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Víctimas del pasado

  • relojprofetico
  • Dec 26, 2024
  • 7 min read


Por: Ana Ríos


Para aquellos que han decidido caminar con Dios se les ordena en la Biblia una y otra vez a mirar hacia adelante. Nunca mirar atrás, ni volver atrás. La inminencia de seguir a Jesús y alcanzar el reino de Dios requiere una ruptura total con todo lo que se interpone en la demanda del reino. Esto envuelve dejar lo que queda atrás. Como dice el apóstol Pablo:

 

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13-14

 

Cuando los hebreos fueron sacados de Egipto Dios le dijo que nunca más volverían por el mismo camino. Que nunca más volverían a Egipto. Las veces que lo hicieron sufrieron serias consecuencias. Egipto es símbolo del mundo, de una vida pasada de sufrimiento y esclavitud bajo el sistema opresor del pecado.

 

Cuando Lot fue sacado de Sodoma se le dijo: “No mires tras ti”.

 

Y Jesús dijo: …Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.

 

Muchos seguidores de Cristo son víctimas de su pasado. Satán los tiene cautivos en un pasado que se ha convertido como en una cárcel de donde no han podido salir. El enemigo se mofa de ellos porque están como impotentes en un presente lleno de posibilidades y un futuro de conquistas y grandes victorias.

 

Impotentes emocionalmente ante esposas, esposos, hijos, hermanos de la iglesia que le dan amor. Impotentes ante una vida llena de colorido y grandes éxitos.  ¿Por qué? Porque ignoran las artimañas del enemigo y no siguen las pautas de Dios trazadas en la Biblia para sus vidas. No luchan, no pelean, no logran desarraigarse de un pasado de derrotas y sinsabores.

 

Como único debemos recordar nuestro pasado es para mejorar nuestro presente a través de las experiencias ya vividas con el fin de no cometer los mismos errores. Pero esto es sin detenernos, sin volver atrás. Sin dejar que la autocompasión y el espíritu de frustración y derrota nos impidan alcanzar nuestro destino en Dios.

 

A Satán le encanta trabajar con nuestro pasado. Nos hace recordar fracasos y culpas porque él no tiene un futuro por su rebelión contra Dios. Su futuro ha sido truncado en el Calvario.

 

En Colosenses 2:14-15 dice: Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

 

En Apocalipsis 20:10 dice: Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

 

Satán sabe que ese es el lugar que le espera y lucha ferozmente para no irse solo a ese lugar.

 

Leí la historia de la internet y el propósito de su invención fue con perspectivas militares, de defensa nacional e inteligencia. Pero cuando los gobiernos se dieron cuenta de su potencial para controlar las masas, la han estado explotando a su conveniencia.

 

Google fue creado por la CIA y Zukerburg, el dueño de Facebook y Whassap, entró en consorcio con esta agenda. De esta manera las redes sociales han ido creando un perfil de los individuos donde tanto los puntos débiles como los sobresalientes de la personalidad son conocidos.

 

Astutamente el enemigo usará todo esto para sus planes malévolos. Entonces vemos como muchas personas quedan ancladas en su pasado, en sus vicios, inclinaciones malsanas, sus frustraciones a través de ese perfil que ellos mismos se han ido creando a través de los años.

 

Una personalidad irreal. Personalidad que no está escrita en el libro de Dios. Porque en el libro de Dios están escritos nuestros triunfos, nuestras conquistas, nuestros hechos en Dios que son ejecutados por el poder del Espíritu Santo en nuestras vidas. Y no todo el mundo usa las redes sociales con estos propósitos. Algunos las usan con propósitos nobles y para evangelización.

 

Pero en la gran mayoría estos perfiles son como novelas de pasiones no realizadas, sueños truncados no alcanzados, frustraciones, heridas que nunca fueron sanadas y siguen sangrando. Una manera de proyectar su ego. Algunos ya están en un estado crítico de necrosis espiritual donde miembros vitales han sido amputados.

 

Como hemos dicho en otras ocasiones, todo lo que vivimos en el mundo natural es una proyección del mundo espiritual. Si no lidiamos con la realidad de nuestro mundo natural que generalmente es una versión distorsionada de lo que Dios ha planificado para nosotros, quedaremos atrapados como están muchos en un callejón sin salida.

 

¿Por qué tenemos que liberarnos de nuestro pasado? Si yo voy por un desierto y tengo sed y no hallo agua, pero al frente mío, elevado en un pedestal, se me pone un jarro de agua fría, la lógica me dice que debo subir para alcanzarlo. El pedestal está muy alto, pero se me pone una escalera para que yo pueda subir por ella y alcanzar el jarro y saciar mi sed.

