrieron la tierra.


Apocalipsis 6:1-8Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.

Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.

Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.

Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.


Hollie L. Moody

24 de octubre del 2002

 

 
 
 

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