 

¿Tiene sentido que comience un vaivén o un sube y baja para poder alcanzar el agua? Aun cuando se cayeran pedazos de mi ropa, mis zapatos, etc. yo me mantendría subiendo para alcanzar el agua.

 

Dios nos dice: ¡Pelea por tu presente! ¡Pelea por aquello para lo cual tu fuiste creado! ¡Pelea por tu herencia! ¡Pelea por lo que es tuyo!

 

Y ten presente algo: De lo que Dios te libera recibes una autoridad especial para ministrar a otros y esos principados y demonios que una vez tenían el control de esas áreas de tu vida quedan bajo tu dominio y autoridad. Es por esto que el enemigo pelea tanto usando nuestro pasado para paralizarnos en este presente y truncar nuestro futuro.

 

Cuando Israel sometía a sus enemigos, sus enemigos tenían que pagarle tributo. Tenían que trabajar para ellos y generalmente eran los trabajos que nadie quería hacer: Leñadores, cortadores de piedra, etc. Se convertían en sus esclavos. Si te dejas vencer por el diablo terminarás pagándole tributo tal y como tristemente lo hizo Israel con sus enemigos.

 

Pero hay muchos creyentes hoy día que no pueden aceptar que Dios los hizo para reinar. Que Dios los creó para poseer la puerta de sus enemigos. Que les han sido quitadas sus ropas viles y han sido vestidos con ropas reales, con ropas sacerdotales. ¡Espiritual y emocionalmente viven como mendigos!

 

Y usted los ve arrastrando cadenas de amarguras, rencores, cadenas de autocompasión porque nunca han querido perdonar. Parecen un disco rayado. La vida les sigue dando duro. Todo el mundo habla de ellos. Nadie los quiere. Todo el mundo le tiene el pie encima. Y viven buscando una compasión, una aceptación que ningún ser humano es capaz de dar. Todo el mundo está en deuda con ellos.

 

Parece que nunca han podido aceptar la comprensión y aceptación de Cristo. Entonces esperan que un ser humano lleno de imperfecciones y limitaciones les dé el amor que la vida le debe.

 

¡Pobres esposos! ¡Pobres esposas! ¡Pobres padres! ¡Pobres abuelos! ¡Pobres hijos! ¡Pobres compañeros de trabajo! Por eso hay tanto fracaso en la familia, en la sociedad… en el país. Vivir con una persona así no es fácil porque tal y como hace el que se está ahogando, estas personas intentan hundirte a ti también en su lago cenagoso de amargura y desesperación.

 

Si no te proteges de estos enfermos terminas también enfermo del alma. Para el que está encarcelado en estas prisiones de pasados tormentosos sólo hay una solución y es romper los barrotes de la vergüenza, del odio, de la culpa, del dolor, del rechazo, del sufrimiento con la sangre de Cristo. Aceptar en sus vidas el poder de la sangre que justifica.

 

El siguiente paso es salir de esos escombros del pasado y entrar por la puerta que se les ha abierto. Esta es la puerta del perdón. Generalmente los padres que han infligido sufrimiento en sus hijos lo han hecho porque tenían una manera incorrecta de dar amor y de disciplinar. Otros fueron víctimas del mismo maltrato que ellos infligen en sus hijos. Pero Satán aprovecha todas estas desventajas a su favor. Si se perdona de todo corazón ambos quedan libres, el maltratado y el maltratante.

 

De casualidad me tropecé con un testimonio de un siervo de Dios que prácticamente vivió el infierno en la tierra.  Stan Lovins nació en un hogar disfuncional y todo lo que conoció en su vida, tanto él como sus hermanas, fue maltrato, violaciones y abuso desde su nacimiento tanto de su padre como de su madre. Cuando Jesús lo salva le muestra el camino de la liberación. Tenía que perdonar a su padre quien le había tronchado su vida. Se le hizo difícil, pero accedió. Y cuando su padre estaba en el lecho de enfermedad fue al lado de su cama, se arrodilla y le dice “Padre te pido perdón por el daño que te he causado.”

 

El padre conmovido le dice que quien tenía que pedirle perdón era él. Comienza a llorar y acepta a Jesús. Se enteró luego que su padre y su madre también habían vivido lo mismo. El poder de Dios se manifestó de una manera sobrenatural en la vida de Stan sanando enfermos, resucitando muertos y haciendo maravillas en corazones destruidos.

 

Alguien tenía que romper la cadena de maldad y ese fue Stan. ¿Cómo? A través del perdón. Es como único huyen los demonios que por generaciones han controlado familias trayendo destrucción. El perdón cierra la puerta a través de la cual estos demonios pasan para permanecer por generaciones en familias. Y alguien tiene que detenerse. Alguien tiene que meterse en la brecha. Alguien tiene que hacer el vallado para imposibilitar a los demonios que destruyen y traen miseria en la familia.

 
 
 

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